Cómo iba a resistirme a título tan goloso como éste, con su flagrante dilogía y sus resonancias exóticas y peliculeras. No obstante, me apresuro a aclarar, para que no me acusen de insensibilidad hacia los rayados felinos, que no me he ido de cacería a ningún parque jurásico. Mi modesto coto de caza se reduce al ordenador, el blog y la conexión a Internet, que me han servido para hacer un sencillo experimento.

Y era un experimento que llevaba tiempo intentando realizar: comprobar cómo se ve La Bitácora del Tigre y cómo se navega por entre sus vericuetos con un navegador Safari. El problema era, hasta hoy, que yo no tengo a mi alcance uno de esos maravillosos chismes blancos tan apreciados por sus usuarios. Es cierto que siempre podría pasarme por El Corte Inglés y navegar un rato con un elegante MacBook o un potentísimo MacPro (que no suelen estar conectados a Internet, ésa es otra); también podría, abusando de la cara dura y de la paciencia de ilustres maqueros como Luis Barriocanal o Jesús María González-Serna, intentar camelármelos para una tanda de probatinas, pero es evidente que cualquiera de ambas soluciones es muy poco eficaz (y la segunda, además, francamente reprobable).

La solución, como casi siempre, viene de donde uno menos se lo espera. En esta ocasión, a partir de un mensaje privado de un visitante del blog, que me ha pedido información sobre el plugin Subscribe To Comments, y de paso me ha advertido que el captcha elaborado con el plugin Peter’s Custom Anti-Spam no funcionaba bien. Yo le he pedido detalles, y mi amabilísimo visitante me ha aclarado que él navega con Safari. “Pues voy a probar Safari”, me he dicho, y veloz como el rayo me he precipitado sobre Google para buscar información al respecto.

Enseguida he averiguado que existe una beta de Safari 3 para Windows (en inglés). Naturalmente, me ha faltado tiempo para lanzarme sobre ella, descargarla, instalarla y probar qué tal se ve el blog. A juzgar por las pruebas, los resultados son más que satisfactorios: con la única excepción de la página a la que remite el plugin ShareThis, que no se carga en Safari (¿algún problema con JavaScript?) todas las páginas funcionan perfectamente; incluso el captcha que se resistía a mi visitante funciona, aunque como ya advertí hace algunas fechas, para poder introducir la palabra antispam hay que utilizar el truco de situarse sobre el campo anterior del formulario de comentarios (el de “Sitio Web”) y desplazarse al de la palabra antispam mediante la tecla de tabulación.

Aquí van tres capturas de pantalla que demuestran lo que digo: La Bitácora del Tigre, en Safari para Windows. Se ve de cine, oiga, y se navega muy bien por ella, tanto por el frontend como por el backend. Si algún maquero contumaz tiene argumentos para desmentir esta primera impresión, le agradeceré que me saque los colores en los correspondientes comentarios.

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