3 comentarios a “Algunos sabemos bien dónde estamos”

  1. corsaria

    “La utilización de las grandes palabras que afirman defender hermosos principios progresistas como una coartada bajo la que se cobijan toda clase de simplificaciones abusivas, cuando no discursos hueros y altisonantes, más propios del tono fogoso del mitin que del ámbito docente”

    Amén!! Cuánto sentido común vertido en un sólo párrafo. Nos estamos acostumbrando a no pensar. Y eso es… malo.

    Saludos. :-)

  2. mikirago

    Buenos días, Eduardo,

    Mi duda es si realmente en las decisiones sobre la educación de nuestro hijos que al final toman el colectivo de la enseñanza (cuya mayoria esta formada por el colectivo de los profesores, corrigeme si estoy equivocado) se argumentan escudandose en unas razones pedagógicas, cuando lo que realmente se busca es una mejora en las condiciones laborales, ej: horario sólo de mañana en primaria.
    No entiendo el poco o nulo peso que tenemos los padres en la toma de decisiones.
    No entiendo como se permiten a las pocas semanas de las Navidades(después de 2 semanas de fiesta), se permita otra semana de fiesta, excusandose en que si la Semana del Carnaval, de la nieve, etc….., rompiendo de nuevo el ritmo a los alumnos.

    En fin, supongo que tu lo verás desde otro prisma, pero no sabeis los malabarismo que tenemos que hacer los padres para conciliar la vida laboral con la vida educativa de nuestro hijos.

    Saludos

  3. Eduardo Larequi

    Has traído a este blog, Mikirago, un tema muy peliagudo, en el que la manifestación de cualquier opinión obliga a andar con pies de plomo.

    No se puede negar que, a menudo, bajo las decisiones educativas se esconden los intereses laborales de los docentes; el ejemplo que tú señalas es probablemente el más obvio, pero no el único.

    Ahora bien, admitido esto, hay que decir también que la institución escolar no tiene por qué garantizar la conciliación de los horarios laborales de los padres con los escolares de sus hijos. Para esa finalidad están las guarderías, cuya organización, plantilla y medios tienen poco que ver con los de un colegio de Primaria y nada con los de un Instituto.

    Tal vez el modelo organizativo de los centros escolares tenga que cambiar y ajustarse a los patrones de núcleos familiares en los que cada vez es más frecuente que trabajen padre y madre, pero está por ver que un gobierno quiera lidiar en serio con este asunto. Me temo que los padres que tenéis hijos pequeños seguiréis teniendo que hacer juegos malabares.

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