Los profesores de Lengua Castellana y Literatura (y supongo que algo parecido les ocurre a los de disciplinas como Historia, Filosofía y otras lenguas), sabemos cuán difícil es la selección de textos para el trabajo con nuestros alumnos. A menudo, nos cuesta mucho trabajo localizar textos que respondan a los aspectos que queremos desarrollar en las actividades didácticas. Y más a menudo todavía ocurre que el contacto de los alumnos con los que les proponemos revela dificultades y escollos que nos habían pasado desapercibidos.
Con el paso del tiempo, el docente va construyendo, lenta y minuciosamente, su propia base de datos documental, un repositorio textual ajustado a sus necesidades y preferencias. Ocurre, sin embargo, que los textos pierden su actualidad y pertinencia con rapidez, lo que obliga a nuevas búsquedas: una especie de suplicio de Sísifo, más interesante, sin duda, que el que sufrió el réprobo, pero también agotador.
Las Nuevas Tecnologías de la Información y la Comunicación no ayudan demasiado a resolver el problema, pero pueden contribuir a acotar y deslindar las propuestas textuales. Los mejores procesadores de texto, por ejemplo, ya hace años que cuentan entre sus herramientas de verificación gramatical y ortográfica con índices de legibilidad, de gran predicamento en muchas organizaciones educativas y profesionales del ámbito angloparlante. Era cuestión de tiempo que el invento llegara a la blogosfera educativa, y al CMS que figura como su buque insignia: WordPress.
Hace un par de días, mientras buscaba plugins para WordPress que me permitieran afinar las estadísticas de la bitácora, me topé con el Word Statistics (no confundir con Word Stats, otro plugin de análisis de blogs, que yo utilizo en mi página de estadísticas), un complemento diseñado por John Watson, cuyo propósito es analizar la legibilidad de los textos de un blog, de acuerdo con varias escalas habitualmente utilizadas para tales propósitos, a saber:
- El índice Gunning-Fog, que utiliza un algoritmo basado en la media de palabras por oración y el porcentaje de palabras con tres o más sílabas. La fórmula concreta es: (media de palabras por oración + número de palabras con tres o más sílabas) x 0,4. El resultado es un índice que señala cuántos años de escolarización necesitaría una persona para entender el contenido de un texto. Cuanto más bajo sea dicho índice, más legible será el texto. Resultados por encima de 17 se consideran por encima del nivel de competencia de un alumno de Instituto.
- El nivel de Flesch-Kincaid, que valora el texto en un nivel de instituto de los Estados Unidos, y que se calcula en base al siguiente algoritmo: (0,39 x media de palabras por oración) + (11,8 x media de sílabas por palabra) – 15,9. Por ejemplo, un resultado de 8,0 indica que puede comprender el documento un estudiante de octavo, habida cuenta de que en el sistema escolar americano hay doce cursos. Para la mayoría de los documentos, el objetivo es un resultado comprendido entre 7,0 y 8,0 aproximadamente.
- Por último, el nivel de facilidad de lectura de Flesch, que valora el texto en una escala de 100 puntos; cuanto más alto sea el resultado, más fácil será comprender el documento. Para la mayoría de los documentos, el objetivo debiera estar comprendido entre 60 y 70 aproximadamente. La fórmula del nivel de facilidad de lectura de Flesch es: 206,835 – (1,015 x PO) – (0,846 x SP), donde PO es la media de palabras por oración y SP la media de sílabas por cada 100 palabras [la adaptación de la fórmula de Flesch al castellano por parte de J. Fernández Huerta modifica los parámetros originales, que quedan establecidos en 206,835 – (1,015 x PO) – (0,60 x SP)].
La dificultad de un texto, de acuerdo con la escala de Flesch, puede comprobarse en la siguiente tabla:
| Índice de legibilidad | Grado de dificultad | SP | PO |
| 0-30 | Muy difícil | 192 o más | 29 o más |
| 30-50 | Difícil | 167 | 25 |
| 50-60 | Más bien difícil | 155 | 21 |
| 60-70 | Estándar | 147 | 17 |
| 70-80 | Más bien fácil | 139 | 14 |
| 80-90 | Fácil | 131 | 11 |
| 90-100 | Muy fácil | 123 o menos | 8 o menos |
Hasta aquí, la parte teórica. En su aspecto práctico, el plugin se instala y se activa como todos los de WordPress, es decir, sin ninguna dificultad. Una vez activado, aparece sobre el editor de texto una línea adicional (que puede verse en la captura de pantalla que figura bajo este párrafo) con la información proporcionada por las tres escalas antedichas. Al pasar el ratón por encima del nombre de una escala, aparece un cuadro con información sobre ella. Los índices de legibilidad se recalculan cada vez que se guarda el documento. Resulta muy fácil, pues, que el bloguero que redacta un texto (o que lo copia para proponer sobre él una actividad), adquiera una idea prelimininar de su dificultad previsible.

