En la perspectiva del Segundo Encuentro de Edublogs, presto a realizarse en la localidad oscense de Ayerbe (ay, cuántas veces he pasado bajo las moles de los Mallos de Riglos y he contemplado las bravas aguas del Gállego, que ruge a sus pies), Charo ha convocado un meme con el siguiente planteamiento:

Imagina que tienes un colega que imparte tu misma asignatura y quiere incorporar las TICs en su asignatura para el curso que viene. Viene a ti, ya que le suena que tú tienes un blog y enredas con estas cosillas, en busca de consejo. ¿Qué le dirías? ¿Cuáles serían las claves para que tu compañero tuviese éxito en esta tarea?

Ante todo, conviene precisar que al responder al ya famoso meme, que ha llegado a mis puertas a través de la invitación de Felipe Zayas, no me estoy situando en un escenario teórico, pues consultas parecidas me hacen llegar, con cierta frecuencia, compañeros y compañeras que quieren montar en sus centros diversas iniciativas: un sitio web convencional, un Moodle, un Joomla, un blog, un servidor interno para la intranet del centro, una aplicación desarrollada por ellos mismos, etc.

Mis consejos, pues, irán orientados en la misma línea que los que suelo ofrecer en tales situaciones, aunque, por exigencias del meme, se circunscriban al área que me es más familiar:

  • En primer lugar, pediría al compañero o compañera que me explicara los objetivos y el alcance de su proyecto, de forma clara y comprensible: qué se quiere hacer, con qué premisas y planteamientos, quién debe ponerlo en práctica, durante cuánto tiempo, etc. De todos estos factores, hay dos que me parecen esenciales: el primero, saber si en el proyecto han de intervenir directamente los alumnos o no, pues ese factor condiciona muchos enfoques, metodologías, selección de herramientas y condiciones de puesta en práctica; y el segundo, aclarar hasta qué punto la puesta en marcha de esa iniciativa responde a un genuino propósito de integración curricular de las TIC y de desarrollo de competencias digitales.
  • A continuación, y en función de las respuestas anteriores, le pediría que me detallara cuál es su nivel de formación y competencia técnica y el de las demás personas implicadas en la iniciativa. No es que para la integración curricular de las TICs haya que ser un experto, pero hay bastantes ámbitos donde al menos se requiere un perfil de usuario avanzado. Si yo advirtiera una distancia muy grande entre los deseos y la realidad, le aconsejaría aquellas iniciativas formativas que pudieran ayudarle a suplir sus carencias o trataría de reconducir la actividad a planteamientos más accesibles.
  • En tercer lugar, le preguntaría por las condiciones particulares de su centro en relación con el proyecto: medios con los que se cuenta, presupuestos, horarios, disponibilidad de equipos, disponibilidad de conexión a red, colaboraciones de otros compañeros, etc. De entre estos factores, dos me parecen fundamentales:
    • El primero, que el proyecto haya sido bien acogido en el centro, que cuente con el apoyo de sus compañeros y el equipo directivo (o al menos, que no tenga que enfrentarse a su oposición), y que en él participen otros docentes interesados en crear una comunidad de aprendizaje. Los proyectos solitarios pueden ser muy interesantes, quién lo duda, pero también generan niveles elevados de ansiedad y estrés.
    • El segundo factor esencial es el de la conexión a red, pues en el horizonte actual de las aplicaciones y herramientas informáticas destinadas al ámbito educativo, una red en buenas condiciones y con un acceso rápido y fiable a Internet es el factor que puede determinar el éxito o fracaso de las iniciativas. En la Comunidad Foral de Navarra, que es el ámbito que yo conozco de cerca, todos los centros públicos cuentan con conexión de banda ancha, pero ni la calidad de todas las líneas es igual, ni todas las infraestructuras de red tienen la misma capacidad y prestaciones, ni todos los centros disponen de conectividad universal o acceso a WiFi. Estas circunstancias influyen decisivamente en lo que puede hacerse o no en cada uno de ellos. De hecho, cuando alguno de los centros educativos quiere embarcarse en un proyecto de NNTT que se va a desarrollar sobre una situación de red mejorable, lo primero que le digo a su responsable es lo siguiente: “coge al Director o Directora, pon papel y lápiz ante sus manos, y pídele que nos mande una solicitud para mejorar la red del centro”. Evidentemente, no todas las peticiones se pueden atender, porque los presupuestos mandan, pero también es cierto, dicho en castizo, que el que no llora no mama, y que si un centro no procura velar por sus propios intereses, corre el riesgo de que la Administración se olvide de él.
  • El cuarto consejo sería, en realidad, una antología de lo que se puede hacer en el ámbito de la integración curricular de las Nuevas Tecnologías aplicadas al área de Lengua Castellana y Literatura. Si el proyecto fuera un portal o un repositorio de recursos, le hablaría de Joomla o Drupal y le indicaría unos cuantos ejemplos; si fuera un blog, le remitiría las URLs de una docena de colegas e intentaría seducirle con los muchos alicientes de Blogger o WordPress; en caso de que su proyecto fuera un wiki, pondría a su disposición las direcciones de cinco o seis espacios colaborativos y le animaría a que experimentase con MediaWiki o Wikispaces; si fuera un entorno de formación mencionaría la existencia de Moodle y le daría los nombres de tres o cuatro responsables de aulas virtuales (casi todas están cerradas a invitados), a los que podría solicitar que le permitieran echar un vistazo a sus plataformas; si se tratara de un proyecto de creación, le haría ver algunas de las interesantísimas realizaciones que hay por la Web.
  • Mi recomendación final sería, en realidad, un ofrecimiento de ayuda; le animaría a hacerme consultas, a plantear dudas y problemas, a explorar posibilidades. También le aconsejaría acudir a foros, a comentarios, a centros de soporte (si sabe inglés, mejor que mejor) y a las autoridades reconocidas. Le haría ver la conveniencia de que se deje ver por la Red y de que transmita sus propias experiencias y descubrimientos, pues no hay actitud más positiva, y mejor reconocida, que la de quien agradece la ayuda recibida prestándosela a otros y compartiendo sus propios avances. Por último, le aconsejaría que tuviera memoria de elefante, paciencia franciscana y una determinación a prueba de bomba. Todo eso, acompañado de una dosis de buena suerte, le hará mucha falta.

Y para terminar con el ritual del meme, les paso el testigo a José María González Serna y Laura Álvarez, que tal vez ya hayan sido invitados por otras vías. ¡Pero es que ya no quedan blogueros ni blogueras a los que invitar!