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Ayer me enteré, por el tablero de administración de mi bitácora, que el pasado 27 de octubre se publicó la versión 2.0.5. de WordPress. Aunque las novedades de esta última versión no son demasiado llamativas, es conveniente llevar a cabo la actualización, aunque no sea más que para mantener el blog à la page.

Dicho y hecho. Como siempre, he seguido las instrucciones de actualización del CMS, que básicamente consisten en hacer copia de seguridad de la base de datos y de los ficheros transformados por el usuario, desactivar los plugins, borrar los ficheros viejos, sustituirlos por los nuevos, ejecutar el script de actualización, reactivar los plugins uno a uno y… comprobar lo que ha ocurrido.

Afortunadamente, todo ha salido bien. Debería estar curado de espanto, porque a lo largo de la pequeña historia de La Bitácora del Tigre apenas si he tenido problemas con las actualizaciones, pero lo cierto es que cada vez que realizo un cambio de versión me tiemblan las piernas. Debe de ser que me voy volviendo cobardica con los años.

Por cierto: después de realizar la actualización a partir de la última versión de WordPress, me he enterado por Mark on WordPress que desde este blog se puede descargar una lista de los ficheros que han cambiado entre las versiones 2.0.4 y 2.0.5, así como un fichero de actualización que contiene sólo esos ficheros transformados. No son archivos “oficiales”, pero tal vez merezca la pena probarlos, porque probablemente es más fácil actualizar el blog a partir de estos archivos diferenciales que mediante la actualización completa.

LLevaba algún tiempo sin mirar las novedades del tablero de administración de mi WordPress, y lo he vuelto a repasar esta tarde, justo después de comer. Había una noticia, de apenas 15 horas atrás, sobre la aparición de la versión 2.0.4., que corrige unos cuantos bugs y problemas de seguridad.

Como no tenía nada mejor que hacer, me he puesto a la tarea. Por supuesto, he seguido al pie de la letra el procedimiento de actualización, que está documentadísimo en el Codex de WordPress, y consiste en hacer copia de seguridad de la base de datos, del wp-config.php y de los archivos transformados (temas, plugins, imágenes, etc.). A continuación, hay que desactivar los plugins y subir por FTP los nuevos archivos que sustituyen a los ya existentes. Acto seguido, se ejecuta el script de actualización, upgrade.php, se reactivan los plugins, y ya está.

La actualización ha funcionado de maravilla. De momento, no he observado ningún problema con los veinticinco plugins que tengo instalados en CMS, que ya es decir.

Cuando uno recorre la blogosfera, se le ponen los pelos como escarpias al leer historias sobre bitácoras asaltadas, violadas y hasta desventradas por los desaprensivos de turno. “Que no se fijen demasiado en la mía”, piensa el bloguero artesano, haciendo al mismo tiempo una reserva mental, pues lo que quiere, cómo no, es que todo el mundo recorra su creación, la discuta y le pase el enlace a los colegas.

Los que trabajamos con gestores de contenidos como WordPress tenemos al respecto sentimientos ambivalentes: sabemos, por una parte, que nuestras plataformas son bien conocidas por las fuerzas del mal; por otra, confiamos en que los programadores de WordPress tomen las medidas oportunas para que los crackers, hackers, phreakers se queden con tres palmos de narices.

Así que cualquier actualización del gestor de contenidos, más aún si corrige fallos de seguridad, es bienvenida. Éste es el caso de la versión 2.0.3. de WordPress, que ha sido publicada hace poco más de veinticuatro horas, y que me he apresurado a descargar e instalar. El procedimiento de actualización, que está documentadísimo en el Codex de WordPress, ya lo he descrito varias veces: hacer copia de seguridad de la base de datos, del wp-config.php y de los archivos transformados (temas, plugins, imágenes, etc.), desactivar los plugins, borrar los archivos viejos y subir por FTP los nuevos. A continuación se ejecuta el upgrade.php, se reactivan los plugins, y, hala, a seguir blogueando. Qué herramienta tan maravillosa, WordPress.

En la entrada de ayer hacía referencia a los riesgos inevitables de trabajar con gestores de conocidos (CMS) ampliamente conocidos, como WordPress, cuyas vulnerabilidades suelen ser objetivo preferente de los hackers, crackers, phreakers y demás desaprensivos de la Red.

Para evitar en lo posible a tan indeseables visitantes y tener la bitácora

Así es: la transición a WordPress 2.0 ha sido relativamente sencilla e indolora. He seguido el magnífico tutorial de actualización (en inglés; después de acabar la tarea me he dado cuenta de que existe una utilísima traducción al español), y todo ha ido como la seda. Eso sí, hay que ser paciente, leer las instrucciones dos veces mejor que una y no dejar nada a la improvisación. Si existe un consejo que merece la pena seguir a toda costa es el de hacer copias de seguridad de la base de datos (con el PHPMyAdmin, por ejemplo, aunque también hay plugins específicos de WordPress a tal efecto) y de todos los archivos contenidos en la bitácora original (mediante un cliente FTP), sobre todo si se han realizado cambios en las plantillas o en los ficheros de funciones.

