Fotos

Actualmente está navegando por las entradas correspondientes a la categoría Fotos.

Vista general del Monumento al Peregrino

El refranero es sabio, y todavía lo es más el refranero meteorológico, hijo de los siglos, de generaciones que sabían mirar al cielo y las nubes porque de ellos dependía su supervivencia, y del genio popular de la lengua. No hace falta consultar el maravilloso Refranero multilingüe, del Centro Virtual Cervantes (de cuya existencia me enteré gracias al blog de Leer.es; gracias, Felipe), para saber que podemos acudir al consuelo de esa antiquísima paremia cuando llegan los malos tiempos, sea en forma de bajones del ánimo, de desastres naturales como el terremoto que ayer afligió a Chile, o de la famosa ciclogénesis explosiva, que por estas tierras ha sido menos pavorosa de lo que se temía, pero que en otras latitudes ha causado numerosas víctimas.

Hoy, tras el paso de la borrasca Xynthia, ha amanecido un día espléndido en Pamplona, con una luz cegadora y un cielo nítido y transparente, como hace días que no veíamos. Hemos aprovechado la oportunidad para hacer una excursión hasta la Sierra y Puerto del Perdón, que limita la cuenca de Pamplona por el sur y forma un mirador natural que permite disfrutar de unas hermosas vistas sobre la capital navarra. Es un paraje que me gusta mucho desde pequeño, cuando mi padre nos llevaba a pasar la tarde y a merendar, sobre una mesa portátil de estabilidad más bien precaria. He vuelto por allí muchas veces, en distintas circunstancias: durante la mili, con pintura negra por la cara y el chopo al hombro; con los amigos, para hacer el ganso o ver los fuegos artificiales que se disparan durante las noches sanfermineras desde la ciudadela de Pamplona; con Pilar, para pasear, hacer fotos, recoger níscalos o disfrutar de la nieve recién caída.

Continuar leyendo »

El pasado jueves, Celestino Arteta nos explicaba en su artículo Encontrar imágenes Creative Commons cómo localizar imágenes con licencias que permitan su reutilización, mediante las asombrosas funciones del buscador YubNub. La entrada me puso los dientes largos inmediatamente, entre otras razones porque en las últimas semanas he tenido problemas para acceder a FlickrCC, que es el recurso que solía utilizar hasta la fecha para tales menesteres (afortunadamente, en el momento de escribir estas líneas, el servicio vuelve a funcionar).

Pues bien, en YubNub es muy fácil conseguir imágenes con licencias Creative Commons, por ejemplo a partir de los inmensos fondos de Flickr: se accede a la URL del buscador, se escribe “ls flickr” y se obtiene un largo listado de comandos que permiten operar con los recursos del citado servicio. Uno de los más útiles para mis propósitos es “flcc”, el cual permite localizar imágenes de Flickr publicadas con una licencia Creative Commons. Una vez encontrado ese comando, he escrito en la caja del buscador el comando “flcc siberian tiger”, y he obtenido inmediatamente un enorme catálogo de fotos de tigres siberianos.

Continuar leyendo »

Ha durado poco el manto blanco sobre las calles, porque pasan los coches, los autobuses y los peatones y van marcando negras huellas sobre la nívea superficie, pero aquí dejo el recuerdo fotográfico de una hora en la que ha estado nevando dulce, mansa, abundantemente, sobre Pamplona.

Hace un par de semanas fuimos a la Valdorba, a recorrer la ruta de las iglesias y ermitas románicas que jalonan las diminutas localidades de esta comarca, cercana a la ciudad de Tafalla y al abrigo de la Sierra de Alaiz, que la separa de la Cuenca de Pamplona. Siento una pasión difícil de explicar por estas tierras de monte bajo, chaparros, viñas, olivos y cereal, que conforman un paisaje recio e intenso, seco en verano y muy agradecido para los sentidos en primavera y otoño. Parte de la familia de mi padre era oriunda de esta zona –mi abuelo Ángel Larequi Liberal nació cerca, en Muruarte de Reta- y debe ser cierto que la sangre se ve atraída misteriosamente por el terruño, porque a veces me parece como si los pueblos, los caminos y hasta la conformación de las lomas y los arroyos fueran parte de una historia personal y oculta, que ni yo mismo sé contar.

