Cuando Pilar vuelve del cole por la tarde, y me encuentra en mi rincón, tecleando furioso como un poseso, jugando al Age of Empires o tirado en el suelo, con el destornillador entre los dientes como un pirata informático, envuelto en cables y con pelotillas de polvo entre los rizos, suele saludarme con un achuchón y con su grito de guerra favorito: “¡qué tal está el Tigre en su guarida!”

Es, sin lugar a dudas, uno de los mejores ratos del día, el momento propicio para descansar del frenesí bloguero, de las inacabables estrategias conquistadoras (yo siempre juego con los españoles, que tienen galeones de gran alcance y puntería mortífera) y de esos minuciosos ajustes de hardware que tanto me gustan, aunque en realidad constituyan una versión moderna y descafeinada del mito de Sísifo.

De todas formas, conviene precisar que, al menos hasta ayer, “la guarida del Tigre” era, además de una metáfora, una hipérbole, porque el rayado felino vivía en ella como un modesto inquilino con derecho a alojamiento, sí, pero con una exigua provisión de recursos. Como el blog va creciendo en alcance, visitas y exigencias, el Tigre se ha decidido a invertir unas perrillas en un dominio propio y un plan de alojamiento un poco más holgado. El resultado se puede comprobar en un flamante dominio, ya operativo, www.labitacoradeltigre.com, que ojalá tarde en propagarse por Internet lo que el proverbial incendio por las copas de los árboles. Todavía no he cambiado de lugar los ficheros del blog, y me he limitado a una redirección de www.labitacoradeltigre.com a blogdeltigre.coconia.net, que sigue siendo, hasta nuevo aviso, la dirección real.

No sé cuánto durará esta situación de interinidad. Yo la había previsto muy breve, pero tal vez se alargue debido a los problemas de tráfico y elevada utilización de CPU del servidor que viene experimentando el blog en su actual alojamiento. Tengo que considerar con cuidado si me paso a otro servicio de hospedaje o si mantengo el actual. Por tanto, de momento no hace falta que actualicéis vuestros favoritos, marcadores y blogrolls, y tampoco es necesario que renovéis vuestras cuentas de Blinklist, Netvibes, Del.icio.us o lo que corresponda en cada caso. Prometo avisar con tiempo suficiente (¿un día es bastante?) para que nadie se quede sin su cotidiana ración de rugidos.