Cartel de la película The Town, de Ben Affleck

Cartel de la película The Town, de Ben Affleck

Quería haber escrito una necrológica del actor británico de pómulos como rocas, mirada penetrante y apellido imposible, fallecido el pasado 2 de enero, pero se me cruzaron por el camino otros trabajos y afanes. Así que dejé pasar la noticia de su muerte, hasta que ayer Pilar me recordó que quería ir al cine, para volver a ver (por razones muy diferentes a las que motivan esta nota, y en todo caso relacionadas con la presencia en el filme de ese prodigio de virilidad y apostura que es Jon Hamm), la película The Town, del actor y director norteamericano Ben Affleck.

He leído más de una crítica notoriamente injusta con el largometraje de Affleck, a quien poco menos que se le suele adjudicar el equivalente masculino de la proverbial “rubia tonta”, olvidando que es un actor quizá algo limitado, pero efectivo, y desde luego un director que tiene en su haber una película tan interesante como Adiós pequeña, adiós y un Oscar como guionista, en colaboración con su amigo Matt Damon, por El indomable Will Hunting. Por lo que toca a The Town, se trata de un excelente policíaco, sin lugar a dudas uno de los mejores del año 2010 que acaba de terminar: tenso, enérgico, narrativamente muy consistente, con unos diálogos de gran altura (es una película con media docena de conversaciones magnéticas, de una expresividad poco común), extraordinariamente bien realizado y con un plantel muy conjuntado de actores jóvenes, al que las breves pero impresionantes intervenciones de los veteranos Pete Postlethwaite y Chris Cooper, otro grande de la pantalla, otorgan consistencia y empaque.

Dice mucho sobre el coraje del hombre y sobre la profesionalidad del actor el hecho de que, tras muchos años de pelear con el cáncer que le ha llevado a la tumba (siempre se le veía tan delgado y demacrado en la pantalla que el espectador tendía a suponer que el actor estaba gravemente enfermo), Postlethwaite se hubiera atrevido con dos personajes tan difíciles y en principio poco atractivos como los que interpreta en Origen, de Christopher Nolan, el de un capitán de empresa tiránico, que incluso en su agonía es incapaz de mostrar cariño por su hijo, y en The Town. A la espera del estreno de Killing Bono, que es en realidad su última intervención en la gran pantalla, en su testamento cinematográfico Postlethwaite apenas interviene en media docena de secuencias, pero en todas ellas borda su papel de florista mafioso, cruel, despiadado, manipulador y cínico, rey sin corona de un reino del hampa cuya sordidez y violencia dejan, sin embargo, algún resquicio a la esperanza.

Por algún motivo seguramente relacionado con el copyright, el vídeo que yo hubiera querido insertar aquí sólo se puede ver en YouTube, pero sería una falta imperdonable no citar, a modo de homenaje, una de las mejores secuencias de la película de Ben Affleck. Está en inglés, pero no hace falta haberla visto en español, o tener los subtítulos a mano, para comprender su sentido. Jamás un acto tan en apariencia inocente como el de preparar un ramo de rosas rojas ha estado tan lleno de amenaza y exhibición de poder como en esta brillante secuencia de la penúltima película en que actuó Pete Postlethwaite.