Hasta hace unas pocas semanas, mi conocimiento de las herramientas o sistemas de gestión de formación (CMS, o Course Management System) era bastante superficial. Me había instalado el Moodle en local, en el ordenador del trabajo, para hacer pruebas y tener una idea general de la herramienta, pero no había pasado de editar el típico “Curso de prueba” y trastear un par de horas, muy por encima.

Con motivo de mi intervención en el curso “Uso de la Pizarra Digital en el aula de Lengua”, que he impartido en el Centro de Profesores y Recursos de Logroño, durante la primera quincena de febrero, me he puesto las pilas. Los administradores del Moodle abrieron el curso y me crearon una cuenta de profesor, y allí que me lancé de cabeza, casi sin experiencia previa, pero con mucho entusiasmo.

Un mes después de comenzar con el Moodle, tengo que decir que es una herramienta estupenda: ágil, sencilla de manejar (bueno, relativamente; hice algunos experimentos con las actividades de evaluación, y comprobé que no se pueden tomar a la ligera) y de enormes posibilidades. Como escenario de una o varias “aulas virtuales”, sus capacidades están muy por encima de lo que puedan necesitar la mayoría de los usuarios. No me extraña nada la proliferación de cursos montados sobre Moodle en universidades, centros de profesores, institutos y colegios y otros centros de formación.

Al trabajo también han llegado los ecos de esta nueva ola. El profesor Javier Arroyo, profesor del C.P. “Santos Justo y Pastor” de Fustiñana (Navarra) e incansable mantenedor de ese magnífico proyecto que es La Tiza Digital, acaba de montar una plataforma sobre Moodle en http://recursos.pnte.cfnavarra.es/cpfustinana/moodle. En el PNTE nos ha tocado pelearnos a brazo partido con el Safe Mode de PHP para conseguir que el invento funcionara, pero ya hemos conseguido que el “Aula Virtual de la Tiza Digital” funcione como debe. Suerte, Javier, con tu Moodle.

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