Haciendo pruebas con el plugin WPtouch, del que traté en la entrada del 31 de mayo, me he dado cuenta, creo que por primera vez, de que algunos enlaces persistentes o permalinks de La Bitácora del Tigre contienen términos en inglés. Por ejemplo, la URL correspondiente a la categoría Cine era hasta la fecha http://www.labitacoradeltigre.com/category/cine/, con un anglicismo como una casa. Lo mismo ocurre con las URL correspondientes a un autor del blog o las resultantes de una búsqueda, los cuales incluyen términos (author y search, respectivamente) no menos rechinantes para quienes aspiramos a que nuestros blogs no sean una mezcolanza de idiomas sin pies ni cabeza.
Aunque lo que voy a decir a continuación suene a excusatio non petita…, quiero poner de manifiesto que mi preocupación por este tipo de minucias no se debe a papanatismo lingüístico, sino a un deseo de elegancia y eficacia comunicativa que los lectores habituales de La Bitácora del Tigre habrán percibido en mis esfuerzos por traducir temas y plugins de WordPress al castellano (véanse, por ejemplo, los artículos del blog dedicados al tema Tarski). Por otra parte, yo no soy ningún enemigo de los extranjerismos; por ejemplo, en el asunto de las URLs que incluyen anglicismos hay algunos que me parecen más justificados que otros: es el caso de los enlaces permanentes de los que forma parte el término tag, puesto que esta palabra tiene significados que no son del todo evidentes en su equivalente castellano, etiqueta.


La niebla, dirigida por Frank Darabont en la que constituye su tercera adaptación de los relatos breves de Stephen King, tras Cadena perpetua y La milla verde, es una película que todo buen aficionado al cine fantástico, de terror y de ciencia ficción no debe dejar de ver. La historia de un grupo de ciudadanos atrapados en un supermercado por una extraña niebla de la que emergen criaturas de pesadilla tiene todo el atractivo y el regustillo de las películas de serie B de antaño. Además, se trata de una película inteligente, muy bien contada, con un ritmo narrativo intenso y poderoso, pero en absoluto frenético. Nada que ver con esos filmes para públicos juveniles cuyo mayor atractivo es adivinar, a partir de sus primeras secuencias, quién de entre todos los personajes es el más cretino y por tanto candidato a ser devorado, destripado o descabezado en primer lugar.
Aunque la cosecha cinematográfica del 2007 no haya sido precisamente memorable (el año ha resultado más bien flojo para el cine norteamericano, que además parece haberse olvidado de títulos tan interesantes como Deseo, peligro, de Ang Lee, o
Si hay un compositor de bandas sonoras conocido por casi cualquier ser humano que tenga sentido del oído, ése es John Williams. Autor de la música de
En las últimas semanas he visto dos películas basadas en novelas que me gustaron mucho cuando las leí: Soy leyenda, de Francis Lawrence, nueva versión de la novela homónima del autor norteamericano 



