estadísticas del blog

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Impresionante Woopra

Hace ya algún tiempo que leí acerca de Woopra, un nuevo sistema de análisis y seguimiento de sitios web con enormes posibilidades, pues permite saber de dónde vienen los visitantes, qué páginas visitan, cómo han llegado a ellas y qué plataformas usan, entre otros detalles. La diferencia entre Woopra y otros servicios semejantes, como el de Google Analytics, es que el primero permite observar las estadísticas de tráfico en tiempo real, a través de un entorno visual muy atractivo y de funcionalidad realmente espectacular, como puede apreciarse en las capturas de pantalla 1-4.

El seguimiento de las visitas puede realizarse a través de la correspondiente conexión con el sitio web de Woopra, pero los mejores resultados se obtienen tras la instalación en local de un cliente de escritorio (requiere el entorno Java y tiene versiones para Windows, Linux y Mac OS X, así que casi nadie podrá sentirse discriminado), cuyo nivel de precisión y detalle es asombroso. No menos llamativo es el sistema de mensajería incorporado a la aplicación, que permite abrir una conversación en tiempo real con los visitantes del sitio, tal como demuestra la última captura de pantalla.

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El 10 de abril de 2005 nació en la Red La Bitácora del Tigre, que por entonces era un proyecto casi experimental, afectado por todos los defectos habituales en este tipo de aventuras: escasez de medios y conocimientos, provisionalidad, imprevisión, bisoñez. Aunque la criatura salió a la luz enteca y hasta un poco llorona, desde su primer gañido llevaba el entusiasmo a flor de piel, y unos enormes deseos de aprender y difundir lo aprendido. La persistencia, las probatinas, el diálogo con otros blogueros y blogueras (y a veces el espionaje descarado de lo que unos y otras hacían) fueron rindiendo poco a poco sus frutos. Hoy, justo tres años después de su nacimiento, La Bitácora del Tigre es un proyecto consolidado, al que dedico muchísimas horas y una atención exhaustiva (Pilar diría, con toda la razón del mundo, que hasta un poco enfermiza).

No quiero aburrir a la concurrencia con un árido despliegue estadístico, pero algunas cifras, generadas gracias a los plugins TD Word Count, WP-Stats y WP-PostViews, pueden resultar iluminadoras (por cierto, recomiendo los tres a los usuarios de WordPress, pues sin llegar a los exhaustivos recuentos de Google Analytics, a veces difíciles de interpretar, proporcionan información muy útil):

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300

No, no me refiero a la película de Zack Snyder, basada en el excelente cómic de Frank Miller, que está a punto de llegar a las pantallas de nuestras salas de cine (según mis noticias, se estrena el 27 de marzo), sino a las trescientas entradas que, sin contar las páginas estáticas, lleva publicadas a día de hoy La Bitácora del Tigre.

Curiosamente, el propio blog discrepa en la contabilidad: una consulta a la base de datos wp-posts señala que los registros en los que el campo post-type es igual al valor ‘post’ suman 302. Sin embargo, el plugin WP-Stats afirma que son 300, cifra que he confirmado mediante un laborioso conteo de la lista que ofrece la página de Archivo. En fin, tendré que investigar cuál es el motivo de tan llamativa discrepancia, que no se explica por las entradas pendientes de publicación (sólo tengo una, dando la lata desde hace meses).

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Los 20.000 spams

Ya me hubiera gustado celebrar con un número tan redondo algún éxito incontrovertible del blog: por ejemplo, las veinte mil entradas, los veinte mil visitantes, los veinte mil comentarios, las veinte mil citas, pingbacks o trackbacks. Y si no fuera en el blog, en otro ámbito cualquiera: veinte mil días vividos (que equivalen a unos 54 años y pico), veinte mil leguas de viaje submarino, un premio en la lotería de veinte mil euros, qué se yo.

