Portada de libroTodos los aficionados al cine recordamos a HAL 9000, la inteligencia artificial más aguda de la historia del séptimo arte, capaz de jugar al ajedrez, de sostener elevadas conversaciones con sus compañeros humanos de la nave Discovery, de sentir miedo, entusiasmo y nostalgia, y, finalmente, capaz también de disimular, engañar y matar.

Parece claro que no nos vamos a encontrar con HAL mañana mismo, a la vuelta de la esquina, pero también que cada vez estamos más cerca de conseguir tecnologías que hagan posible las maravillosas (e inquietantes) capacidades de aquella máquina. Así lo constata Julia Lavid en un libro de reciente aparición, Lenguaje y nuevas tecnologías. Nuevas perspectivas, métodos y herramientas para el lingüista del siglo XXI (Madrid, Ediciones Cátedra, col. “Lingüística”, 2005).

Aunque poco tenga que ver con el ámbito de la ciencia ficción (ésta es una obra seria y sesuda, en absoluto especulativa), el libro de la profesora Lavid ofrece al profano e incluso al lector interesado en el tema algunas perspectivas asombrosas, ya que su análisis del estado actual de las tecnologías informáticas relacionadas con el procesamiento del lenguaje natural revela avances (también algunas lagunas y metas todavía lejanas) que no sólo tienen enorme importancia desde el punto de vista científico o tecnológico, sino, sobre todo, desde la perspectiva de su impacto sobre el marco cultural, social y económico.

Ciertamente, la obra de la profesora Lavid no es fácil de seguir, por su especialización y por la dificultad de muchos conceptos relacionados con la lógica formal, la informática o la computación. Yo debo confesar que no la he leído entera, que más bien he realizado una lectura diagonal, a salto de mata, espigando de aquí y de allá lo que me ha parecido más interesante y más relacionado con mis propios gustos y aficiones. En cualquier caso, me parece un libro solidísimo y fascinante, que no sólo trata de forma sistemática los ámbitos más significativos de la relación entre lenguaje y tecnologías de la información -el impacto en la educación y en el estudio de las humanidades, la lingüística computacional, el procesamiento del lenguaje natural tanto en su vertiente de comprensión como de producción, la traducción automática, la investigación lingüística, las industrias de la lengua y su relación con el fenómeno de la Web- sino que los presenta con gran claridad, a través de una estructura constante -introducción al tema, desarrollo, resumen de lo tratado e información complementaria- que convierte el libro en un manual de referencia y consulta imprescindible. A este respecto, me parece de enorme utilidad la documentación que ha recogido la autora, que mediante referencias bibliográficas convencionales y numerosos enlaces a webs de Internet facilita al lector la tarea de profundizar en aquellos aspectos que más le interesen.

En resumen: un libro valiosísimo no sólo para lingüistas, sino para todos cuantos trabajamos en el ámbito de las Tecnologías de la Información y la Comunicación y, por supuesto, para los profesores de lengua y literatura. Aquí hay muchas ideas, tecnologías y fenómenos que han cambiado nuestra vida (qué sería de muchos de nosotros sin los procesadores de textos, sin Internet) y que van a transformar, hasta un punto que es difícil todavía de prever, la de las generaciones futuras. No son malas las perspectivas, aunque habrá que confiar en que cuando hablemos de tú a tú con otro HAL 9000, éste no nos salga paranoico.

Julia Lavid, Lenguaje y nuevas tecnologías. Nuevas perspectivas, métodos y herramientas para el lingüista del siglo XXI, Madrid, Ediciones Cátedra (Col. “Linguística”), 2005, 407 páginas.