Oscar de Hollywood

Está navegando por las entradas marcadas con la etiqueta Oscar de Hollywood.

The man himself, fotografía de NMCIL Ortiz Domney en Flickr, licencia By-Nc-Sa 2.0 Aunque la cosecha cinematográfica del 2007 no haya sido precisamente memorable (el año ha resultado más bien flojo para el cine norteamericano, que además parece haberse olvidado de títulos tan interesantes como Deseo, peligro, de Ang Lee, o Zodiac, de David Fincher), la inminente ceremonia de entrega de los Oscar de Hollywood , que se celebrará esta noche en el Teatro Kodak de Los Ángeles, constituye una buena oportunidad para ceder a la tentación frívola y mitómana. Vaya pues, a continuación, y como ya hice el año pasado, mi particular quiniela de los Oscar.

El premio a la mejor película es justamente el que me resulta más difícil de decidir. Sólo he visto cuatro de los cinco films que aspiran al galardón (Expiación, Juno, Michael Clayton, No es país para viejos y Pozos de ambición), pero a no ser que Juno sea una maravilla (es la que me falta del lote), yo no se lo daría a ninguna. Expiación me gustó bastante, pero no es la película redonda que uno quisiera premiar a ojos cerrados. Michael Clayton tiene un indudable interés, pero para comprobarlo el espectador ha de sobreponerse a una trama densa y plomiza, sobre todo en sus primeros cuarenta o cincuenta minutos. Por su parte, Pozos de ambición es una historia grandilocuente, inflada y desmedida hasta decir basta, a la que le cabe el dudoso mérito de albergar la banda sonora más insoportable de los últimos tiempos. Tampoco los hermanos Coen han dado del todo en el clavo con No es país para viejos; de todas formas, cuentan con todas mis simpatías (y con mi voto reticente), por si de algo les sirve en la competición.

Continuar leyendo »

Cinco de siete

Acerté los Oscar de la mejor película (Infitrados), la mejor película extranjera (La vida de los otros), el mejor actor (Forest Whitaker), la mejor actriz (este no tenía mucho mérito, porque Helen Mirren era triunfadora segura) y el mejor actor de reparto (Alan Arkin). Fallé, en cambio, con el Oscar al mejor director (Scorsese, en vez de Eastwood) y con la mejor actriz secundaria (Jennifer Hudson y no mi admiradísima Cate Blanchett).

No he perdido, pues la esperanza de hacerme millonario jugando a las quinielas. Y, visto lo visto (una manera de hablar, porque no me gusta participar de la mitomanía hollywoodense ni del ritual de la alfombra roja; suelo esperar a ver los vestidos y las joyas en las páginas del Hola, que siempre cuenta con muy buenas fotos y permite disfrutarlas con sosiedgo), me ratifico en mi impresión de que el cine contemporáneo goza, a pesar de los agoreros, de muy buena salud. Con la excepción del Oscar a la mejor actriz secundaria, que me parece muy traído por los pelos, los grandes premios se han otorgado a grandes películas.

Lástima que La vida de los otros no se rodara en inglés. Habría ganado cinco Oscars, si no alguno más. Quien no la haya visto todavía, que corra al cine más cercano. Y si es docente de ética, de filosofía, religión o educación para la ciudadanía (o de cualquier área donde se deseen plantear problemas éticos con buenos materiales educativos), que vaya reservándola para cuando salga en DVD. No tiene desperdicio como ejemplo de cine moral sin adoctrinamiento ni moralina. Una película colosal.

Cartel de la películaPor una vez, y sin que sirva de precedente, voy a arriesgarme a formular mi quiniela de los Oscar de Hollywood, cuya edición de 2007 se falla esta madrugada. Comencemos por la categoría de mejor película, para la que yo elegiría Infiltrados, de Martin Scorsese, o incluso Pequeña Miss Sunshine, que tal vez no sea un ejemplo de cine inmortal, pero sí de una película extraordinariamente atractiva y simpática. Aunque no me gustó demasiado Cartas desde Iwo Jima, el premio al mejor director (en realidad, el premio al director más valiente) se lo daría a Clint Eastwood, que ha realizado una película arriesgadísima, de esas que sólo un cineasta absolutamente seguro de sí mismo se atreve a filmar.

Como mejor actor protagonista debería elegir a Forest Whitaker, por El último rey de Escocia. No he visto su película (teníamos pensado acudir esta noche, pero nos ha entrado la pereza), pero creo que Whitaker se merece ese voto de confianza. Además, ni Leonardo di Caprio ni Will Smith, que compiten con él, me impresionaron demasiado en los filmes por los que han sido seleccionados (En busca de la felicidad y Diamantes de sangre, respectivamente). Para el Oscar a la mejor actriz protagonista no tengo la menor duda: yo se lo daría a Helen Mirren, por su papel de la Reina Isabel II de Inglaterra en The Queen, donde realiza una interpretación memorable.

Continuar leyendo »

Cerrar
Elaborado con ShareThis