6 comentarios a “¿Pero merece la pena conservar todo eso?”

  1. Lu

    Tu post me ha recordado un comentario que me hizo mi hijo menor (mamá, y cuando tú no estés, ¿quién se hará cargo de tu web?) y que me despierta dudas ciberexistenciales. Andan por el espacio cibernético miles de páginas escritas cuya permanencia es más que dudosa. La volatilidad de la información (y no sólo de aquella que mejor que se volatilizara) es constatable a diario. Los enlaces rotos son una pandemia…
    En fin, que hoy has sacado a colación un tema en el que, de vez en cuando, me paro a pensar.

  2. Alejandro Valero

    ¡Y lo que se va a ganar la SGAE y sus hermanas de armas con tanto almacenamiento!

  3. Eduardo Larequi

    Las dudas existenciales yo también las he tenido, Lu. Produce vértigo pensar que habrá cientos de miles de webs, tal vez millones, alojadas en proveedores gratuitos, que sobrevivirán a sus creadores, y que nadie podrá controlar. Serán como involuntarios epitafios, como campos de tumbas cibernéticos, sobre los que vagarán los fantasmas de sus autores, para siempre jamás…

    Sobre el interés de determinadas empresas en convertirse en guardianes de las ciberchorradas estuve a punto de escribir, Alejandro, pero no quise pasarme de sarcástico. Al fin y al cabo, El País obtuvo sus datos de una consultora, y ya sabemos que las consultoras no hacen su trabajo porque sí. Muchos intereses andan detrás de nuestras producciones digitales.

  4. Elisa

    A mí toda esa información que sigue circulando de forma fantasmagórica, y que no se sabe si desaparecerá ni cuándo lo hará, me recuerda a la chatarra espacial que sigue en órbita, girando y girando, cuando los cachivaches de los que procede dejaron de cumplir su misión. Yo también me había planteado estas cuestiones y tiene razón Eduardo, da vértigo pensarlo.

  5. Eduardo Larequi

    Es interesante la analogía con la chatarra espacial, Elisa: a lo mejor algún día se caen los satélites-basura sobre nuestras cabezas, como temía el jefe galo Abraracúrcix (con otro motivo, claro). O nos estallan los ordenadores en la cara, que todo podría pasar.

  6. El peligro del Gran Cotilla · La Bitácora del Tigre

    [...] o al sursuncorda- sale de su rincón por obra de una anónima mano digitalizadora (hay quien tiene obsesión por guardarlo todo, por almacenarlo todo, acaso con la intención de que un hipotético investigador futuro extraiga de esa masa informe un [...]

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