Ha durado poco el manto blanco sobre las calles, porque pasan los coches, los autobuses y los peatones y van marcando negras huellas sobre la blanca capa que ha cubierto la ciudad, pero aquí dejo el recuerdo fotográfico de una hora durante la cual ha estado nevando dulce, mansa, abundantemente, sobre Pamplona. Qué bien se está en casa, al calor del hogar, viendo cómo cae la nieve desde el balcón.

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