gestión y mantenimiento del blog

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Esta va a ser una entrada breve y rotunda, con una recomendación apasionada: blogueros y blogueras que trabajan con WordPress, descarguen, instalen y hagan pruebas con el plugin Advanced Export for WP and WPMU (me he enterado de su existencia gracias a Ayuda WordPress), que añade a las funciones estándar de exportación del contenido, ya incorporadas a la aplicación, la interesantísima posibilidad de filtrar aquél por varios parámetros: fecha, autores, categoría, tipo de contenido (entradas y páginas), estado de publicación de los artículos y, lo que ya es la repanocha, todas las combinaciones posibles de dichos parámetros.

Con este plugin, hacer una exportación total o parcial de un blog, dividirlo en varios blogs más pequeños o crear un blog nuevo a partir de otros ya existentes, se convierten en tareas triviales, casi en un juego de niños. También vendrá de perlas a los administradores de blogs monumentales, a fin de reducir el tamaño de los archivos XML resultantes del proceso de exportación y, por tanto, el tiempo y el esfuerzo de servidor necesarios para importar dichos ficheros. Y por supuesto alegrará la vida de los que tengan que migrar o actualizar un blog siguiendo el procedimiento de exportación-importación, sobre el que escribí el pasado sábado, contando mi experiencia con el blog Darle a la lengua, de Felipe Zayas.

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El pasado miércoles, Felipe Zayas me pidió ayuda para actualizar su bitácora, Darle a la lengua, por entonces anclada en una versión, la 2.5.1, con algo más de un año de antigüedad (se publicó el 25 de abril de 2008). Catorce meses no son nada en la historia de una vida, pero en la de las aplicaciones informáticas equivalen casi a una era geológica, como tuve ocasión de comprobar tras finalizar el proceso de actualización del blog. En efecto, nada más acceder al frontend para comprobar los resultados del cambio a WordPress 2.8, me recorrió el espinazo un escalofrío de horror (el segundo de la tarde, después del primer gol de la selección de Estados Unidos, en el partido de semifinales de la Copa Confederaciones), pues el blog mostraba caracteres extraños allí donde debían estar las vocales con tilde, las eñes y otros signos característicos de nuestro alfabeto.

Enseguida me di cuenta de que se había producido un problema con la codificación de la base de datos, por lo que acudí a Google en busca de explicaciones y posibles soluciones. Rápidamente di con un artículo del Codex de WordPress en el que se explica muy claramente el problema: resulta que hasta la versión 2.1.3, WordPress creaba las base de datos con el juego de caracteres latin1 y el cotejamiento latin1_swedish_ci. A partir de la versión 2.2., la aplicación permite al usuario definir tanto el juego de caracteres como el cotejamiento en el fichero wp-config.php, mediante las variables DB_CHARSET y DB_COLLATE. Ahora bien, esta configuración sólo sirve para nuevas instalaciones, no para las ya existentes, y de aquí que al actualizar el blog se produjera un lío mayúsculo con los caracteres del blog.

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Hace ya bastante tiempo que sospechaba que La Bitácora del Tigre necesitaba con urgencia una cura de adelgazamiento (y a su administrador y webmaster no le vendría mal algo parecido), pues se cargaba con lentitud y presentaba diversos inconvenientes en algunos puntos clave. Era, como digo, una sospecha, pero hoy la confirmado plenamente tras la instalación de un par de extensiones recomendadas por a2nietok: WP Memory Usage y WP System Health, ambas destinadas a proporcionar a los administradores de un blog amplia información sobre los preciosos recursos de servidor que son utilizados por WordPress.

Una elemental prudencia me impide revelar los que devora mi blog con avidez digna de mejor causa. No obstante, puedo confesar sin rubor que son bastantes más que los recomendables, y de aquí que haya decidido desactivar una parte considerable de las extensiones que hasta la fecha acumulaba La Bitácora del Tigre. Reconozco, y lo digo con mucha pena, que con este régimen tan severo el blog perderá algunas de sus señas de identidad, pero también será más ligero y más fácil de mantener y actualizar.