Lo que tengo que celebrar, en cambio, aunque con la boca pequeña, es que el plugin Akismet ha interceptado a lo largo de esta mañana el comentario basura número 20.000, cifra escandalosa donde las haya si se compara con los comentarios legítimos que orgullosamente acumula La Bitácora del Tigre: 740 en el momento de escribir estas líneas. Seguro que cuando leáis la entrada la cifra habrá aumentado; el número real de spams interceptados por Akismet puede verse en la parte inferior de la barra lateral del blog.

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Me acabo de econtrar un aviso de enlace entrante en el tablero de WordPress, que me informa de que, según Top Emezeta, La Bitácora del Tigre se halla en el puesto 331 de los 1286 blogs españoles inscritos en su ranking, tal como demuestra el logo que figura a la derecha de estas líneas.

El ranking se elabora a partir de los datos que proporciona Technorati, según el cual mi bitácora se cita en 87 enlaces y 39 blogs. Todavía estoy a años luz de sitios como Microsiervos (a quien se adjudican 12.744 enlaces y 3.397 blogs), Alt1040, Escolar.net o Genbeta, todos ellos situados entre los primeros de la blogosfera española, pero prometo esforzarme en mejorar.

La cura de humildad nunca viene mal. Además, he aprovechado mi recorrido por Top Emezeta para seguir su consejo, y solicitar el alta de la bitácora en DMOZ, el proyecto de directorio abierto que al decir de sus responsables es “the largest, most comprehensive human-edited directory of the Web”. A ver si me admiten, porque tienen a gala el ser muy selectivos (y es que además mi bitácora, en justa correspondencia con la mente un tanto dispersa de su autor, no encaja bien en ninguna categoría).

Actualización del 18 de septiembre

Vaya, vaya. Acabo de comprobar en el logo de Emezeta, que se actualiza por sí solo, que he bajado un montón de puestos en el ranking, sin comerlo ni beberlo. Será porque el índice ya lleva inscritos 1396 blogs, es decir, 110 más que el día que escribí esta entrada (en cambio, yo sólo he bajado 17 puestos de los 110 posibles, lo que no está nada mal). En fin, el que no se consuela es porque no quiere.

Actualización del 27 de septiembre

En buena hora me puse a fardar de buena posición en Emezeta: cada vez que miro el ranking, me deprimo un poco. Ahora ando por el puesto 395, de un total de 1556 blogs. Voy a tener que escribir de algo escandaloso: ¿sexo, drogas, rock and roll?

En la entrada del 10 de agosto me referí a la activación de una cuenta de Google Analytics para La Bitácora del Tigre. He dejado pasar todo este tiempo, apenas sin consultar el servicio, para contar con datos significativos sobre el tráfico que genera mi blog.

Los resultados no son ni espectaculares ni sorprendentes, pero sí lo es la cantidad y profundidad de la información que brinda Google Analytics sobre el particular: un verdadero océano de gráficos, estadísticas, cálculos y proyecciones, con el que cualquier bloguero se puede plantar, hinchado como un pavo, ante amigos y conocidos. El caudal de información es exhaustivo, omnicomprensivo, rotundamente abrumador.

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Dicen los que saben que uno de los mejores sistemas gratuitos de análisis de tráfico web es el que proporciona Google Analytics. Yo me di de alta en el servicio hace un par de días, y en seguida recibí una invitación, que utilicé para configurar el seguimiento de La Bitácora del Tigre.

Hace ya algún tiempo que la comunidad de WordPress saludó con alborozo la puesta en marcha de este servicio, que motivó el desarrollo de los correspondientes plugins (véase, por ejemplo, la lista de complementos que proporciona La maté por un yogur). A mí me interesaba alguno que me permitiera salvar su principal incoveniente, la inserción de código JavaScript en las páginas que se desean rastrear, y tras husmear un poco por la Red, he seleccionado el Ultimate Google Analytics, que es muy fácil de instalar y configurar.

La secuencia es la de siempre: descargar el plugin, activarlo desde la pestaña correspondiente del backend de la bitácora, y configurarlo en la opción “Ultimate GA” de la pestaña de Opciones. Este último paso puede ser un poco áspero para quienes no controlen en inglés, aunque en realidad todo se reduce a introducir la ID de cuenta de Google (que figura dentro del código JavaScript generado por el servicio), aceptar las opciones por defecto, que son perfectamente válidas para la mayor parte de los usuarios, y hacer clic en el botón Update Options.

