Por A pie de aula, de Lourdes Doménech, que a su vez toma la noticia de Palabrotas, me enteré hace unos días de la existencia de Eres lo que escribes, eres como escribes, una bitácora empeñada en llevar a cabo una “Campaña a favor de escribir con una correcta ortografía en los blogs”. No soy muy partidario de adherirme con el correspondiente logotipo a iniciativas variadas (en su momento estuve a punto de sumarme a la del Comité contra las faltas voluntarias y el lenguaje SMS, aunque finalmente lo dejé correr), pero desde luego que estoy de acuerdo con los fines y objetivos de cuantas campañas se lleven a cabo para difundir en la blogosfera la exigencia de una correcta expresión escrita (no sólo ortográfica, por cierto), como muestra de respeto al prójimo, de compromiso con un instrumento de comunicación social tan esencial como el lenguaje escrito, y como indicio de pulcritud intelectual y valoración del trabajo bien hecho.
Si estos valores son importantes para cualquier persona que mantenga un sitio web o un blog, resultan del todo imprescindibles en la blogosfera educativa, y todavía más en ese sector de bitácoras protagonizado por los docentes de lengua y literatura. Que un profesor o profesora haga públicos textos mal escritos tiene poca defensa: queda mal ante el público general, queda horriblemente mal ante sus compañeros y, sobre todo, difunde entre los miembros de la comunidad educativa (alumnos, familias) un ejemplo de lo más pernicioso.






