En el artículo que publiqué el pasado 28 de agosto intenté mostrar cómo puede convertirse un navegador (los ejemplos eran de Firefox, pero es posible aplicar también la técnica, aunque de forma más limitada, a Internet Explorer) en una herramienta de consultas lingüísticas. Hablé de este asunto en el curso que impartí en Santander, con demostración práctica incluida, y creo que la idea gustó bastante a los cursillistas.

Aunque de forma muy genérica y con escasas precisiones, también traté en las caballerizas del Palacio de la Magdalena (a pesar del nombre, hace tiempo que las nobles bestias han sido sustituidas por proyectores, micrófonos y tomas de red) de los posibles escenarios en que podría ponerse en práctica esta técnica: el aula ordinaria, el aula de recursos, el aula de Informática, etc. De todos ellos, el más inmediato y familiar para la mayoría de los docentes es el primero, y por eso voy a tratarlo aquí con algún detenimiento.

Consideremos la situación: el aula ordinaria cuenta con un ordenador fijo o un portátil; también existe conexión a Internet, bien por cable, bien por WiFi, y los profesores desean utilizar los recursos de la Web para realizar consultas a diferentes fuentes de información: diccionarios online, enciclopedias, páginas web, recursos documentales, etc. ¿Cuál es la mejor manera de acceder a fuentes de información que sean fiables, rápidamente accesibles y pedagógicamente rentables? ¿Y cómo se puede organizar, de forma eficiente, el acceso a todas esas fuentes?

Mi propia experiencia, tanto a nivel de usuario particular como en funciones docentes y de gestión de recursos TIC, me lleva a insistir sobre un punto crucial en relación con el uso didáctico de la Web: que la eficacia de las tareas de búsqueda y tratamiento de la información depende en gran medida de la inmediatez y fiabilidad en el acceso a los recursos. Por otra parte, cualquier profesor que tenga costumbre de realizar búsquedas de recursos didácticos en Internet habrá comprobado que hay fuentes de información que utiliza una y otra vez. Las más útiles, y aquéllas en las que más confía, no son muchas, y son casi siempre las mismas.

Pues bien, creo que se puede sacar partido a ese hábito, mediante un recurso muy fácil de poner en práctica: recopilar, clasificar y ordenar las direcciones más frecuentadas y elaborar con ellas una página web de inicio de la asignatura, con la cual arrancará el navegador. Esa página de inicio permite tener a sólo un clic de distancia las direcciones más frecuentadas y las más útiles para la actividad didáctica. Además, la propia disposición de los recursos que ha llevado a cabo el profesor (véase un posible ejemplo de ordenación en la figura 1, que corresponde a la página de inicio que yo utilizo en casa y en el trabajo) ofrece ventajas de orden pedagógico con respecto a las listas de marcadores y favoritos de los navegadores, las cuales sólo pueden leerse en orden secuencial, de arriba a abajo.

¿Cómo elaborar esta página de inicio? Señalo a continuación tres posibilidades, que a buen seguro no son las únicas:

  1. Construir la página de acceso de forma artesanal, con cualquier editor HTML (por ejemplo, NVU, que es un programa fácil de utilizar, potente, gratuito y en español). El resultado puede ser tan modesto o tan vistoso como lo permitan las habilidades de cada cual, pero lo importante en este caso no es el diseño, sino la eficacia. Treinta o cuarenta enlaces a los principales recursos del área de Lengua (y quien dice Lengua dice cualquier otra área) son mucho más prácticos que un diseño maravilloso, pero vacío de utilidad. Hay muchos editores HTML que se pueden invocar directamente desde el navegador, mediante barras de tareas o extensiones ad hoc (por ejemplo, la maravillosa Web Developer Toolbar, cuyo uso recomiendo encarecidamente a todos los que hacen edición web), con los cuales resulta muy fácil editar la página de inicio, tal como muestra la figura 1.
  2. Crear una página personal de inicio que apunte a alguno de los servicios de marcadores sociales o agregadores RSS, tipo Bloglines, Netvibes, Google Reader o Mr. Wong. Sus posibilidades son mucho mayores que una página web estática, pues permiten añadir marcadores y favoritos, noticias a partir de fuentes RSS, calendarios, listas de tareas, etc. El resultado, además, puede hacerse público para ser compartido por otros usuarios. Sin embargo, este tipo de páginas son más difíciles de gestionar que las estáticas, y exigen usuarios con un nivel de alfabetización digital mucho mayor. Véase, como ejemplo, la figura 2, que muestra una captura de la página pública en Bloglines del profesor Felipe Zayas.
  3. Utilizar algún tipo de medio colaborativo que permita la participación de varios usuarios (varios profesores o incluso profesores y alumnos, conjuntamente) en la creación de un repositorio conjunto de recursos. Lo más apropiado para esta tarea es un wiki, pero también podría servir un blog bien organizado, o incluso un curso en un LCMS como Moodle. Desde un punto de vista didáctico, la creación de esta página de inicio (que en realidad es el sitio web de recursos de la asignatura) constituye una tarea apasionante, aunque también es la más difícil y laboriosa de entre las tres posibilidades que he señalado. Véase, como ejemplo, la figura 3, que muestra el wiki de recursos de área del profesor Antonio Solano .

