Hace ya algunos años que no tengo el curso escolar como marco de referencia, salvo por el hecho de que, al cerrar los centros, disminuye sensiblemente el número de incidencias y consultas que debo atender desde mi puesto de trabajo. La fecha del 30 de junio no es, por tanto, ninguna frontera, aunque sí lo es, en cambio, la llegada del calor y de las tormentas veraniegas, pues con ellas, y en aplicación del segundo principio de la termodinámica (el aumento de la entropía, o la tendencia al caos), ocurre lo de siempre: se caen las líneas ADSL, se mueren los cortafuegos, fallecen de asfixia y consunción los switches…

A pesar de los cambios en mi modelo de referencia laboral, las inercias de la profesión docente pesan lo suyo. Llega el fin del mes de junio y uno siente un raro cosquilleo, una voz interior: la inminencia de las vacaciones (más cortas, ay, que las de los compañeros que siguen en la docencia) se presiente como una promesa de algo especial y distinto, de tiempo lento y gozoso para leer, para disfrutar del buen clima y de la buena compañía, para hacer proyectos y reflexionar sobre lo realizado durante ese lapso temporal, tan convencional pero a la vez tan sólido y determinante, que llamamos año académico.

A imitación de otros blogueros profesores (de los que siguen al pie de la pizarra, quiero decir), me disponía a hacer balance del curso que acaba de terminar, cuando me he dado cuenta de que las herramientas que tenía a mi alcance para analizar el desarrollo de la bitácora en los pasados nueve meses eran rotundamente insuficientes. Enseguida me he precipitado sobre la sección de plugins del Codex de WordPress, en busca de posibles soluciones.

No me ha sorprendido en absoluto comprobar que la categoría de estadística del Codex ofrece un buen montón de herramientas de análisis. Lo malo es que la mayoría de los plugins más elaborados utilizan tablas auxiliares, que pasan a engrosar el tamaño de la base de datos, con el peligro consiguiente para quienes no disponemos de espacio ilimitado para nuestra base de datos MySQL (de este asunto ya traté en una entrada del pasado 9 de febrero).

En realidad, lo que yo necesito no son estadísticas de navegación, pues me basta y me sobra con las que me proporciona el plugin PopStats. Más bien me hacen falta análisis del contenido de la bitácora, de sus condiciones de publicación y lectura, de la participación de sus visitantes. “Estadísticas sociales” se les podría llamar, o “datos semánticos”, por seguir con la moda de la Web 2.0.

En resumidas cuentas: que tras mucho buscar y trastear, he descargado e instalado los siguientes plugins adicionales:

  • WP-Stats. De los tres plugins, probablemente el más útil. No sólo ofrece información relevante sobre la bitácora (número de entradas, páginas fijas y comentarios, autores, enlaces, etc.), sino que además proporciona una lista, ordenada por número de comentarios, de todos los comentaristas del blog. No hace falta insistir en lo importante que es este dato para el administrador de cualquier bitácora.
  • Useless Stats. De nombre paradójico (‘estadísticas inútiles’ quiere decir su nombre en inglés), este plugin facilita información sobre las condiciones de uso de la bitácora: días en que más se escribe y más se comenta, categorías con más comentarios, etc. Tiene la posibilidad de generar código HTML, que se puede copiar y pegar en una página del blog. Si no lo he hecho es porque el texto está en inglés, y la traducción del texto (o del plugin) es un proceso demasiado farragoso para el rendimiento que previsiblemente voy a sacar de él.
  • LightStats. Un plugin complementario del anterior, y capaz de ofrecer sus resultados mediante gráficos configurables a voluntad. Los he añadido a la página de Estadísticas.

Total, que el pretendido balance del curso se ha quedado por el camino, oculto y enterrado por una masa de datos que tendré que aprender a desbrozar. Lo dejo para más adelante, entre otras razones porque algunos de los resultados que revelan los nuevos plugins son muy poco halagüeños (¡snif!), y mi orgullo de bloguero se resiente con sus elocuentes cifras.

Una observación impertinente: tras la instalación y activación de los tres complementos que acabo de comentar, cada uno de ellos se dispone en una opción diferente del interfaz de administación, lo cual resulta un tanto desconcertante. ¿No han pensado los creadores de WordPress en la posibilidad de diseñar el backend de forma que obligue a los creadores de plugins a seguir cierto orden?

Y una posdata: nada más acabar la redacción de esta entrada, me entero de que ha salido un revisor ortográfico para WordPress, el Corrector de Daniel Castillejo, que al parecer cumple uno de los más añorados deseos de los practicantes del CMS, y en particular los de este humilde bloguero, obseso de la puntuación y la ortografía. Habrá que estar al loro, porque el plugin promete.

Addenda del 31 de enero de 2007

Con esta fecha, y debido a la reorganización del blog, como consecuencia de la actualización a la versión 2.1. de WordPress, he eliminado los plugins LightStats y Useless Stats.

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