Ya sé que no siempre tiene razón el adagio latino de post hoc ergo propter hoc, pero resulta curioso que apenas dos semanas después de actualizar mi blog a la versión 2.6 de WordPress, y al poco de tratar sobre los problemas derivados de dicha actualización haya recibido de mi proveedor de alojamiento uno de esos ominosos mensajes que le dejan a uno con la sensación de haber cometido un delito vergonzante:

Estimado cliente:

Su dominio labitacoradeltigre.com tenía procesos de programación que estaban provocando la saturación del servicio compartido y estaban tirando la máquina, se ha procedido al bloqueo, una vez lo vaya a revisar, indíquelo y se abrirá para que pueda solucionarlo.

El aviso me llegó después de que el blog estuviera inaccesible durante unas cuantas horas. Es decir, no hubo advertencia previa del tipo: “estimado cliente, compruebe usted su aplicación, porque está haciendo esto, lo otro, o lo de más allá”. De hecho, he enviado tres o cuatro correos al servicio de soporte pidiendo explicaciones sobre lo que estaba pasando, y lo único que he obtenido ha sido la siguiente respuesta:

Si la aplicación está instalada y desarrollada por el cliente nosotros no podemos parsear y depurar la misma para determinar qué módulo o parte ha dado problemas, ya que esa es una tarea que requiere mucho tiempo y no forma parte del soporte de hosting.

Si bien los problemas más comunes suelen venir por problemas de seguridad en aplicaciones php, formularios y zonas de comentarios sin captcha que pueden ser atacadas por spammer, etc…

Yo he insistido en que mi aplicación (un blog realizado con WordPress, que no es una aplicación exótica ni nada parecido) está actualizada, lo mismo que mis temas o plantillas y la mayoría de los plugins, y que además dispone de varios mecanismos de seguridad para impedir ataques de spam y semejantes, pero como si nada. El servicio de soporte no quiere proporcionarme los detalles que me permitan saber qué función o funciones de mi blog son responsables del incremento de la carga de sus servidores. A lo más que llega en su último mensaje, una vez reactivado el dominio y la cuenta de alojamiento, es a expresar un compromiso tan vago e impreciso que poco significa: “Estaremos al tanto para si podemos capturar algun proceso si vuelven a surgir problemas”.

La solución que ha puesto en práctica mi compañía de hosting me parece un abuso, francamente. Yo no discuto que alguno de entre los muchos plugins que he instalado en el blog en los últimos tiempos (particularmente los de galerías de imágenes) pueda estar generando una elevada carga de proceso en sus servidores, pero de ahí a que, de buenas a primeras y de forma unilateral se suspenda mi dominio, sin darme ninguna pista para que yo pueda subsanar sus más que probables fallos, va un abismo. ¿Alguien se imagina que a un usuario que está al día de sus cuotas de la luz, el gas, el agua o el teléfono le corten los servicios que viene pagando religiosamente sin aviso previo? Pues eso.

Hago constar aquí el incidente no tanto con ánimo de denuncia (pues en tal caso hubiera dado referencias más específicas; no obstante, si alguien quiere detalles más concretos, por aquello de escarmentar en cabeza ajena, puede escribirme a través del formulario de contacto) sino para desahogarme y, sobre todo, para ofrecer las necesarias disculpas a mis lectores por la inaccesibilidad del blog durante algo más de veinticuatro horas. Dicho lo cual, creo que en este caso como en tantos otros hay que saber aplicar el dicho de que “no hay mal que por bien no venga”, admitir que, con las probatinas que venía haciendo en los últimos tiempos y mi afición por los plugins, tenía el blog sobrecargado y, por último, tomar las siguientes decisiones:

  • Prescindir de plugins necesarios o redundantes. De momento, me he limitado a deshabilitarlos, pero es probable que acabe por eliminarlos.
  • Desactivar el plugin Organize Series, que presenta algunos problemas de compatibilidad con la versión 2.6 de WordPress. Todavía no he tomado la decisión definitiva, pero es muy posible que también lo suprima, porque aunque algunas de las entradas del blog agradecían su organización seriada, ésta no es una función esencial.
  • Deshabilitar de cara al público algunas páginas. Es el caso de la de Estadísticas, que a partir de ahora sólo será visible para el autor del blog.
  • Eliminar del blog algunas galerías de imágenes, para cuya elaboración venía utilizando tres plugins diferentes: Slickr Gallery, NextGEN Gallery y NextGEN FlashViewer. Esto no supone la eliminación de las entradas que forman parte de la categoría de Fotos, pero sí la desaparición de la página de Fotos y que ciertas entradas del blog (por ejemplo, las tituladas Vacas enamoradas y Más sobre NextGen Gallery y sus efectos queden huérfanas de sus elementos gráficos.

Hasta aquí las malas noticias. La buena para los aficionados a las fotos del Tigre es que el problema con el alojamiento del blog me ha impulsado a tomar una resolución que ya avancé en la ya citada entrada sobre los efectos de presentación del plugin NextGen Gallery: crear un subdominio para labitacoradeltigre.com y alojar en él un fotoblog, que seguramente inauguraré con algunas de entre las muchísimas fotografías que he tomado en nuestras vacaciones en Madeira.

Tras reiterar mis disculpas por la caída de La Bitácora del Tigre, quisiera terminar con una pregunta dirigida a los lectores más experimentados con este tipo de situaciones: ¿alguien sabe de algún proveedor de alojamiento (me da igual que hable español o inglés) que ofrezca gran capacidad de alojamiento y de ancho de banda mensual, que disponga de suficiente memoria y potencia de procesamiento para un blog grande, con muchos plugins y muchos archivos, que ofrezca buenas condiciones técnicas y un buen soporte, y todo ello a un precio razonable? Yo he estado mirando varios planes de alojamiento en servidores virtuales, pero la diferencia de precio entre ellos y los planes de alojamiento compartido como el que tengo ahora es bastante considerable.

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