Bonsai, la aplicación creada por Fernando Posada Prieto para consultar online los fondos de una biblioteca catalogados con Abies 2, es, sin lugar a dudas, uno de los programas más útiles que hoy en día pueden ponerse a disposición de un centro educativo. Es una herramienta barata (gratuita, en realidad), sencilla de concepto y de funcionamiento, extraordinariamente práctica y, si se sabe un poco de PHP y MySQL, relativamente fácil de “tunear” para adaptarla a diversas situaciones y propósitos.

Desde que me enteré de su liberación, he hecho todo lo que está a mi alcance por divulgar la existencia de Bonsai y ponerla al alcance de los colegios e institutos de la Comunidad Foral de Navarra. Con la ayuda de mi compañero Luis Miguel Jaso, descubrí un pequeño bug que comenté en CanalTIC y que transmití a su autor (por cierto, aprovecho la oportunidad para rendir público homenaje a la amabilidad de Fernando, que al menos en dos ocasiones me ha ayudado con proyectos muy relacionados con la actividad del Programa de Nuevas Tecnologías y Educación), y a continuación publiqué en el sitio web del PNTE un brevísimo tutorial sobre cómo instalar la aplicación en un espacio de alojamiento dinámico.

La iniciativa comienza a rendir sus frutos. No es que haya habido una explosión de solicitudes de alojamiento de la versión en MySQL de las bases de datos de bibliotecas escolares, pero los entusiastas de estas cosas (que los hay, y son los que dan sentido a nuestro trabajo), enseguida comenzaron a llamarnos, con esa mezcla de alegría y excitación que es una seña de identidad inconfundible de los mejores recursos educativos. Para muestra de lo realizado hasta la fecha, vayan a continuación dos ejemplos:

Insisto en lo ya dicho al principio de esta entrada: Bonsai es una gozada de aplicación, pues permite multitud de actividades didácticas y hace posible la siempre anhelada apertura de los centros y sus bibliotecas a la comunidad educativa. Hoy precisamente he hablado por teléfono con un joven director de una pequeña localidad del norte de Navarra, que estaba entusiasmado con su proyecto de convertir la biblioteca del colegio en una mediateca en la que pudieran participar profesores, alumnos, familias y, en general, la gente del pueblo. Cuando le he informado de la existencia de Bonsai y Abies, he notado, parafraseando a Cervantes, que el gozo le reventaba por las cinchas de un metafórico caballo.

Desde el punto de vista de la educación de las nuevas generaciones en la competencia digital y en el nuevo paradigma de lectura del que hoy trata en su blog Felipe Zayas, Bonsai también tiene virtudes indudables, pues acostumbra a alumnos y profesores a la búsqueda de catálogos bibliográficos, educa a los administradores de bibliotecas en la necesidad de un correcto fichado de los fondos, y proporciona algo así como un estándar web que los centros escolares pueden aprovechar o modificar a su conveniencia.

Si se me permite la boutade, me atrevo a decir que con esta aplicación Fernando Posada ha hecho mucho más por la lectura en el ámbito escolar que los sesudos catedráticos de Harvard, con sus declaraciones de Perogrullo, de los que tan jocosamente trata Antonio Solano en su imprescindible Re(paso) de Lengua.