En el último número de la revista Personal Computer & Internet he leído un artículo sobre aplicaciones web en el que se mencionan un par de recursos muy útiles. El primero es Orangoo spell check, un corrector ortográfico multi-idiomas que permite comprobar la corrección de un texto. Admite 27 lenguas distintas, el castellano y el catalán entre ellas, y es realmente fácil de utilizar.

El segundo recurso, que sólo recomiendo a los colegas que tengan formación lingüística, es Topicalizer, un servicio que automáticamente analiza un documento (se puede hacer por URL o copiando y pegando el texto), y ofrece datos estadísticos muy interesantes: conteo de palabras, oraciones y párrafos, densidad léxica, palabras claves, legibilidad e incluso un resumen del contenido del texto. Aunque la herramienta ha sido diseñada desde la perspectiva de la lengua inglesa, permite analizar textos en castellano (hay que tener en cuenta que la información aparece en inglés).

Yo la he probado copiando en el formulario de análisis un texto de La Bitácora del Tigre, de unas tres páginas de longitud, y lo cierto es que la aplicación funciona muy bien. El análisis es exhaustivo, y aunque no toda la información sea útil para los hispanohablantes, permite identificar fenómenos que afectan a la corrección de los textos escritos: términos excesivamente reiterados, patrones textuales poco apropiados, etc. No es una herramienta para utilizar a diario, entre otras razones porque algunos de los principios del análisis resultan extraños a nuestra tradición lingüística (véase, por ejemplo, el concepto de stop words), y porque requiere un cierto esfuerzo de interpretación de los datos.

Lo más interesante de este servicio es, a mi modo de ver, el hecho de que Björn Wilmsmann, programador de la aplicación, ofrece un API (es decir, un Interfaz de Programación de Aplicaciones) que permite invocar sus funciones mediante diversos métodos. Seguro que habrá por ahí algún colega docente de Lengua y Literatura que sepa programar y tenga tiempo y ganas de hacer unos cuantos experimentos con esta herramienta.

He incluido la referencia a ambas aplicaciones en la página Herramientas y recursos online del wiki Escribir en los blogs. Ahí se quedan bien guardadas, porque lo que toca en estas fechas es dejarse de inventos y dedicarse a la familia y a los amigos. Yo, de momento, me voy con mis hermanos, cuñados y sobrinos a ver una exposición de maquetas de trenes, en la Ciudadela de Pamplona.

Feliz Navidad a todos.

Addenda del 24-XI-2006

Nada más publicar esta entrada, me he enterado por Ñblog de la existencia de varias herramientas que se instalan en local, pero cuyo objetivo es la edición y publicación en blogs. Se trata, pues, de aplicaciones a medio camino entre los procesadores de texto convencionales y las herramientas online. Copio aquí lo que acabo de publicar en el wiki Escribir en los blogs:

Existen algunos procesadores de texto que, aunque se instalan localmente, permiten publicar directamente en un blog. Sus ventajas son evidentes: no necesitan que la escritura se realice online (sólo hay que conectarse para establecer el vínculo con el blog y para publicar), ofrecen herramientas de formato más potentes que los editores habituales de los blogs, pueden publicar en diferentes bitácoras, son compatibles con muchos sistemas y plataformas de publicación de blogs y, por regla general, resultan bastante fáciles de utilizar, pues sus interfaces son intuitivos, muy semejantes a los de los procesadores de texto convencionales.

Quizás el más completo sea Elicit, con un editor completísmo y gran cantidad de servicios y funciones, entre ellas un programador de publicaciones, aunque hay que pagar por utilizarlo (existe una versión de prueba por 30 días). Entre las herramientas gratuitas, destacan Qumana, w.bloggar y Zoundry. De los tres, sólo Qumana está en español y puede utilizar un corrector ortográfico en nuestra lengua; w.bloggar y Zoundry también se pueden configurar para que el interfaz aparezca en español (este último mediante el correspondiente archivo de localización, que hay que construir, porque de momento no existe), pero no tienen diccionarios ortográficos en la lengua de Cervantes.

He descargado e instalado las cuatro aplicaciones, sin ningún problema (Elicit necesita el Microsoft .NET Framework). Después de echarles un vistazo, me quedo con Qumana, que no es la herramienta más potente de todas, pero sí la más fácil de utilizar. Además, el hecho de que cuente con un corrector ortográfico en castellano la hace particularmente deseable. A ver si me lanzo a publicar algo con ella en los próximos días.