Por supuesto, las escalas no constituyen más que una orientación, pues han sido diseñadas para la lengua inglesa, cuyos parámetros de legibilidad no coinciden con los del castellano (¿hay por esos mundos de Dios algún docente que sea, además, buen programador en PHP y sepa hacer la adaptación a nuestra lengua?). Además, no tienen en cuenta otros aspectos de la dificultad de un texto que los puramente estadísticos. No obstante, pueden servir para orientar la labor del profesor. Por ejemplo, si aplicamos la información ofrecida por el Word Statistics a un texto de un blog real, como el de esta entrada (el cálculo está realizado antes de terminar su redacción), se obtienen las siguientes puntuaciones: 19,8 en la escala de Gunning-Fog, 15,9 en la de Flesch-Kinkaid y 41 en la de Flesch. Es decir, un texto difícil, cercano a muy difícil.
Con todas las reservas que se quieran, y teniendo en cuenta que la instalación del plugin es tan elemental como indolora, este complemento puede tener cierta utilidad para los profesores que trabajen con WordPress, y sobre todo para quienes elaboren un blog didáctico con textos que hayan de leer y comprender sus alumnos. Que el profesor bloguero se fía de los diagnósticos del Word Statistics, pues muy bien. Que, después de hacer unas cuantas pruebas, sigue convencido de que el invento es un cuento chino, pues que lo desactive y desinstale, y a seguir el dictado de la intuición y la experiencia, que en la mayor parte de los casos son herramientas mucho más valiosas que cualquier fórmula.
Los interesados en los arcanos de los índices de legibilidad y en su aplicación a los textos para la web pueden echar un vistazo a las siguientes referencias:
- GÓMEZ GUINOVART, Javier, La escritura asistida por ordenador, Vigo, Servicio de Publicacións da Universidade de Vigo, 1999 (véanse las páginas 81-90).
- Juicy Studio: Readability Test
- “Legibilidad de las páginas web sobre salud dirigidas a pacientes y lectores de la población general”, Revista Española de Salud Pública, 76, nº 4, agosto 2002.
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[...] Los test de legibilidad (readability test) tienen audiencia, aunque no muy nutrida. Consultando alguna de estás páginas, acá, aquí, acullá, se puede indagar un poco en los algoritmos que tomando como puntos de partida variables sintácticas nos indican el grado de dificultad de un texto. Desde el sitio Juicy Studio se pueden conocer tres indicadores (el Gunning-Fog, el Flesch Reading Ease y el Flesch-Kincaid grade level) para evaluar un determinado sitio web o blog con sólo poner su DNS. Como bien se dice en La bitácora del Tigre -que presenta en ese mismo post el plugin de legibilidad para WordPress)- algunos de esos índices no fueron concebidos para el idioma español, aunque la mayoría insista en aceptar su pertinencia para varios idiomas. Aunque estas fórmulas puedan disparar la imaginación de muchos analistas, en general sus usos son complementados por herramientas contextuales para la producción de sentido: dos textos igual de legibles no serán igual de comprensibles, por muchas razones. Sin embargo, a los fines de la producción de contenido estos indicadores pueden adaptarse a los objetivos deseados. (Aunque tal vez eso no sea un algoritmo sino el uso “oblicuo” de uno.) [...]
Aviso para los visitantes de Lengua en Secundaria: con fecha de 5 de noviembre de 2006, he eliminado el plugin Word Statistics.
[...] El Word Statistics, un plugin de estadísticas lingüísticas tan interesantes como poco prácticas. [...]
[...] El segundo recurso, que sólo recomiendo a los colegas que tengan formación lingüística, es Topicalizer, un servicio que automáticamente analiza un documento (se puede hacer por URL o copiando y pegando el texto), y ofrece datos estadísticos muy interesantes: conteo de palabras, oraciones y párrafos, densidad léxica, palabras claves, legibilidad e incluso un resumen del contenido del texto. Aunque la herramienta ha sido diseñada desde la perspectiva de la lengua inglesa, permite analizar textos en castellano (hay que tener en cuenta que la información aparece en inglés). [...]
¿funciona en la versión 3.2.1?
Según figura en la página del plugin, http://wordpress.org/extend/plugins/word-statistics-plugin/, se ha comprobado la compatibilidad de esta extensión hasta la versión 3.1.4 . No hay datos de compatibilidad para la versión 3.2.1. En todo caso, Dora, la fecha de la última actualización del plugin es el seis de abril de 2011, o sea, hace relativamente poco tiempo. Yo ya no lo utilizo, pero esos datos me llevan a pensar que sí será compatible.