En los últimos días me he dedicado a completar la sección de Materiales curriculares de la nueva versión de Lengua en Secundaria sobre Joomla (por cierto, el sitio sigue en obras; la parte abierta al público no tiene mala pinta, pero aún me queda mucho tajo). Como suele ocurrir cuando uno se ocupa de viejos trabajos, las inevitables actualizaciones acaban por crear un estado de ánimo melancólico: se ven las obras del pasado como si pertenecieran a otra persona, se descubren errores que en su momento pasaron desapercibidos, y se recuerdan aquellos días en que uno era más joven y relativamente indocumentado.
Una de las tareas que me ha llevado más tiempo ha sido la de actualizar algunos archivos de programaciones que elaboré, cuando trabajaba en el I.E.S. “Picos de Urbión”, de Covaleda (Soria), con el procesador de textos WordPerfect, que fue mi herramienta de cabecera informática durante muchos años. Para evitar los problemas derivados de la conversión de los archivos de WordPerfect a los formatos de OpenOffice y Microsoft Office (pues la exportación de documentos tan complejos, con encabezados, notas a pie de página e índices, no es del todo eficaz), volví a instalar en mi ordenador WordPerfect Office 2000, con la intención de editar los documentos originales, simplificar su formato y convertirlos en DOCs elegantes y manejables.