Los usuarios de WordPress en español tenemos que actualizar, además, el fichero de traducción es_ES.mo, que se debe copiar en wp-includes/languages. Se supone que ya lo tendremos bien configurado si estamos actualizándonos desde la versión anterior, pero no está mal recordar que el fichero de configuración wp-config.php del directorio raíz de WordPress debe contener una línea específica si no queremos tener problemas con el idioma. Así, donde aparece

define ('WPLANG', '');

hay que cambiarlo por

define ('WPLANG', 'es_ES');

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En las próximas horas (a ver si es verdad que el proceso sólo me lleva unas pocas horas) voy a actualizar WordPress a su versión 2.0, que ya he probado a fondo en local. Mientras la actualización no esté completa, habrá varios complementos (plugins) que no funcionarán. Además, es probable que el aspecto de la bitácora no sea el habitual, y que se produzcan algunos fallos en las funciones de la bitácora: por ejemplo, no aparecen los comentarios, y hay un error en la parte inferior de la barra lateral derecha, que tiene que ver con uno de los plugins, temporalmente desactivado.

Aunque estos problemas son totalmente independientes del navegador, recomiendo a los usuarios que navegan habitualmente con Internet Explorer que, durante el tiempo que dure la actualización de la bitácora, utilicen Mozilla Firefox, puesto que con este navegador tendrán menos problemas.

Pido humildemente un poco de paciencia a los visitantes habituales de la bitácora. Os prometo que muy pronto el Tigre volverá a rugir con su acostumbrada voz.

Acabo de actualizar la versión de WordPress que gestiona La Bitácora del Tigre, que hasta ahora venía funcionando con la versión 1.5.1.2 de este magnífico gestor de contenidos. La última actualización instala la versión 1.5.2., la mayoría de cuyos cambios están relacionados con los inevitables problemas de seguridad. He aquí un breve tutorial del proceso:

  1. Hacer una copia de seguridad de la base de datos. Yo la he realizado mediante el PHPMyAdmin que me proporciona la compañía que aloja mi bitácora.
  2. Descargar el ZIP correspondiente, desde aquí, y descomprimirlo en un directorio del disco duro. De los subdirectorios creados tras descomprimir el ZIP, se puede borrar el /wp-images, pues los gráficos que contiene son iguales a los de la versión anterior
  3. Subir mediante un cliente FTP los archivos modificados de la nueva versión. En vez de sobreescribir los archivos existentes, conviene borrar primero los de los directorios /wp-admin e /wp-includes. Una vez borrados, se suben los nuevos. Es importante tener en cuenta que si el usuario (es mi caso), tiene un fichero de lenguaje (con la extensión .mo) en el subdirectorio /wp-includes/languages deberá conservarlo.
  4. Subir el directorio /wp-content con sus subdirectorios correspondientes. Esta fase no es estrictamente necesaria si no se desea retocar los temas que se instalan por defecto (default y classic). Yo, de hecho, no he cambiado nada del tema que tengo activo, pues además está bastante transformado con respecto al original.
  5. Borrar todos los archivos del directorio principal de WordPress, a excepción de wp-config.php, dado que este archivo guarda información esencial de la configuración de la herramienta, y subir a continuación los nuevos.

Y la verdad es que todo ha funcionado como la seda. Yo no he notado ninguna diferencia con la versión anterior, aunque todavía no he hecho pruebas a fondo. Si veo alguna diferencia o advierto algún problema, los anotaré en esta sección.

Después de leer las novedades relativas a la actualización a la versión 1.5.1., y a ciertos problemas de seguridad, he decidido actualizar La Bitácora del Tigre a la última versión de WordPress, que en el momento de escribir este artículo es la 1.5.1.2. He aquí un breve tutorial del proceso:

  1. Hacer un backup de la base de datos. Yo lo he realizado mediante el PHPMyAdmin que me proporciona la compañía que aloja mi bitácora.
  2. Descargar el ZIP correspondiente, desde aquí, y descomprimirlo en un directorio del disco duro. De los directorios creados, se puede borrar el /wp-images, pues las que contiene son iguales a la de la versión anterior
  3. Subir mediante un cliente FTP los archivos modificados de la nueva versión. En vez de sobreescribir los archivos existentes, conviene borrar primero los de los directorios /wp-admin e /wp-includes. Una vez borrados, se suben los nuevos. Es importante tener en cuenta que si el usuario (es mi caso), tiene un fichero de lenguaje (con la extensión .mo) en el subdirectorio /wp-includes/languages deberá conservarlo.
  4. Subir el directorio /wp-content con sus subdirectorios correspondientes. Esta fase no es estrictamente necesaria si no se desea retocar los temas que se instalan por defecto (default y classic), pues la nueva versión sólo los ha modificado ligeramente. Yo, de hecho, no he cambiado nada del tema que tengo activo, pues además está bastante transformado con respecto al original.
  5. Borrar todos los archivos del directorio principal de WordPress, a excepción de wp-config.php, dado que este archivo guarda información esencial de la configuración de la herramienta, y subir a continuación los nuevos.
  6. Apuntar al archivo que realiza el proceso de actualización (por ejemplo, http://www.miblog.com/wp-admin/upgrade.php). La actualización se realiza perfectamente en menos de cinco segundos, con sólo un par de clics.

Y la verdad es que todo ha funcionado como la seda. Se notan algunos leves cambios en el backend de la aplicación, y parece que mejora la representación de la bitácora en los navegadores (la he comprobado con Firefox y Explorer, y curiosamente se ve mejor con este último navegador). Además, todos los cambios que yo he venido realizando en el tema y en las funciones de la bitácora (por ejemplo, la ordenación de las categorías por orden alfabético), se han mantenido perfectamente. De todas formas, los sudores fríos que han acompañado al proceso no me los quita nadie.

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