Los que saben de las interioridades de WordPress (gente como Charity Ondriezek y Aaron Brazell) llevan unas cuantas semanas escribiendo sin parar sobre las novedades y mejoras de la versión 2.3: alertas de actualización, soporte integrado para etiquetas, gestión de URLs amigables más eficaz, etc. Todo ello, claro está, no sale gratis, pues la estructura de la base de datos de la nueva versión incorpora ciertos cambios que provocarán inevitables problemas de compatibilidad, especialmente en los plugins que administran las categorías del gestor de contenidos.

Y si esto no fuera suficiente, van los autores del tema Tarski (que es el de este blog) y, en su meritorio esfuerzo por mantener la necesaria coherencia entre sus plantillas y la evolución de WordPress, realizan profundos cambios en el tema, que exigirán, a buen seguro, muchas horas de pelea con las mil y un funciones que a lo largo de su historia ha ido incorporando La Bitácora del Tigre.

No hace falta tener una bola de cristal para adivinar lo que nos espera a los sufridos blogueros: sangre, sudor, y acaso alguna lagrimita que otra, al tener que renunciar a algunas de nuestras criaturas más queridas, a partir del 24 de septiembre, que es la fecha anunciada de aparición de WordPress 2.3.