Ya sé que el mejor escribano echa un borrón, y que estas cosas ocurren en las mejores familias (por si acaso, toco madera antes de escribir nada en La Bitácora del Tigre, y acostumbro a pasar el corrector ortográfico dos veces), pero es que la errata que aparece al comienzo del reportaje con el que abre El País su sección de Deportes de hoy es realmente antológica. Escribe Ramón Besa en la segunda columna del artículo “Eterno Raúl” (página 43 de la edición del 27 de abril de 2009) lo siguiente:
El mensaje del equipo de Raúl hacia el líder es inequívoco: o el Barça gana en Chamartín o el Madrid saldrá campeón, sin Pepe y con independencia de que jueguen Metzelder, Robben, Torres o el sum sum corda. Le alcanza con Raúl.
Está claro que al curtido periodista del rotativo madrileño se le olvidaron sus lecciones de latín, pues no es “sum sum corda”, sino “sursum corda” o, en la adaptación hispánica del latinismo que propone el DRAE, “sursuncorda”, término que el diccionario académico define como sigue:
(Del lat. sursum corda, literalmente ‘arriba los corazones’).
1. m. coloq. Supuesto personaje anónimo de mucha importancia. No lo haré aunque lo mande el sursuncorda.





