Por fin me he decidido a cambiar el alojamiento del blog. Tras mirar por un sitio y por otro, hacer un montón de preguntas, recibir un montón algo más pequeño de respuestas y debatirme durante varios días en un sinvivir de alternativas enfrentadas (parecía una versión web 2.0 del proverbial león enjaulado o del no menos famoso asno de Buridán), he optado por rascarme los bolsillos y seleccionar un plan de alojamiento que me permita olvidarme de las ominosas advertencias de mi actual proveedor.

A consecuencia del cambio de alojamiento y la transferencia del dominio al nuevo proveedor, La Bitácora del Tigre permanecerá durante los próximos días en ese limbo difícil de definir al que se refiere el título de esta entrada. Lo del estado zombie, que es una metáfora tomada del mundo de los servidores Linux, tal vez no sea un término del todo bien empleado, pero permite sugerir muy expresivamente esa situación cibernética, intermedia entre la vida y la muerte, en cuyos sombríos parajes va a ingresar el blog, espero que por breve tiempo.

Ando estos días con el cubo y la fregona para dejar limpio el blog y proceder a una transferencia lo más rápida y simple posible: he eliminado algunos plugins y sus bases de datos asociadas, he sustituido todas las referencias de la base de datos al antiguo subdominio blogdeltigre.coconia.net por sus equivalentes en labitacoradeltigre.com (sé que hay por ahí alguna utilidad que permite automatizar este proceso, pero no me fío de mi habilidad para usarlo, y por eso lo he hecho a mano, que es una tarea que no deseo ni a mi peor enemigo), y he realizado varias copias de seguridad de la base de datos, por si acaso.

La fase zombie del blog tal vez se alargue, porque coincidirá en el tiempo con unas vacaciones que el Tigre se va a tomar por tierras de Lugo y Ourense. Amén de excursiones por la Ribeira Sacra y la costa lucense, y de las ricas cenas con pescado y albariño que le he prometido a Pilar, tengo intención de probar a fondo los muchos encantos de una estupenda PDA HTC P3300, con WiFi, Bluetooth y GPS incluidos, que acabo de regalarme a mí mismo para sustituir a un veterano móvil.

Si consigo reinstalar el blog antes de irme de vacaciones, porque todavía vivo en un mar de dudas sobre si es mejor una reinstalación “limpia” o restaurar la base de datos en su estado actual, con la tabla wp_options llena de guarrería (¿sabe alguien cómo limpiarla eficazmente de los restos que dejan plugins y demás?), y si encuentro algún punto WiFi gratis al que conectarme, prometo publicar alguna entrada que demuestre las enormes posibilidades de la edición bloguera a través de una PDA. Ya he hecho algunos pinitos de edición en la bitácora con este chisme, y supongo que durante las vacaciones seguiré con las pruebas. La Bitácora del Tigre entra en fase moblog. ¡Que tiemble la blogosfera!