Ya he comprobado desde mi cuenta de Google Analytics que el servicio se ha enterado de la existencia del código JavaScript en las páginas de la bitácora, y que ha comenzado a registrar su actividad. A ver cuándo empiezan a llegarme los resultados, porque la curiosidad no me deja vivir.

Hace ya algunos años que no tengo el curso escolar como marco de referencia, salvo por el hecho de que, al cerrar los centros, disminuye sensiblemente el número de incidencias y consultas que debo atender desde mi puesto de trabajo. La fecha del 30 de junio no es, por tanto, ninguna frontera, aunque sí lo es, en cambio, la llegada del calor y de las tormentas veraniegas, pues con ellas, y en aplicación del segundo principio de la termodinámica (el aumento de la entropía, o la tendencia al caos), ocurre lo de siempre: se caen las líneas ADSL, se mueren los cortafuegos, fallecen de asfixia y consunción los switches…

A pesar de los cambios en mi modelo de referencia laboral, las inercias de la profesión docente pesan lo suyo. Llega el fin del mes de junio y uno siente un raro cosquilleo, una voz interior: la inminencia de las vacaciones (más cortas, ay, que las de los compañeros que siguen en la docencia) se presiente como una promesa de algo especial y distinto, de tiempo lento y gozoso para leer, para disfrutar del buen clima y de la buena compañía, para hacer proyectos y reflexionar sobre lo realizado durante ese lapso temporal, tan convencional pero a la vez tan sólido y determinante, que llamamos año académico.

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“Como un rugido de tigre / es mi voz”, cantaba Jaime Urrutia, el líder de Gabinete Caligari. Tan potente como la del felino rayado quisiera que fuera la mía, la voz del Tigre, que con la presente entrada supera la barrera simbólica de los cien rugidos. Para celebrar el suceso, y rendir un modesto homenaje a Jaime Urrutia, Ferni Presas y Edi Calvo (por cierto, creo que el cantante de los Caligari estudió Filología Semítica, así que, de algún modo, somos colegas), aquí va el podcast de “Rugido de tigre” (Camino Soria, 1987), con esos inconfundibles teclados rugientes, que tanto me gustan.

Y, bien, ¿qué puedo decir tras ese número redondo, y después de casi un año de presencia en la Red, que se cumplirá el próximo día 10 de abril? Ante todo, y antes de entrar en pormenores, que lo de ser bloguero, o bloguista, o bitacorero, o bitacorista (como cada uno prefiera) es simple y llanamente adictivo. Yo siempre digo que desconfío de toda persona que no tenga un vicio visible; confieso que uno de los míos, además de las pipas de girasol, es la dedicación a la bitácora.

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En noviembre del año pasado instalé un plugin de estadisticas (el WP-ShortStat), que en apenas ochenta días saturó la capacidad de mi base de datos, hasta el extremo de bloquear la bitácora. Aunque el problema se resolvió gracias a los buenos oficios de mis proveedores de alojamiento, me vi obligado a desactivar el plugin y prescindir de las estadísticas.

Hoy vuelvo a remachar sobre el mismo clavo, con la prudente y razonable esperanza de no caer en los mismos errores de entonces. Mi confianza se debe a un par de estupendos complementos: el PopStats 2, de Luis Sancho Rodríguez-Fraile, y el ShowPopStats, de Andrés Nieto Porras. A ambos quiero darles las gracias desde aquí por su generosidad con la comunidad de usuarios de WordPress. Y gracias añadidas a Andrés, que se ha tomado el trabajo de modificar su plugin para resolver un problema que yo, en mi infinita ignorancia de las sutilezas de la programación, no sabía por dónde agarrar.

Los que deseéis echar un vistazo al registro de visitas de La Bitácora del Tigre tenéis a vuestra disposición la página de estadísticas.

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