Para hacer compañía a los felinos rayados de la Bitácora, he aquí el resto de los miembros de la familia felina, que se reparten sus respectivos nichos ecológicos por los armarios y estanterías de la casa. Desde sus elevadas atalayas, protegidos del acoso de mis sobrinos por las disuasorias cubiertas de las Obras completas de Borges y por las coloridas portadas de las novelas de crímenes de Agatha Christie, otean el horizonte.

  • Pantera de las nieves de pelucheHe aquí al más raro y menos conocido de los grandes felinos, el irbis, también llamado leopardo o pantera de las nieves. Habitante en estado salvaje de las montañas de Asia Central, éste llegó a casa, como casi todos sus parientes, tras el consabido safari nocturno por el recinto de la Feria, durante las Fiestas de San Fermín. Y aunque las noches de los sanfermines no son el mejor momento para realizar proezas de coordinación mano-ojo (todo el mundo puede suponer por qué), conseguimos rescatar a este hermoso ejemplar de su reclusión tras los cristales. Os aseguro que la hazaña tuvo su mérito, porque el brazo de la grúa casi no podía con su rollizo cuerpo.
  • León de pelucheAquí tenéis al Rey de la Selva, que paradójicamente es el más infeliz, o al menos el menos afortunado, de toda la familia. Un león achacoso y depauperado, lleno de petachos, con la melena sarnosa y una expresión en sus ojos como de haber sido abandonado por una larga sucesión de crueles domadores de circo. A diferencia de otros parientes más esquivos y antipáticos, nuestro pobre león agradece el afecto de los niños, a quienes solicita desde su guarida, con la muda elocuencia de sus ojos tristes, una suave caricia.
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