El domingo por la tarde, en vez de dedicarme al noble y provechoso deporte del dolce far niente, estuve peleándome a cara de perro con La Bitácora del Tigre (vaya, me ha salido un juego de palabras). Todo se debe a mi proverbial cabezonería: en vez de resignarme a no poder actualizar el tema Tarski, que hace un par de semanas me dio calabazas, insistí e insistí hasta que la versión 1.2.1. de este magnífico tema para WordPress cedió a revelarme sus secretos.

Y lo cierto es que eran unos secretos bastante tontos. Todos mis anteriores problemas se debieron a que me empeciné en mantener dos versiones del tema en directorios diferentes (/tarski y /tarski121), lo cual hacía que el gestor de contenidos se volviera loco cada vez que hacía un cambio en los ficheros de la nueva versión. Con la sospecha de que podían ir por aquí los tiros, he eliminado el directorio antiguo (copia de seguridad de por medio, claro), he renombrado el nuevo y, oh milagro, todo ha comenzado a funcionar.

Hecho esto, lo demás era cuestión de tiempo, por mucho que me haya costado un buen montón de horas, pues con la actualización del tema se han alterado o cambiado de lugar muchas de las funciones a las que ya me había acostumbrado. Resumiendo mucho, he modificado los ficheros originales para traducir el tema al castellano (la traducción mediante un archivo de localización es_ES.mo no actualiza todos los mensajes), he comprobado los plugins, lo cual me ha venido muy bien para actualizar tres o cuatro, y le he dado un lavado de cara a la bitácora, dado que el tema comenzaba a acusar los sucesivos retoques y añadidos desde que lo instalé el pasado 30 de mayo.

Los cambios que pueden afectar a los visitantes del blog son mínimos, y prácticamente todos ellos de carácter cosmético. El único que tiene cierto relieve es la supresión de la página fija de noticias, que se lleva consigo al baúl de los recuerdos las cuatro o cinco subpáginas que contenía y el rssLinkList, el plugin con que éstas se generaban. Con la actual proliferación de agregadores y lectores de canales RSS estas páginas no eran de gran utilidad, además de que generaban errores de vez en cuando y cargaban en exceso el servidor. Si alguien confiaba en ellas, espero acepte mis disculpas.

Veremos cuánto dura Tarski limpio de polvo y paja. La nueva versión tiene un código más limpio que la anterior, y más fácil de adaptar a las necesidades particulares de los usuarios. Pero ya se sabe: es difícil resistirse a la sensación de toquitearlo.