No basta con ser guay
Al menos, si se trata de hacer una película. Conviene tener a mano una historia, un guión mínimamente coherente y unos actores que se crean, aunque sea con las reservas mentales de rigor, lo que están haciendo. Si estos elementos fallan, lo que resulta es un bodrio, por mucho que su apariencia (el look, como [...]



