Después de algo más de dos semanas con el blog de baja temporal por vacaciones (pero prometo entregar en breve un par de colecciones de fotos de mis andanzas por tierras levantinas e ibicencas), nada más volver a casa he actualizado La Bitácora del Tigre a la versión 2.8.2 de WordPress, sin pasar por la 2.8.1. Ha sido una actualización directa, realizada desde el propio backend del blog, mediante la función Actualizar, accesible desde el menú Herramientas.

A fin de evitar posibles problemas, he desactivado previamente todos los plugins, y he realizado las oportunas copias de seguridad de la base de datos y de los archivos de la aplicación. En realidad, esta última no ha sido completa, pues sólo he guardado los archivos que me interesaba conservar, esto es, aquellos que la aplicación no sustituye al actualizarse. Para ello me he valido de un plugin utilísimo, el WordPress Backup, que genera en un periquete tres archivos comprimidos, uploads.zip, plugins.zip y themes.zip, que contienen, respectivamente, el directorio de archivos subidos al blog (en mi caso, casi todo son imágenes), el de plugins con todos sus subdirectorios, y el de la plantilla utilizada por la bitácora.

Por cierto, La Bitácora del Tigre no es el único blog que he utilizado a la versión 2.8.2. de WordPress, pues he hecho lo mismo con Filología 25, mi blog de celebración de las bodas de plata de mi promoción de la Universidad. Aquí la actualización automática fallaba sin motivo aparente, hasta que desactivé los pocos plugins que alberga, y entonces la aplicación comunicó un problema de falta de memoria, que rápidamente identifiqué en los foros de WordPress, y que se resuelve editando el fichero config.php y añadiendo la siguiente línea:

define('WP_MEMORY_LIMIT', '64M');

De este modo, la actualización automática de WordPress se realiza sin ningún problema. Como se advierte en las intervenciones del citado foro, la solución no es universal, pero para mí ha sido mano de santo.