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En los últimos días he estado preparando el blog para una próxima actualización a WordPress 2.8, la cual tendrá lugar cuando haya verificado que las funciones esenciales de la bitácora no se van a ver afectadas por alguna incompatibilidad grave de los plugins que tengo instalados con la última versión de la aplicación. A estos efectos me ha resultado de gran utilidad el enciclopédico listado preparado por WordPress Plugin Compatibility Checker, que he convertido, poco más o menos, en mi lectura de cabecera en estos calurosísimos días.

Pues bien, tanto la mencionada lista como el propio backend de WordPress me habían avisado de que una de las extensiones más útiles de entre las que prestan servicio en mi bitácora, el plugin Extended Live Archive, responsable del Índice general del blog, disponía ya de una nueva versión, titulada Better Extended Live Archive. A pesar de la advertencia del autor de esta última (cito literalmente, “If your blog has too many posts and tags, like more than 500 posts and tags, I suggest you not to use this plugin for now”), consideré que la actualización merecía la pena, y la instalé.

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En muchas entradas dedicadas a WordPress (véanse, por ejemplo, Evita errores 404 y penalizaciones de buscadores, del imprescindible AyudaWordPress o 6 plugins para el mantenimiento de tu WordPress, del no menos imprescindible aNieto2k) se analiza el plugin Broken Link Checker, que permite reconocer cuántos enlaces rotos y disfuncionales alberga un blog. La utilidad de esta extensión es indiscutible, pues en estricta aplicación del segundo principio de la Termodinámica (o de la Ley de Murphy que, grosso modo y a los efectos que aquí me interesan, viene a ser lo mismo), un blog que lleve mucho tiempo en la red acabará integrando un buen número de enlaces rotos, vacilantes o en estado de semiputrefacción.

Una vez instalado, el plugin funciona en segundo plano: cada vez que un usuario accede al interfaz de administración del blog, se detectan todos los enlaces que no responden, así como las imágenes ausentes. Su grado de acierto es relativo, pues la detección de enlaces rotos puede fallar por diversas razones (por ejemplo, si el servidor del sitio enlazado está caído el plugin considerará el enlace erróneo, aunque la URL exista). Por otro lado, el proceso de detección de enlaces en un blog de gran tamaño puede ser lentísimo, tal como el propio autor señala:

Once installed, the plugin will begin parsing your posts, bookmarks (AKA blogroll), etc. and looking for links. Depending on the size of your site this can take a few minutes or even several hours. When parsing is complete the plugin will start checking each link to see if it works. Again, how long this takes depends on how big your site is and how many links there are.

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Cuando estas líneas se publiquen, estará a punto de cumplirse el cuarto aniversario de La Bitácora del Tigre, que llegó al mundo blogosférico un 10 de abril de 2005, con la entrada titulada Historia de un título curioso. Desde aquella fecha, a través de este blog se han vertido ríos de tinta digital: 569 entradas y 2353 comentarios forman el núcleo duro de la bitácora, convertida, por qué negarlo, en la niña de mis ojos, objeto predilecto de mis pasiones y causa de frecuentes y deleitosos tormentos.

Si hemos de hacer caso de Google, la búsqueda de “La Bitácora del Tigre” en la Red ofrece al menos 13.100 ocurrencias, lo que constituye una cifra nada despreciable. Curiosamente, si se busca “Eduardo Larequi”, el número de resultados es apenas la mitad, lo que sugiere que las criaturas blogosféricas, una vez llegadas a un cierto nivel de desarrollo, llevan una vida propia, no diría que desconectadas de su creador, pero sí independientes de su voluntad y propósitos.

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Ayer, en el curso de una visita rutinaria a La Bitácora del Tigre, realizada desde un ordenador que no suelo utilizar, advertí un problema relacionado con el diseño del pie de página. Sin razón aparente (o al menos yo no la encontré en mis investigaciones preliminares), el widget de comentarios recientes que ocupa el área principal del pie de página aparecía por debajo de los widgets de la barra lateral, y un feísimo espacio en blanco sustituía a su contenido original.

Aun sin saber con exactitud cuál era la causa de semejante trastorno, estaba claro que los widgets del pie de página competían por ocupar el ancho de sus respectivas cajas (500 píxeles para el área principal y 200 para la barra lateral, según la cuidadosa disposición del tema Tarski). Como consecuencia, toda la estructura del pie de página quedaba desencuadrada.

