Tras unas cuantas horas de trabajo y, sobre todo, de incertidumbre, he finalizado la actualización de mi WordPress a la versión 2.1. El procedimiento no es distinto al habitual, perfectamente documentado en el Codex de WordPress: copia de seguridad de los ficheros y de la base de datos, desactivación de los plugins, borrado y sustitución de los ficheros del CMS, activación del script de actualización y reactivación, uno a uno, de los plugins.

Sin embargo, no todo ha sido coser y cantar, como otras veces. Diré, para empezar, que los cambios en la estructura de la base de datos me producían cierta inquietud, que además se veía alimentada por algunas crónicas un tanto alarmantes que han circulado por la blogosfera en las últimas horas. En todo caso, puedo concluir a partir de mi propia experiencia que la actualización no es ni tan problemática como afirman esos testimonios, ni tan fácil o ventajosa como señalan los responsables de WordPress.

El origen de los trastornos se debe al hecho de que WordPress 2.1 lleva a cabo ciertas modificaciones en la base de datos. En concreto, los desarrolladores del CMS han reestructurado las tablas que tienen que ver con la gestión de las categorías (se elimina la tabla wp_linkcategories y en cambio se crea la tabla wp_link2cat), de forma que ahora las categorías de enlaces y las categorías de entradas forman parte de la misma tabla. No sé si se debe a esta razón o a alguna otra que se me escapa, pero lo cierto es que mi blog se ha quedado durante unas cuantas horas sin un par de categorías de enlaces (me refiero a los que forman parte del blogroll): los enlaces seguían existiendo, pero en una especie de limbo fantasmagórico, sin adscripción a ninguna categoría, y por tanto no aparecían en la barra lateral de la bitácora.

El arreglo no tiene demasiada complicación: se editan los enlaces para incluirlos en las categorías correspondientes y ya está. No obstante, no me hace mucha gracia compartir categorías entre entradas y enlaces, pues esto puede provocar, sobre todo al principio, confusiones y líos diversos. Por lo demás, las novedades de este WordPress 2.1, por lo menos las novedades visibles y practicables para quien no tiene demasiada idea de programación, no me parecen tan indiscutiblemente ventajosas. He leído que ha habido mejoras sustanciales de código y que las consultas a la base de datos han experimentado una disminución significativa en sus tiempos de ejecución, pero coincido con Mangas Verdes en que no se notan demasiado. Por lo menos yo no he sufrido ese curioso trastorno que describe Manuel Almeida, y que consiste en que las entradas que están adscritas a más de una categoría aparecen publicadas en la página principal del blog más de una vez.

Además de pelearme con las categorías de enlaces y de lamentar que las nuevas funciones del backend de WordPress todavía no tengan la correspondiente traducción al español, he tenido que emplearme a fondo para renovar y consolidar la maraña de complementos que utiliza el blog (la lista de los que en cada momento están activos aparece en la página de Plugins). Con harto dolor de mi corazón, me he visto obligado a prescindir de algún plugin y resignarme a dejar de lado, al menos de momento, el elegante interfaz del WP Tiger Administration, cuyos estilos no son totalmente compatibles con los WordPress 2.1.

Especialmente encarnizada ha sido la batalla con el plugin Flickr Photo Album, que hasta ahora generaba la página estática de Fotos. Tras muchos esfuerzos baldíos para tratar de reconciliar este plugin con la función de Upload de la nueva versión de WordPress (pues el plugin “tapaba” el menú de Upload), he decidido eliminar el Flickr Photo Album y sustituirlo por el FAlbum, que hace más o menos lo mismo, y de manera probablemente más elegante.

En cuanto a Akismet, que en los últimos tiempos me estaba dando dolores de cabeza y que me hizo algún extraño en las primeras horas de la actualización, parece que ha comenzado a portarse bien. Que dure, por favor.