Figura 1: ejemplo de página de inicio creada con un editor HTML

Figura 2: ejemplo de página de inicio creada con Bloglines

Figura 3: ejemplo de un wiki de recursos de área

Cualquiera que sea la opción utilizada, su conversión en página de inicio se realiza de la misma manera. En Firefox hay que abrir la página con el navegador, ir a Herramientas > Opciones > Principal y, en el campo Página de inicio, seleccionar la opción Usar página actual; en Internet Explorer, Herramientas > Opciones de Internet > General y, en el campo Página principal, pulsar sobre el botón Usar actual .

De entre las tres posibilidades que acabo de describir, la más fácil de poner en práctica es la primera, porque requiere pocos recursos tecnológicos y habilidades informáticas bastante elementales. No obstante, para que funcione correctamente, conviene crear una página de inicio por cada área o asignatura, de forma que cada usuario (o cada área que utilice esta técnica) tenga la posibilidad de utilizar la que necesite. Esto se puede conseguir de varias maneras:

  • Creando tantos usuarios del navegador como áreas lo utilicen, para lo cual hay que utilizar perfiles de navegador diferenciados, al menos uno por cada página de inicio diferente (la administración de perfiles de Firefox está cuidadosamente explicada en la página de Preguntas frecuentes).
  • Creando diferentes usuarios, cada uno de ellos con una página de inicio diferente, lo que obliga a cerrar y abrir sesiones según convenga. Esta configuración exige un sistema operativo multiusuario y una administración cuidadosa del ordenador y de los recursos de red, por lo que está solo al alcance de aquellos centros que cuenten con administradores de sistemas.
  • Creando accesos directos diferenciados para cada una de las páginas que contienen los enlaces seleccionados. Con una correcta identificación y ordenación de los accesos directos o atajos, sería fácil para los profesores y alumnos saber cuál tienen que utilizar en cada caso: en clase de Lengua se abre el acceso directo de Lengua; en clase de Matemáticas, el de Matemáticas, y así sucesivamente. Es una opción algo tosca pero eficaz, siempre que se tenga en cuenta que no es lo mismo la página de inicio del navegador que la página de recursos de la asignatura X.

Existen técnicas mucho más sofisticadas, aunque sólo están al alcance de un centro que disponga de un servidor web en una intranet y de un administrador capaz de configurarlo adecuadamente. Bajo tales circunstancias, sería relativamente fácil disponer una página de inicio que sirviera para varios profesores del mismo departamento didáctico, o una página para áreas conexas, o para un equipo multidisciplinar, etc. Con una organización y gestión adecuadas, sería perfectamente posible tener todas las páginas en una única ubicación, de forma que todas ellas estuvieran disponibles para todos los profesores del centro: el profesor de Lengua podría utilizar la página de inicio de Plástica para las actividades sobre textos publicitarios, por ejemplo, y el de Ciencias la página de Lengua para resolver dudas lingüísticas en los diccionarios online…

En fin, es una idea. Si a los compañeros les parece el delirio de un arbitrista dieciochesco, les agradeceré que me lo hagan ver. Y si, en cambio, encuentran útil este planteamiento, el artículo habrá cumplido su objetivo.