La colección de fotografías que aparece sobre estas líneas es fruto de esa excursión. Sus imágenes, alojadas en el álbum de Flickr que he creado a tal efecto, corresponden a tres templos románicos de singular belleza: la ermita de San Pedro ad Víncula de Echano en Olóriz, la ermita del Santo Cristo de Cataláin en Garínoain, y la iglesia de San Martín de Orísoain. Como las tres estaban cerradas, no pudimos acceder al interior de los templos (si estuviera aquí Pilar volvería a insistir en su cariñoso reproche: “no me preparas las excursiones”), y hubimos de conformarnos con el disfrute de sus hermosas proporciones, de sus portadas y capiteles, y sobre todo de la impresionante colección de canecillos –con figuras humanas, animales y de seres fantásticos- que adornan la parte superior de los muros. Toda una exhibición de la pericia, la inventiva y el humor irónico de los canteros medievales, que parecen hablarnos en una lengua hermosa y antigua, quizás imposible de entender, pero siempre conmovedora.

Memento mori

He tomado esta fotografía esta misma tarde, en una visita a la capilla de Sancti Spiritus, también conocida como “Silo de Carlomagno”, en Roncesvalles, adonde hemos acudido tras comer con toda la familia en Burguete, con ocasión de la celebración del cumpleaños de Pilar. Había visitado muchas veces este lugar emblemático del Camino de Santiago y de la historia de Navarra, a veces con buen tiempo y casi siempre con frío, niebla, lluvia o nieve, pero nunca había tenido oportunidad de conocer el museo –que entre otros tesoros guarda una gran esmeralda, se supone que arrebatada al califa almohade Muhammad An-Nasir, “Miramamolín el Verde”, por el hercúleo Sancho el Fuerte, en la batalla de Las Navas de Tolosa, un episodio convertido desde hace siglos en inspiración legendaria de los motivos heráldicos del escudo de Navarra–, ni tampoco esta curiosa edificación del siglo XII, que según la leyenda fue la última morada de los restos de Roldán y los caballeros francos derrotados en la batalla de Roncesvalles.

Osario del Silo de Carlomagno, Roncesvalles

Osario del Silo de Carlomagno, Roncesvalles

El Silo de Carlomagno –el más antiguo de los edificios del complejo monumental- es hoy un cementerio en el que las estelas funerarias discoideas, típicas de muchos enterramientos del norte de Navarra y el País Vasco, presiden las tumbas de los habitantes de la localidad, pero en sus subterráneos se acumulan muchos restos óseos de orígenes diversos. Mis sobrinos, que han disfrutado muchísimo de la visita, se han quedado impresionados al verlos, y me han preguntado una y otra vez de quién fueron estas osamentas. Yo no he sabido muy bien qué decirles, pues también a mí me embargaba una rara emoción. Quizás en este confuso montón yagan los huesos del osado Roldán, emblema de cortesía y flor de los caballeros carolingios, pero lo más probable es que estas mondas calaveras correspondan a gentes más humildes: los peregrinos de los tiempos heroicos, cuando en los espesos bosques de la comarca moraban bandidos y lobos y el paso de los Pirineos era una hazaña que a veces se pagaba con la enfermedad y la muerte, y los de religiosos, monjes y hombres y mujeres anónimos que vivieron en estas tierras frías y lluviosas a lo largo del correr de los siglos. Descansen todos en paz.

El día 20 de julio, lunes, hicimos una visita relámpago a la isla de Ibiza. Aprovechando que estábamos cerca (en Gandía, para ser más exactos), reservamos billetes en el transbordador de la compañía Baleària que une la ciudad alicantina de Denia con la mayor de las islas Pitiusas y, tras levantarnos a unas horas impropias del descanso vacacional, embarcamos en el ferry Patricia Olivia, un catamarán de alta velocidad, que realiza el trayecto entre Denia y la ciudad de Ibiza en apenas dos horas y media.

Tanta presteza tiene su precio (además del de los billetes, ciertamente elevado), porque el pasaje no puede salir a la cubierta, y viaja encerrado entre las paredes acristaladas de los salones del buque, muy cómodos, sí, pero un tanto tediosos, especialmente cuando el secreto propósito del viajero es chafardear a su gusto por el buque, respirar la brisa marina y, por supuesto, disparar su máquina sobre un blanco tan fotogénico como un barco de pasaje en alta mar.

