Debe de ser que en verano hay muchos blogs que entran en hibernación (curiosa paradoja) y que los que continuamos al pie del cañón nos cotizamos más, porque hoy me he llevado una inesperada sorpresa: de acuerdo con los datos que ofrece How Much Is My Blog Worth?, en poco más de un mes (la primera comprobación la publiqué en la entrada del 7 de julio, día de mi cumpleaños), La Bitácora del Tigre ha multiplicado su valor por un factor de casi 2,3: casi como por arte de birlibirloque, ha pasado de valer 9.597,18 dólares a unos muy seductores 22.017,06.

¿Qué enigmáticos fenómenos han tenido lugar para este aumento tan desaforado del valor de la bitácora, habida cuenta de que entre el 7 de julio y hoy, 10 de agosto, apenas median 15 entradas adicionales (contando ésta), y un puñado de comentarios? Me resisto a creer que en este fenómeno haya algo de cierto, por mucho que el autor de How Much Is My Blog Worth? apoye sus cálculos en los datos de Technorati y en las investigaciones de un gurú de la Web, como Tristan Louis.

Al final, en todo esto de Internet, la web 2.0 y la blogosfera, va a ser verdad lo que decía, con su genialidad habitual, Arthur C. Clarke: “cualquier tecnología suficientemente avanzada es indistinguible de la magia”. No quiero dejarme arrastrar por la tentación del irracionalismo, que con toda razón critica Miguel Barceló en sus comentarios a la frase del novelista inglés, pero, por mucho que uno no crea en las meigas, parece claro que haberlas haylas.