En la entrada del 10 de agosto me referí a la activación de una cuenta de Google Analytics para La Bitácora del Tigre. He dejado pasar todo este tiempo, apenas sin consultar el servicio, para contar con datos significativos sobre el tráfico que genera mi blog.

Los resultados no son ni espectaculares ni sorprendentes, pero sí lo es la cantidad y profundidad de la información que brinda Google Analytics sobre el particular: un verdadero océano de gráficos, estadísticas, cálculos y proyecciones, con el que cualquier bloguero se puede plantar, hinchado como un pavo, ante amigos y conocidos. El caudal de información es exhaustivo, omnicomprensivo, rotundamente abrumador.

Y, bueno, alguna sorpresa sí que hay. Por ejemplo, la de comprobar que los visitantes de la bitácora se reparten mucho más extensamente que lo que éste bloguero hubiera sospechado, tal como muestra la figura 1. O que hay gente que la visita desde lugares tan exóticos como Tuxtla Gutiérrez (México), Talca (Chile), Ashburn (Virginia, Estados Unidos), Kuala Lumpur (Malaysia), Seúl (República de Korea), Nadinah (Arabia Saudí) o Baila Mono (Panamá), que aparecen marcados con sus puntitos amarillos en la figura 2. Es verdad que ninguno de estos visitantes ha parado en la bitácora mucho tiempo (la figura 3 demuestra que el porcentaje de usuarios recurrentes del blog es bastante bajo), pero hace ilusión.

Google Analytics, figura 1
Google Analytics, figura 2
Google Analytics, figura 3

Seguiré atento a la evolución de los análisis de Google Analytics. Y en cuanto tenga tiempo y ganas (y la versión del sitio web sobre Joomla en perfecto estado de revista), añadiré a mi perfil la supervisión del tráfico de Lengua en Secundaria.