Continuar leyendo »

Creo que ya conté la historia en mi cuenta de Twitter, pero ahora que ya existen las pruebas que demuestran la veracidad del relato, no me resisto a volver a contarlo aquí. Y es que hace unos días que se puso en contacto conmigo una empresa de publicidad que se había fijado en mis fotos sanfermineras en Flickr (véanse las colecciones dedicadas a las fiestas del 7 de julio de 2007 y 2008), y que deseaba utilizar un par de ellas como recurso para la promoción de la candidatura de Pamplona a la Capital Europea de la Cultura en el año 2016.

Seguro que no hace falta aclarar que concedí inmediatamente mi permiso, porque me hacía mucha ilusión ver mi nombre asociado a la promoción de mi ciudad y porque con esos carteles continuaba una tradición que mi padre inició hace muchos años, cuando trabajaba en la oficina de Turismo de la Diputación, con una serie de fotografías sobre lugares emblemáticos de la Comunidad Foral de Navarra. Hay un tercer motivo, por supuesto, y es que no me amarga el dulce del dinerillo que me pagaban por esas fotos; por cierto, el pago no supone la renuncia a los derechos sobre las fotos originales –una imagen de San Fermín, durante la procesión del 7 de julio de 2007, y un contrapicado del rey europeo, primero de la Comparsa de Gigantes y Cabezudos, que pueden seguir utilizándose de acuerdo con los términos de su licencia original, una Creative Commons Reconocimiento-No comercial-Compartir bajo la misma licencia 2.0 Genérica.

Continuar leyendo »

Santorini

Santorini, la más meridional de las Cícladas, es una isla tan desaforadamente turística que cuando el viajero la recorre, a menudo tiene la sensación de hallarse en una postal, en una de esas ristras de tarjetas de recuerdo que los comercios exhiben como ubicuo reclamo. Sin embargo, la belleza de este pequeño archipiélago –resultado de la más gigantesca explosión volcánica que vieron los siglos- es tan grande, tan intensa, tan sorprendente, que resiste ventajosamente a los tópicos, las imágenes congeladas en las postales y los motivos habituales en las guías turísticas.

Con la seguridad de que he de fracasar en el empeño, he tratado de reflejarla en la serie de fotografías que acompañan a esta entrada, fruto de los tres días que pasamos en la lista, durante las pasadas vacaciones de Semana Santa. Es la segunda serie de instantáneas del viaje, tras la de Espronceda en Epidauro, y desde luego que será la última, porque estoy tan enganchadísimo a Twitter, que no puedo dejar de microbloguear. A ver si consigo serenarme y escribir un artículo largo, sesudo, y enjundioso. Quizás una reseña de La tercera virgen, una espléndida novela policíaca de la escritora francesa Fred Vargas, que me ha dejado con la boca abierta.

Continuar leyendo »

Es difícil sentirse turista en Grecia, porque a cada paso surge algo –una piedra, un recuerdo, una palabra- que es parte de la historia personal de quien visita el país. Da lo mismo que no se entienda el idioma ni el alfabeto (yo nunca estudié griego en el colegio ni en la Universidad, y es toda una lástima), que el tono vital de las gentes y las ciudades tenga un marcado sabor oriental, o que algunas costumbres e instituciones resulten sorprendentes.

Todo eso da lo mismo porque Grecia, su lengua, su historia, las imágenes de sus ciudades y paisajes, y hasta la cocina o la música, nos resulta conocido, familiar, como si lo hubiéramos experimentado en otra vida, o tal vez en uno de esos sueños tan vívidos y reales que al despertar quisiéramos prolongar en el territorio fascinante y ambiguo de la duermevela.

Continuar leyendo »

Desde que comencé a utilizar el tema Tarski, en varias ocasiones me he visto enfrentado a la necesidad de conseguir para la caja de texto un espacio mayor que los magros 500 píxels que define para tal propósito la citada plantilla. Sabía que el tema se podía retocar para ajustarlo a esa finalidad (véase el artículo Theme Hooks, que alguna otra vez he citado), pero me amedrentaba la idea de tener que andar haciendo pruebas con el código y con las etiquetas condicionales de WordPress.

Hasta que descubrí el blog de Justin Tadlock (ayer lo cité por primera vez, y creo que ésta no será la última), y su artículo Disable widget areas (sidebars) without touching theme templates, en el que se muestra con una sencillez y elegancia pasmosas cómo resolver este problema: sencillamente, utilizando un código condicional que desactiva la barra lateral según las circunstancias requeridas. El código se añade al archivo functions.php del tema en cuestión (Tarski, en mi caso), y listo.

Continuar leyendo »