poética del blog

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Felipe Zayas sugiere en Darle a la lengua una reflexión colectiva (”una especie de meme” sin obligaciones de ningún tipo) sobre el tema “¿Cuál es mi post típico?”. El tema me parece interesantísimo, y por eso he decidido hacer caso de su convocatoria; ahora bien, en aplicación de mi purismo impenitente, he castellanizado ligeramente el título de su propuesta.

Más difícil que la traducción es, sin embargo, hacer un retrato robot de las entrada-tipo de La Bitácora del Tigre, pues yo creo adivinar que en mi blog laten distintas pasiones y propósitos, y por tanto diferentes tipos de entradas o artículos. En todo caso, tengo claro que, de aceptar la dicotomía que José Luis Orihuela establece en su libro La revolución de los blogs entre “los weblogs de paso o filtros, centrados en enlaces y noticias, y los weblogs de destino, más inclinados al análisis, la opinión y el micro-ensayo”, el mío correspondería en la mayor parte de sus entradas a esta última categoría.

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Hace algunos días José Mª González Serna, en una de sus habituales incursiones en la poética o semiótica de los blogs (no por poco sistemáticas menos imprescindibles), se refería a la conveniencia de abordar la tarea de clasificación de las bitácoras a partir de las características de sus entradas (prefiero este término, o el de artículo, al de posts que él emplea).

El post de la rabia era el rotundo título que utilizaba para designar una actividad bloguera que todos los que publicamos habitualmente en una bitácora hemos protagonizado alguna vez (por cierto,

En un comentario a mi penúltima entrada, La construcción del yo en los blogs, señala Felipe Zayas: "parece que la construcción de un “enunciatario” (si nos queremos poner pedantes) es algo inherente al género. Y esta tarea es, para mí, lo más difícil. Más que encontrar temas". El comentario me ha parecido de gran alcance, a pesar de su brevedad. En cuanto he tenido ocasión he consultado un libro que me regalé a mí mismo el pasado viernes con el propósito de actualizar mis nociones de teoría literaria (Fernando Cobo Aseguinolaza y María do Cebrerio Rábade Villar, Manual de Teoría de la Literatura, Madrid, Castalia, Col. "Castalia Universidad", 5, 2006), y he aprovechado para ponerme las pilas sobre algunos conceptos de semiótica y pragmática que se me suelen atragantar.

Para los que no estén acostumbrados a esta terminología (que alguna vez hay que utilizar, aunque, como dice Felipe, corra uno el riesgo de asomarse al balcón de la pedantería), diré que el "enunciatario" no es un equivalente del receptor. Es decir, no designa a una persona o grupo de personas, sino a un efecto de sentido que se produce a partir de la presencia en el enunciado de marcas textuales, de efectos de construcción textual. El emisor y el receptor son personas reales, instancias extratextuales; en cambio, enunciador y enunciatario (también llamado destinatario), son instancias intratextuales.

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Siguiendo un curioso meme que ha difundido Leonor Quintana, de El suplemento ocasional, Felipe Zayas ha hecho algunas reflexiones muy interesantes sobre la configuración de la primera persona bloguera. Dice en su entrada de Darle a la lengua:

sé que parte de la gracia de un blog es construir en él un personaje y establecer relaciones en la blogosfera a través del personaje creado. Por eso, el "autor-personaje" está implicado continuamente en su texto. Se escribe desde el "yo". Y ahí está una de las dificultades de este nuevo género: cómo hablar de cosas que puedan interesar a los demás evitando hablar de uno mismo (mi "yo" biográfico no tiene ningún interés) y al mismo tiempo, porque el género de texto así lo exige, hacer constantes referencias a un "yo" que no se ha de identificar estrictamente con el "yo" biográfico. Algo parecido a lo que ocurre en las columnas de opinión. (Y en los poemas).

La perspectiva de la que parte Felipe Zayas no es exactamente la mía, pues seguramente su blog es menos personal (en el sentido de ‘autobiográfico’) que el mío, dado que mis habituales incursiones en los ámbitos de la opinión y el gusto, a través de las reseñas, han revelado a los lectores mis preferencias, aficiones y fetiches. No obstante, comparto su apreciación de que la construcción del "yo" que se declara a través del blog es un aspecto clave en la configuración genérica de este tipo de textos, cualesquiera que sean su intención, tono y contenido. Es evidente que todos los blogs cuyos autores reales publican con regularidad acaban configurando un autor implícito, cuyos rasgos y comportamiento constituyen un signo de identidad de la bitácora y un factor esencial en la creación de una comunidad de usuarios o visitantes en torno a aquélla.

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