Portada del libroQue el fenómeno de las bitácoras (insisto en la palabra, mucho más bonita que blogs o weblogs) ha llegado a nuestra realidad para quedarse a vivir en ella, es un hecho que merece poca discusión. Las virtudes de las bitácoras –ubicuidad, sencillez de acceso y edición, publicación inmediata, visibilidad en la web, capacidad para que sus practicantes tejan y destejan redes de intereses comunes– son demasiado evidentes para que hayan pasado desapercibidas a los navegantes que frecuentan los mares de Internet y sobre todo a los que han hecho de la Red (los “superusuarios”, como los llama el libro que comento aquí) su espacio natural de trabajo, de actividad social y de ocio.

También otros ámbitos más tradicionales –el del periodismo, el de la empresa– han experimentado el poderoso impacto de las bitácoras. A veces, como una prolongación de sí mismos y como una seductora promesa de innumerables ventajas y beneficios; otras, en cambio, como una realidad autónoma, dotada de carácter singular y de un estilo propio que amenaza con derribar las cómodas posiciones de algunos monstruos –los macrogrupos de comunicación, las grandes corporaciones, a menudo fieles a modelos de negocio demasiado inflexibles y jerarquizados– que hasta hace poco parecían invulnerables al sentir de los ciudadanos de a pie, e incluso al de sus propios clientes.

Blogs (utilizo una versión necesariamente abreviada del larguísimo título de la obra), cuyos autores son Octavio Rojas, Julio Alonso, José Luis Antúnez, José Luis Orihuela y Juan Varela, jóvenes profesionales procedentes del periodismo, la universidad y el mundo empresarial, hace un diagnóstico certero del fenómeno de las bitácoras, en cinco capítulos que exploran varias aspectos fundamentales de su configuración y funcionamiento: la relación entre blogs y la comunidad de sus practicantes y lectores (la “blogosfera”), el impacto de los gestores de contenidos (los CMS) en el desarrollo cada vez más acelerado del fenómeno de creación y publicación de bitácoras, la contribución de esta nueva forma de publicación al periodismo participativo y ciudadano (lo que en el argot del gremio se conoce como “periodismo 3.0”), la relación entre los blogs y la actividad empresarial y, por último, la presencia de las bitácoras en las actividades propias de las relaciones públicas.

Los ámbitos que trata el libro no me son demasiado familiares (y en el caso de los que se abordan en los dos últimos capítulos, tampoco especialmente simpáticos), pero lo cierto es que la lectura de todos ellos resulta muy iluminadora respecto al alcance y dimensión social de un fenómeno que yo había contemplado hasta ahora desde una perspectiva fundamentalmente individualista. Para mí la bitácora es (o era, hasta hace bien poco) una fuente de expresión de mis aficiones y proyectos, más que una plataforma para la “conversación”, para el intercambio de ideas. La evolución del proyecto, que se ha visto muy influida por las intervenciones de quienes han participado en la bitácora, me ha hecho darme cuenta de que un blog personal que no se proyecte fuera de su concha individualista tiene un dudoso futuro.

Probablemente el capítulo más sugestivo del libro sea el tercero, dedicado a estudiar las bitácoras en relación con el periodismo participativo y las nuevas formas de participación pública de los ciudadanos en los procesos de debate y toma de decisión propios de las sociedades democráticas. El análisis que hace Juan Varela del nuevo modelo de periodismo e intervención pública que practican los blogs frente a los medios de comunicación tradicionales es sumamente interesante, no sólo para los profesionales de la información, sino para cualquier ciudadano, sobre todo si se siente –como ocurre tantas veces– fuera de los circuitos de la opinión consagrada, y con ganas y necesidad de dejar oír su propia voz. De todas formas, tengo que confesar que soy bastante escéptico respecto a la visión tan optimista que difunde el autor sobre la capacidad de las bitácoras para influir en la vida pública o dar cauce a renovadas formas de participación. Sin negar la evidencia de tales virtudes, creo que el fenómeno blog también presenta puntos débiles, como su inevitable convivencia con la irrelevancia, e incluso un lado oscuro, definido por la propensión a la desmesura, a la exhibición de ignorancias diversas y a la pura reproducción de ideas de terceros, y por la tendencia a enfangarse en discusiones estériles (un vicio que se percibe sobre todo en las bitácoras que tocan los temas sociales y de opinión política), que muchas veces sólo se justifican por su capacidad para servir como válvula de escape a pasiones difícilmente confesables.

Ya sé que no se puede reprochar a un libro lo que no tiene, pero me hubiera gustado encontrar en éste alguna referencia al papel que están llamadas a desempeñar las bitácoras en el mundo educativo. Ciertamente, muchas de las ideas que se expresan a lo largo de la obra sobre las redes sociales, los procesos de “conversación”, el aprendizaje en red o el valor añadido que pueden aportar las bitácoras a los entornos de gestión, a las empresas y a las organizaciones de todo tipo (por no hablar de las utilísimas referencias y los enlaces que aparecen diseminados a lo largo de sus páginas) resultarán aprovechables para los profesionales de la educación. No obstante, parece algo incompleto un libro que dedica tanto espacio a la influencia social de las bitácoras y deja prácticamente virgen el terreno de las instituciones dedicadas a la enseñanza y la promoción de la educación y la cultura.

En todo caso, Blogs es un libro imprescindible para todos los que crean que el fenómeno de las bitácoras es mucho más que flor de un día y quieran profundizar en sus infinitas posibilidades, que apenas si ahora mismo atinamos a columbrar. Un libro, además, escrito con la misma agilidad y el mismo dinamismo que se predica como un rasgo característico de las bitácoras (a veces, tanta soltura se me antoja excesiva, pues algunas secciones dan la sensación de haber sido redactadas con cierto apresuramiento), documentado en su justa medida y siempre atento a los detalles significativos de la actualidad en Internet, una actualidad tan cambiante y movediza que no es poco mérito el haber sabido retratarla con tanta precisión y acierto.

Octavio I. Rojas, Julio Alonso, José Luis Antúnez, José Luis Orihuela y Juan Varela, Blogs. La conversación en Internet que está revolucionando medios, empresas y a ciudadanos, Madrid, ESIC Editorial (Col. “Divulgación”), 2005, 301 páginas.