Ayer tuve conocimiento de la existencia de T-Incluye (por cierto, su nombre es un ejemplo del artificio retórico del calambur), un sitio web que declara como finalidad “lograr una web inclusiva, en lo que al lenguaje se refiere”, para lo cual incorpora un “analizador automático de páginas web, basado en técnicas de Inteligencia Artificial, cuyo objetivo es la extracción de los textos contenidos en una web para su posterior análisis con el fin de detectar usos del español que se desvíen de la norma del lenguaje no sexista”.

Siempre que me encuentro con este tipo de herramientas (verificadores de XHTML, de CSS, de fuentes RSS, de legibilidad, de accesibilidad) corro a ponerlas en práctica sobre La Bitácora del Tigre, sabiendo de antemano que mi blog estará lleno de fallos y errores, pero al mismo tiempo con la voluntad de mejorarla en cuanto me sea posible. Pues bien, apliqué el analizador automático a la última de las entradas que había escrito, la titulada Publicar en Joomla! mediante un cliente XMLRPC, con resultados realmente curiosos, que pretendo compartir con mi público. Conviene aclarar que los hechos que voy a exponer a continuación se ajustan a la realidad rigurosamente, tal como puede comprobarse en la URL de los resultados del análisis:

  • De los 28 ítems marcados como sospechosos de lenguaje no apropiado, sólo en 5 casos tiene razón T-Incluye. Se trata de sintagmas del tipo “muchos usuarios“, “los usuarios” (dos veces), “cuenta de usuario” y “cada uno de los usuarios“. Ciertamente, en esos cinco casos soy culpable de haber utilizado un lenguaje sexista, puesto que podría haber escrito, respectivamente, “muchos usuarios y muchas usuarias”, “los usuarios y las usuarias”, “cuenta de usuario o usuaria” y “cada uno y cada una de los usuarios y las usuarias”, o alguna de las alternativas que T-Incluye propone a través de una cómoda ventana emergente. Para no aburrir a mi audiencia, señalaré sólo las opciones que se sugieren para el primer caso, que corresponde al siguiente contexto: “aplicación gratuita de Microsoft, considerada por muchos usuarios (véase, por ejemplo, el completísimo manual de Mario Núñez y su artículo Publicando en Joomla con Windows Live Writer) como una de las mejores aplicaciones de este tipo”. Esas opciones son las siguientes: “de los colectivos usuarios”, “usuarios y usuarias”, “el público usuario”, “toda persona usuaria” y “como personas usuarias y consumidoras”. Creo modestamente que para semejante viaje no hacían falta tan pesadas alforjas.
  • Los 23 casos restantes son casos clamorosos de fallos en la inteligencia artificial de la aplicación. Veamos: “mediante un cliente XMLRPC” (varias veces), “un cliente XMLRPC” (varias veces), “interacción del cliente con la aplicación”, “(en inglés)”, “en el cliente“, “a propósito de los clientes para blogs”, “los editores textuales”, “los editores que se pueden instalar en Joomla!”, “en los editores online”, “los mejores clientes XMLRPC”, “algunos clientes XMLRPC”, “dependiendo de las circunstancias y del cliente“, “muchos clientes XMLRPC gratuitos”, “en los siguientes clientes“, “con un cliente XMLRPC”, “con los clientes XMLRPC”, “el final de los clientes para blogs”, “un nuevo cliente para blogs”.

La detección de las categorías gramaticales y el análisis contextual del sentido (disculpo lo de “cliente”, porque es un término utilizado en sentido muy técnico, pero no la confusión del nombre del idioma en que escribieron Shakespeare y las hermanas Brontë con el sustantivo o adjetivo gentilicio) fallan estrepitosamente, como no podía ser de otra manera, habida cuenta de la tarea hercúlea que se les ha exigido a los diseñadores y programadores de la aplicación. La verdad es que ellos y ellas no tienen la culpa, porque el propósito a que aspira este sitio web es, a mi modo de ver, imposible. En efecto, por muy avanzada que sea la tecnología de análisis analógico y por muy amplio el corpus lingüístico sobre el que se base la herramienta, siempre existirán textos irreductibles a la lógica de la “web con género”, si es que tal cosa existe más allá de tan pomposa denominación.

Lo cierto es que yo no soy en absoluto enemigo de practicar, con moderación, buen gusto y sin arbitrariedades que sólo sirven para entorpecer la lectura, eso que el proyecto llama “un lenguaje inclusivo”, y que yo prefiero llamar “estilo bien educado”. Reconozco que en La Bitácora del Tigre soy menos receptivo a ese objetivo, porque al fin y al cabo es un producto personal, pero en los sitios web oficiales e institucionales en los que escribo, en mis comunicaciones por email y situaciones semejantes, procuro ser respetuoso con las convenciones propias de la sensibilidad de género.

Lo que me toca las narices, hablando en plata, es que se gaste dinero público (según la página del proyecto “Web con Género” dicho proyecto está “apoyado y financiado por el Ministerio de Industria, Turismo y Comercio, Plan Avanza, que responde a la convocatoria de ayudas 2007 para la realización de actuaciones que impulsan la igualdad de género en la Sociedad de la Información”) para financiar iniciativas cuya rigurosa inutilidad acabo de demostrar. Ninguna herramienta informática puede (y me atrevería a decir que tampoco debe) sustituir a la buena educación, al hábito de lectura, al ejemplo de los buenos escritores y escritoras, y a la libertad creativa de los usuarios de la lengua.

Ya siento tener que decirlo, pero cada día que pasa siento que la espada de Damocles de la corrección política y la tontería institucionalizada se cierne, amenazadora y siniestra, sobre mi cerviz. No sé si es que me voy volviendo mayor, o que es uno de los desgraciados signos de nuestro tiempo.