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El pasado 20 de mayo escribí una entrada sobre el proceso de (re)instalación de un blog basado en un fichero WXR, que es el resultante de poner en práctica la función de exportación de WordPress. De aquél proceso salió renacida La Bitácora del Tigre, pero con un defectillo que hasta hoy no había subsanado, a causa -lo reconozco humildemente- de la pereza que suele atacarme cuando se trata de afrontar pesadas tareas rutinarias.

El problema, que ya había descrito en Más sobre la exportación e importación de blogs en WordPress, consiste en que el campo comment_count de la tabla wp_posts no se actualiza en relación con el número de los comentarios de cada entrada. Dicho en otros términos: que si la entrada XXX tiene cinco comentarios, WordPress no se entera de dicho valor al completar la importación, y tanto en la información de la entrada como en el epígrafe de “entrada relacionadas” hace figurar un “Sin comentarios” o (”0 comentarios”, según las traducciones), no sólo falso y feo, sino notoriamente injusto.

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A lo largo de los últimos días, tras la instalación de la versión 2.4 del tema Tarski, me he entretenido en ir limpiando el blog de algunas de las adherencias e incrustaciones que había ido acumulando en sus más de tres años de vida (hace muchos años vi en el puerto de Laredo una imagen que se me quedó grabada: la limpieza, mediante un potente chorro de agua, de la quilla de un pesquero; aprovechando las resonancias marineras de su título, quiero creer que La Bitácora del Tigre es como un barco al que de vez en cuando hay que llevar al dique seco). En concreto, lo que he estado haciendo con paciencia franciscana es eliminar de la hoja de estilos personalizada de Tarski todos los códigos innecesarios o redundantes, y adecuar los estilos de representación de las imágenes que forman parte de las entradas del blog a los que vienen definidos en la plantilla.

Una tarea aburridísima, a fe mía, que he ido completando en ratos perdidos desde el phpMyAdmin de mi proveedor de alojamiento, porque no me apetecía editar, una a una, todas las entradas comprometidas con basurilla en forma de estilos espurios. Creo que existe por ahí algún plugin para realizar este tipo de tareas (que implican operaciones de búsqueda y sustitución de cadenas de caracteres en la base de datos), pero me daba bastante miedo poner en riesgo el contenido del blog, de modo que he preferido optar por una solución más lenta, pero a mi modo de ver también más segura.

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A través de la Weblog Tools Collection me he enterado de la existencia de dos extensiones para WordPress que tienen un interés indiscutible para los administradores de blogs, especialmente si sus publicaciones son grandes y tienen una larga trayectoria a cuestas: los plugins WordPress Exploit Scanner y WP Tuner. El primero permite descubrir posibles cadenas maléficas incrustadas en el código de las plantillas o en la base de datos (cada vez son más los blogs hackeados mediante dichas técnicas), mientras que el segundo sirve para analizar exhaustivamente la aplicación en busca de fallos de rendimiento que pueden enlentecer, a veces hasta extremos intolerables, la bitácora.

Ninguna de ambas extensiones es fácil de manejar para los recién llegados al mundo de WordPress, pero en manos suficientemente entrenadas (y conviene que sepan inglés, además) pueden sacar a los administradores de más de un pantano, o aliviar los inevitables dolores de cabeza que causa el duro bregar de la afición bloguera.

En mi caso, el Exploit Scanner no ha encontrado nada de lo que deba preocuparme (unos cuantos falsos positivos que, según su autor, Donncha O Caoimh, son frecuentes), pero en cambio el WP Tuner me ha confirmado que La Bitácora del Tigre agradecería una cura de adelgazamiento en ciertas zonas, como por ejemplo la barra lateral. Tengo que profundizar algo más en el ánalisis y actuar con la prudencia que este tipo de situaciones aconseja (¿y por qué no actualizar también el tema, ya puestos?), pero habrá que ponerse a la tarea antes o después. Todo, menos dejar el blog lento, pesado y gordinflón ad calendas graecas.

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