El segundo número de la revista Hélice, dedicada a las “Reflexiones críticas sobre ficción especulativa”, acaba de ver la luz. El PDF, algo más largo y desde luego mucho mejor maquetado que el primero (véase mi entrada del pasado 18 de diciembre), ofrece un primer plato realmente sustancioso, de la mano de Julián Díez, cuya interesantísima “Propuesta para una nueva caracterización de la ciencia ficción”, constituye, desde el mismo momento de su publicación, una referencia inexcusable.
Todo el artículo es muy brillante (y polémico, en el mejor sentido de la palabra), pero se me permitirá que destaque las páginas 17-18, en las que se trazan cinco posibles caminos para la ciencia ficción española que ningún autor que a partir de ahora quiera publicar dentro del ámbito de este género literario debería desconocer. Y, aunque sea anecdótico, no me resisto a destacar algo que para mí constituye un mérito añadido: ¡que por fin alguien se atreve a poner en su sitio a ese insoportable pestiño que los hermanos Wachowski nos entregaron con la segunda y tercera parte de Matrix!

Hay ciertos temas que es difícil abordar desde el ámbito de la ficción. Parece como si la transformación en ficciones de ciertos sucesos, de ciertos relatos, los despojara de su verdadera identidad y los convirtiera en una especie de simulacro, de reflejo pálido e insustancial, o bien en un retrato deformado y mentiroso, en una caricatura. El sufrimiento de las víctimas del terrorismo etarra, y la enfermedad moral que ha hecho posible la perduración de esa violencia durante más de cuarenta años (una enfermedad que es tanto causa como consecuencia del dolor infligido a las víctimas) pertenecen a esa categoría de temas que se resisten al imperio de la ficción.
Por esta sección de podcasts, en la que no publicaba desde hace seis semanas, se asoma hoy un gigante de la música para películas, 



