Después de un par de intentos frustrados por actualizar el tema Tarski de la bitácora a la versión 1.2 (sospecho de alguna incompatibilidad de plugins, pero el caso es que no he conseguido hacer carrera con él), acabo de enterarme por Planeta Educativo de la recomendación que hace Mario Núñez en DigiZen para lavar la cara al interfaz de administración de WordPress: se trata de instalar el plugin WP Tiger Administration, que reconstruye el backend de nuestro gestor de blogs favorito y le da un aire mucho más moderno y funcional.

Me ha faltado tiempo para atender la recomendación de Mario. De hecho, hace más de un año que instalé este plugin por primera vez, aunque no conseguí que funcionara bien. Ahora, en su versión 3.0, el complemento va como un tiro, aunque sólo es compatible con Firefox y Safari. Su creador, Steve Smith, advierte que, dado que Internet Explorer no cumple las especificaciones de CSS2, cuando se utiliza este navegador el plugin queda sin efecto, y el usuario vuelve al interfaz de administración original, lo cual es una solución muy elegante a los problemas de compatibilidad.

Dejando a un lado los aspectos cosméticos y puramente visuales (en absoluto desdeñables para quien invierte sus buenos ratos entre las tripas del blog), lo cierto es que este plugin constituye una solución excelente: ordena y agiliza el uso del interfaz de administración y además amplía la zona de escritura del blog, dándole otro aire, mucho más agradable y limpio. No he observado que se resienta la carga del interfaz, ni tampoco ninguna incompatibilidad con los plugins preexistentes en mi blog, si bien alguno de ellos rompe el armonioso diseño del WP Tiger Administration. Para los habituales del editor de WordPress, constituye una mejora indudable, y por ello la he recomendado en el wiki Escribir en los blogs (que, por cierto, va creciendo, sin prisa y sin pausas).

Y para rematar las muchas excelencias de este complemento, queda la de su nombre, absolutamente irresistible para el webmaster de La Bitácora del Tigre. Celebro el descubrimiento, y a la vez me resarzo de la frustración con el Tarski, con una nueva foto felina, de una de las miniaturas a que soy tan aficionado. De la marca francesa Papo, la compró Pilar el pasado viernes en la estación de servicio de Tudela y está realmente lograda: parafraseando a Huxley en el segundo capítulo de Un mundo feliz (a propósito del sensorama y la escena con la piel del oso) podría decirse que en ella “aparecen reproducidos todos los pelos del tigre”, tal como muestra la foto adjunta:

Tigre para el Tigre

Tigre para el Tigre

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