Llevaba tiempo deseando salir al campo para sacar unas cuantas fotos otoñales, aunque no sabía muy bien hacia dónde orientar nuestros pasos. Como suele ocurrir, el azar estaba conspirando sin mi conocimiento para darme ideas, porque hace poco me topé con varias fotografías de un paraje que me trae muchos recuerdos de juventud: el pozo de Pígalo (o Pigalo, como dicen y escriben muchos aragoneses), en el río Arba de Luesia, cerca de la localidad del mismo nombre.

Aunque la excursión ha sido sólo de mañana (hubiéramos querido comer en Uncastillo o en Sos del Rey Católico, pero estaba todo lleno hasta la bandera), nos ha dado tiempo por recorrer casi entera, y con la única excepción de Tauste, la comarca aragonesa de las Cinco Villas, comenzando por Ejea de los Caballeros, donde hemos llenado el depósito del coche, continuando por Sádaba, y terminando en Uncastillo y Sos, con un ramal adicional que nos ha llevado a Luesia.

A este ruta corresponden las fotos que figuran a continuación. Bonitos colores otoñales para un día que se prometía plomizo y gris, pero que en realidad ha sido bastante luminoso hasta el momento de volver a casa, porque en la muga de Navarra, ya muy cerca de Sangüesa, ha comenzado a diluviar. Qué raro.

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