Portada del libroQuienes –humildemente– nos dedicamos a la ardua tarea de crear y mantener un sitio web, sabemos de las ventajas y utilidades de las hojas de estilo en cascada (CSS). Sin su contribución, estaríamos perdidos en un mar de código HTML absolutamente inmanejable. Si, además, nos hemos empeñado en una tarea no menos ardua, la de modificar un sitio web entero, para sustituir el diseño mediante tablas por otro basado en capas (es mi caso con Lengua en Secundaria, aunque nunca acabo de encontrar el tiempo y la energía necesarios para hincarle el diente a fondo), entonces se nos hace del todo imprescindible alguna ayuda experta, como la que brinda este libro, elaborado por un competente equipo de diseñadores de páginas web.

Habría que comenzar haciendo hincapié en el hecho de que CSS. Hojas de estilo en cascada para el diseño Web no es un manual para principiantes, y que no es nada aconsejable para quien carezca de experiencia previa en la elaboración y edición de hojas de estilo en cascada. De hecho, sólo los dos primeros capítulos (dedicados a la planificación de un sitio web y a los fundamentos de XHTML y CSS, respectivamente) podrían encajar en el concepto de manual de referencia. Por el contrario, el libro de Christopher Schmitt y demás autores está elaborado desde la perspectiva del diseñador web profesional, y de aquí su enfoque práctico, basado en casos reales que hacen uso intensivo de CSS (alguno de ellos famosísimo, como el sitio web de Blogger), cuyos entresijos quedan explicados con una minuciosidad muy de agradecer, aunque a veces resulte un tanto exasperante.

La verdad es que el webmaster aficionado (yo no me considero otra cosa) queda preso de una envidia nada sana, y con los ojos como platos, al comprobar en el navegador las técnicas que va desgranando el libro. No todas son sencillas, ni es fácil comprobarlas en el mundo real (los detalles de la compatibilidad de Internet Explorer 5 para Mac son, sin lugar a dudas, apasionantes, pero no he tenido ocasión de utilizar este navegador), pero de todas se aprende muchísimo. Los trucos de posicionamiento, de control de tipografía, de utilización de capas (qué maravillas pueden lograrse con el uso inteligente de un par de propiedades, como “float” y “clear”) y otras virguerías los he anotado rápida, casi compulsivamente, para utilizarlos en mi proyectada reconstrucción de Lengua en Secundaria y en algún otro proyecto en el que vengo trabajando, como la elaboración de unas plantillas para webquests que quiero utilizar en próximas actividades.

Obras como CSS. Hojas de estilo en cascada para el diseño Web marcan el futuro del diseño web, basado en un cumplimiento riguroso de los estándares y en la preocupación por la compatibilidad. No hay duda de que se trata de un libro excelente, pletórico de recursos y secretos (no faltan los enlaces a sitios web donde se precisan algunos de los arcanos de esta tecnología), que siempre puede servir como fuente de inspiración y emulación positiva. No obstante, quiero hacer un reproche a sus autores: el tono pretendidamente ocurrente y gracioso (he leído, claro está, la traducción, que probablemente no mejora el original) que campa a sus anchas por entre las páginas del libro no me parece el más apropiado para quien va buscando ayuda y eficacia técnica, en vez del compadreo con los colegas. No sé si esta actitud es habitual en el mundillo del diseño web o forma parte consustancial del espíritu geek (me la encontrado en unos cuantos manuales informáticos), pero en cualquier caso a mí me desconcierta y me aburre. Desde luego, está claro que la peste del buen rollito universal no es un vicio exclusivamente hispánico. Por todas partes cuecen habas, que diría el otro.

Christopher Schmitt (y otros), CSS. Hojas de estilo en cascada para el diseño Web, Madrid, Anaya Multimedia, 2005, 464 páginas.