Ayer actualicé el blog a la versión 3.1.1 de WordPress. Para ello puse en práctica el procedimiento canónico, que recuerdo una vez más a todos los interesados:

  • Hacer copia de seguridad de la base de datos.
  • Hacer copia de seguridad de los archivos de la aplicación. En realidad, no hace falta copiarlo todo, sino sólo el contenido del directorio /wp-content (con todos sus subdirectorios), y los ficheros .htaccess y wp-config.php.
  • Desactivar todos los plugins (yo suelo excluir de esta norma al antispam Akismet, para impedir que me llegue una oleada de comentarios-basura durante los posibles tiempos muertos de la actualización).
  • Ir al Escritorio, hacer clic sobre el enlace actualiza ahora y seguir las instrucciones.

Aunque se supone que WordPress desactiva el blog al realizar la actualización (con lo cual se impiden accesos que pudieran resultar problemáticos), antes de realizar las copias de seguridad puse La Bitácora del Tigre en modo de mantenimiento, mediante el plugin Maintenance Mode. Es cierto que esta acción interrumpe la visibilidad del blog en Internet durante el tiempo en que el plugin está activado (período durante el cual sólo el administrador tiene acceso al backend), pero creo que es un precio que conviene pagar, pues garantiza que el blog no sufra ningún sobresalto durante los procesos de copia de seguridad y actualización

Las copias de seguridad las realicé desde el backend del blog mediante el plugin BackWPup, del que ya traté recientemente en el artículo Cambios en los comentarios, en las copias de seguridad y en el widget de traducción. Para evitar problemas de agotamiento de memoria, las dos tareas de copia de la base de datos y copia de los archivos están definidas separadamente, como dos trabajos distintos que se ejecutan en instancias diferenciadas.

A pesar de todas mis precauciones me llevé un susto morrocotudo al proceder a la actualización. El blog tardaba y tardaba en responder, aunque finalmente finalizó la actualización tras un tiempo de espera que se me hizo eterno. Al recuperar el interfaz de gestión me di cuenta del porqué de tal comportamiento, que no era imputable a WordPress, sino a mi propio despiste.

El despiste tiene que ver con la gran cantidad de plugins activados en La Bitácora del Tigre, que impiden que el listado completo de las extensiones aparezca en una sola página. Cuando yo marqué todos los plugins (salvo Akismet) y los desactivé de una sola vez, no me di cuenta de que no había desactivado todas las extensiones, sino solo las que aparecen en la primera página del listado. Es un detalle que podría haber pagado caro, aunque afortunadamente no tuvo otra consecuencia que el ya citado sofocón. Quizás me anime a escribir a la gente de WordPress para hacerles notar el caso, que no es tanto un bug como un aspecto mejorable en la funcionalidad de la aplicación.

Por cierto, ya que hablamos de listas de plugins, les contaré a todos ustedes el truco que utilizo cuando tengo que actualizar instalaciones de WordPress caracterizadas por un gran número de extensiones. Desde la página correspondiente del backend, copio la tabla de plugins activados (en realidad, varias tablas, pues ya sabemos que la lista está paginada) y la(s) pego en un documento de texto. Luego, una vez actualizado el blog, activo uno a uno todos los plugins, compruebo sus efectos, y marco la línea correspondiente del documento con un color que me permite saber que todo ha funcionado bien. Es un proceso largo y aburrido, pero garantiza que no se produzcan olvidos o sobreentendidos perniciosos.