Desde que descubrí Spotify (o me lo descubrieron, que suele ser lo más frecuente en este tipo de asuntos), me he convertido en un adicto compulsivo a este servicio, y también en un infatigable evangelista de sus muchas virtudes. Sé, porque así me lo han dicho varios recientes prosélitos que he ido ganando para su causa, que darse de alta en Spotify equivale a algo así como a descubrir un nuevo mundo musical, de una riqueza y variedad insospechadas, así que me he dicho: ¿por qué no llevar esta novísima fe hasta sus últimas consecuencias y, después de utilizar los clientes para Windows y Mac OS X, comprobar si se puede escuchar la música de Spotify también en Linux?
Un par de búsquedas a través de Google me han orientado hacia la dirección correcta, pues en efecto, Spotify se puede utilizar en Linux (por ejemplo, en mi flamante Ubuntu 9.10 Karmic Koala en arranque dual, sobre el que he hecho las pruebas necesarias), bien mediante un cliente diseñado para dicho sistema operativo, bien instalando Wine y, sobre éste, el cliente para Windows. Los interesados pueden consultar las instrucciones correspondientes a esta última solución, que, a mi modo de ver, es la más simple y satisfactoria en la mayor parte de las situaciones, en Spotify under Wine y en Instalar Spotify en Linux.

No deja de sorprenderme la cantidad de comentarios que ha merecido mi reseña de 




Si hay un compositor de bandas sonoras conocido por casi cualquier ser humano que tenga sentido del oído, ése es John Williams. Autor de la música de
Es sorprendente (y desde luego imperdonable) que a la sección de
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Acabo de terminar Tokio Blues (Norwegian Wood), la famosísima novela del escritor japonés Haruki Murakami. En realidad, quería haber leído Kafka en la orilla, pero en la librería El Parnasillo no la tenían cuando fui a comprarla, y acabé por hacer caso de la recomendación del librero, Javier López de Muniáin, quien me aconsejó que iniciara mi experiencia lectora de Murakami con esta novela, el primer gran éxito del escritor japonés.



