Dicen los que saben que en las huertas cultivadas desde hace generaciones en estos fértiles meandros del río Arga, que se desliza sin prisas a los pies del Parque de la Media Luna, en Pamplona, se crían las mejores lechugas del mundo. Seguramente los hortelanos de la Magdalena exageran, sobre todo desde que sus productos se cultivan en invernaderos (no son los únicos; también exageran los corredores del encierro y los pescadores de caña). Pero en cambio no es ninguna exageración afirmar que la vista desde este mirador, sobre todo en los días de primavera, cuando el cielo está claro y despejado tras la lluvia, es espléndida.

Tomé la foto ayer, con la PDA, mientras paseaba del brazo de Pilar. De regreso del paseo, ya cerca de casa, capté la conexión inalámbrica de un colegio público cuya red contribuí a gestionar (por eso me sé la contraseña), me conecté a ella, redacté esta entrada en diez minutos, cómodamente sentado en un banco del patio escolar, y la envié por email a La Bitácora del Tigre. Sin embargo, hasta esta tarde no me he acordado de ejecutar el script que recupera el mensaje del buzón de correo donde dormía el sueño de los justos. Maravillas de la técnica (siempre que uno no se duerma en los laureles, claro), al servicio de la pasión bloguera.

Huertas de la Magdalena

Huertas de la Magdalena

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