río Arga

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Vacas enamoradas

Aviso importante

Debido a los problemas de rendimiento experimentados por el blog durante los días 30 y 31 de julio de 2008, las plugins que generaban las galerías de fotos incluidas en esta entrada se han eliminado. La Bitácora del Tigre ofrece a sus lectores sus más sinceras disculpas por haberse visto obligada a tomar esta decisión. Más información sobre el caso en Un día sin el blog, algunas quejas y algunas decisiones drásticas.

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Después de mucho pensarlo y de un buen número de pruebas, por fin he conseguido instalar y hacer que funcione a mi gusto el plugin NextGEN Gallery, probablemente la mejor y más potente de las extensiones para galerías de imágenes que pueden añadirse a WordPress.

He aquí la primera de mis galerías de fotos con NextGEN, que espero no sea la última: una colección de amorosas y bucólicas vacas, sorprendidas en su particular intercambio de caricias la mañana del domingo 17 de febrero de 2008, en las huertas de la Magdalena de Pamplona, durante uno de nuestros paseos dominicales por las riberas del Arga.

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Paseo por las riberas del Arga

El pasado doce de octubre, aprovechando el buen tiempo y el día de fiesta, nos fuimos a dar un paseo por el Parque Fluvial del Arga, cuyo recorrido entre Pamplona y Huarte no conocíamos. La mañana era espléndida y el aire limpio y quieto; como salimos relativamente pronto, pudimos hacer la mayor parte del paseo en gustosa soledad.

Nos asombró la limpieza y comodidad del recorrido, perfectamente señalizado, lleno de rincones hermosos donde descansar, echar un traguito de agua y ver pasar el agua (y la vida), bajo la fronda rumorosa de los árboles, espléndidamente vestidos de sus colores otoñales. Sotos ribereños, parques, puentes, antiguos molinos y batanes, huertas y casas de labranza (todavía quedan algunas, milagro entre milagros, en pleno casco urbano de Pamplona y en las localidades próximas de Burlada, Villava y Huarte-Pamplona) forman un conjunto tan deleitoso que dan ganas de sentarse en un banco y ponerse a recitar aquellos versos de Nemoroso, en la primera égloga de Garcilaso de la Vega:

Corrientes aguas puras, cristalinas,
árboles que os estáis mirando en ellas,
verde prado de fresca sombra lleno,
aves que aquí sembráis vuestras querellas,
hiedra que por los árboles caminas,
torciendo el paso por su verde seno

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