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Una cura de humildad y un estímulo

Me acabo de econtrar un aviso de enlace entrante en el tablero de WordPress, que me informa de que, según Top Emezeta, La Bitácora del Tigre se halla en el puesto 331 de los 1286 blogs españoles inscritos en su ranking, tal como demuestra el logo que figura a la derecha de estas líneas.

El ranking se elabora a partir de los datos que proporciona Technorati, según el cual mi bitácora se cita en 87 enlaces y 39 blogs. Todavía estoy a años luz de sitios como Microsiervos (a quien se adjudican 12.744 enlaces y 3.397 blogs), Alt1040, Escolar.net o Genbeta, todos ellos situados entre los primeros de la blogosfera española, pero prometo esforzarme en mejorar.

La cura de humildad nunca viene mal. Además, he aprovechado mi recorrido por Top Emezeta para seguir su consejo, y solicitar el alta de la bitácora en DMOZ, el proyecto de directorio abierto que al decir de sus responsables es “the largest, most comprehensive human-edited directory of the Web”. A ver si me admiten, porque tienen a gala el ser muy selectivos (y es que además mi bitácora, en justa correspondencia con la mente un tanto dispersa de su autor, no encaja bien en ninguna categoría).

Actualización del 18 de septiembre

Vaya, vaya. Acabo de comprobar en el logo de Emezeta, que se actualiza por sí solo, que he bajado un montón de puestos en el ranking, sin comerlo ni beberlo. Será porque el índice ya lleva inscritos 1396 blogs, es decir, 110 más que el día que escribí esta entrada (en cambio, yo sólo he bajado 17 puestos de los 110 posibles, lo que no está nada mal). En fin, el que no se consuela es porque no quiere.

Actualización del 27 de septiembre

En buena hora me puse a fardar de buena posición en Emezeta: cada vez que miro el ranking, me deprimo un poco. Ahora ando por el puesto 395, de un total de 1556 blogs. Voy a tener que escribir de algo escandaloso: ¿sexo, drogas, rock and roll?

Debe de ser que en verano hay muchos blogs que entran en hibernación (curiosa paradoja) y que los que continuamos al pie del cañón nos cotizamos más, porque hoy me he llevado una inesperada sorpresa: de acuerdo con los datos que ofrece How Much Is My Blog Worth?, en poco más de un mes (la primera comprobación la publiqué en la entrada del 7 de julio, día de mi cumpleaños), La Bitácora del Tigre ha multiplicado su valor por un factor de casi 2,3: casi como por arte de birlibirloque, ha pasado de valer 9.597,18 dólares a unos muy seductores 22.017,06.

¿Qué enigmáticos fenómenos han tenido lugar para este aumento tan desaforado del valor de la bitácora, habida cuenta de que entre el 7 de julio y hoy, 10 de agosto, apenas median 15 entradas adicionales (contando ésta), y un puñado de comentarios? Me resisto a creer que en este fenómeno haya algo de cierto, por mucho que el autor de How Much Is My Blog Worth? apoye sus cálculos en los datos de Technorati y en las investigaciones de un gurú de la Web, como Tristan Louis.

Al final, en todo esto de Internet, la web 2.0 y la blogosfera, va a ser verdad lo que decía, con su genialidad habitual, Arthur C. Clarke: “cualquier tecnología suficientemente avanzada es indistinguible de la magia”. No quiero dejarme arrastrar por la tentación del irracionalismo, que con toda razón critica Miguel Barceló en sus comentarios a la frase del novelista inglés, pero, por mucho que uno no crea en las meigas, parece claro que haberlas haylas.

Cuánto vale el Tigre

En una entrada del 22 de mayo ya hice referencia a una utilidad que permite calcular el valor de un blog. En realidad, se trata de How Much Is My Blog Worth?, una entrada de Business Opportunities Weblog, sitio web especializado en descubrir y explotar lo que su autor, Dane Carlson, denomina “legítimas oportunidades de negocio”.

Aunque el mundo de la empresa me resulta tan ajeno y tan poco estimulante como el cultivo de champiñones en las cuevas calizas del desierto australiano (por poner un ejemplo), he de admitir que lo del blog de Dane Carlson tiene su gracia, sobre todo porque la comprobación del aparente valor de una bitácora no sirve para otra cosa que para halagar la vanidad.

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