Matt Mullenweg ha anunciado hoy la esperadísima versión 2.3. de WordPress, que trae un buen montón de novedades debajo del brazo: soporte nativo para etiquetas, notificación de actualizaciones, URLs canónicas, gestión de entradas pendientes de publicación, editor visual avanzado y demás (un buen resumen de los cambios, con capturas de pantalla ilustrativas, está disponible en el Codex de WordPress).

Enseguida me he descargado el ZIP y he comenzado a trastear con mi blog. Antes de pasar a mayores, no obstante, he preferido pecar por exceso de prudencia, me he leído un par de veces las advertencias sobre la preparación previa para la actualización a la versión 2.3 y he tomado buena nota de las cinco recomendaciones para una actualización a prueba de fallos de WordPress. De acuerdo con los consejos que ofrecen los gurús de nuestro gestor de contenidos favorito, he prestado atención especial a la lista de plugins compatibles con la versión 2.3 (también existe, por si alguien la necesita, una lista de temas compatibles) y me he tomado el laborioso trabajo de compararla con los que yo tengo instalados.

Y más vale así, porque de los casi cincuenta complementos que a día de hoy prestan servicio en el blog (unos cuantos desactivados), hay por lo menos uno esencial, el Ultimate Tag Warrior, incompatible con WordPress 2.3. Es cierto que la nueva versión del CMS incorpora un script de importación de las etiquetas generadas por el magnífico UTW3, pero las funciones nativas con las que WordPress 2.3 las gestiona distan mucho de las que ofrecía el UTW3; sé que existen varios proyectos en marcha para suplir esta carencia, pero todavía no estoy muy seguro de que me ofrezcan lo que yo quiero de ellos. Por otra parte, de entre los plugins que tengo instalados en el blog hay al menos una docena que requieren actualización para ser compatibles con la nueva versión (y, entre ellos, varios de los que no quiero prescindir), amén de otros casi veinte sobre los que no existe información fidedigna sobre su compatibilidad.

Así que prefiero darme un compás de espera y mirar los toros desde la barrera. Ya siento decepcionar a quienes confían en La Bitácora del Tigre como escaparate y banco de pruebas de actualizaciones (que es un modo inteligente de escarmentar en cabeza ajena). Por una vez, y sin que sirva de precedente, voy a esperar a que otros se arriesguen antes que yo. Espero tener paciencia y perseverancia para seguir los consejos de Elisa Armas, una de las mejores y más fieles lectoras del blog, olvidarme por un tiempo de la tecnología y dedicarme a escribir sobre libros y películas, que es lo que más me gusta (y lo que más trabajo me cuesta, dicho sea de paso). Tengo en la recámara dos reseñas, la primera sobre La carretera, de Cormac McCarthy, y la segunda de la biografía que Edwin Williamson escribió sobre Jorge Luis Borges, que pugnan por salir en el blog, ambas en lugar destacado. ¡Pero no encuentro tiempo y ocasión para hincarles el diente!