5 comentarios a “Mi quiniela para los Oscar y un epílogo mccarthyano”

  1. Antonio

    Yo también me enganché con La carretera y ahora estoy liado con No es país para viejos. Cormac McCarthy tiene un estilo limpio que seduce. Ya leí tu crítica en Hélice y me gustó.

  2. serenus

    Yo también debo agradecer a Eduardo el descubrimiento de McCarthy, fue a raíz de su comentario a La Carretera. Me quedé prendado e inmediatamente leí Meridiano de sangre y No es país para viejos. http://antesdelascenizas.blogspot.com/2008/02/qu-es-humanidad-2-parte.html
    Estoy de acuerdo con tus comentarios respecto a las dos novelas, y al juicio que te merece la película, aunque respecto a su fidelidad tengo dos “peros” : uno, el secreto del sheriff que no aparece en la película, y dos, el destino final del dinero no aparece claro en la película.. pero creo que ese detalle es importante para juzgar la personalidad de Chigurb y el alcance de alguno de sus actos posteriores.. –disculpen que hable al estilo Gila: “alguien ha matado a alguien”. no quiero destripar pelis- .
    Respecto de Meridiano de sangre me ha encantado comprobar que hayas destacado el ataque comanche.. para mi es uno de los momentos más magníficos de la novela, y el momento en que la narración te atrapa para no soltarte ya hasta el final, misterioso final. Coincido contigo; es una de las novelas que deja huella.
    ¿Crees que es posible llevar al cine Meridiano de sangre? O ¿cómo la Ilíada, la Odisea, El Quijote, es imposible llevar al cine sin mutilarla? … a mi me encantan las pelis de indios.. y disfruté con Bailando con lobos ;)
    No es país para viejos me ha dado también para unas cuentas reflexiones acerca de Los problemas de la escuela…

    Bueno, un saludo, y gracias por descubrirme a MaCarthy.

  3. Eduardo Larequi

    Me alegra mucho, Antonio y Serenus, haber podido descubriros a McCarthy, un escritor asombroso, de una originalidad y capacidad creadora indiscutibles.

    Me parece extraordinariamente difícil llevar al cine Meridiano de sangre: por su lenguaje, por la violencia desatada, por el final tan poco acorde con los hábitos del cine comercial (aunque para final “raro”, el que han propuesto los Coen a No es país para viejos). En todo caso, estoy muy de acuerdo con lo que se señala en la reseña citada de Meridiano de sangre: lo que McCarthy logra con palabras, difícilmente se puede conseguir con imágenes.

    Con respecto a la adaptación cinematográfica de los Coen, es cierto que las variaciones que señalas son importantes, pero también legítimas: yo creo que pretendían dar mayor empaque moral al personaje del sheriff Ed Tom Bell, por una parte, y por otra mantener el sentido de las acciones de Chigurh bajo una atmósfera enigmática, que subraya el desconcierto del sheriff ante una violencia que no es capaz de comprender.

    Por cierto, creo que el peor “pecado” de la adaptación de los Coen es la atenuación de la intención moralista (desesperanzadamente moralista) de la novela. Algo que tú has puesto de manifiesto, de manera interesantísima, en tu serie de entradas sobre No hay país para viejos. Es posible que escriba algo al respecto en mi blog, aunque después de lo que tú has escrito, es difícil decir nada mejor.

  4. albert

    Buenos días.
    Aún no he podido ver la película de los Coen, aunque estoy deseando.
    “No es país para viejos” fue la primera novela de Mccarthy que leí, y después de eso corrí a la biblioteca a por más.
    Realmente es un autor que, si entras en su mundo, te atrapa para siempre.
    “Meridiano de sangre” es, además de fascinante y brutal, difícil y densa.
    Pero si te gusta el western, seguir el viaje de ese “grupo salvaje” en una época menos difundida en el cine es alucinante.

    Pero llevarla al cine sin traicionar su esencia lo veo poco menos que imposible. Creo que es la novela de Mccarthy que he leido en que más importancia he visto a la forma o, al menos, en que ésta era más visible.
    En realidad apabullante.

    Os recomiendo “La oscuridad exterior”, en la que creí ver el esbozo para algunos personajes futuros.

    Un saludo

  5. Siestas lisérgicas con J.G. Ballard | La Bitácora del Tigre

    [...] El corazón de las tinieblas, de Conrad, El señor de las moscas de Golding o, avant la lettre, de Meridiano de sangre, de Cormac McCarthy), en el que se entremezclan de una manera muy llamativa el impulso depredador y la fascinación por [...]

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