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	<title>literatura fantástica y de ciencia ficción - La Bitácora del Tigre</title>
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	<description>Blog de Eduardo Larequi García: cine, libros, blogs y WordPress, temas educativos, lengua y literatura</description>
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	<title>literatura fantástica y de ciencia ficción - La Bitácora del Tigre</title>
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		<title>Hélice 12 y otros documentos en PDF</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Eduardo Larequi]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 22 Nov 2009 21:24:10 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Ciencia ficción]]></category>
		<category><![CDATA[Cine]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Publicación del número 12 de la revista <em>Hélice</em> y experimentos de conversión de PDF a DOC y de páginas web a PDF.</p>
<p>Esta entrada <a href="https://www.labitacoradeltigre.com/2009/11/22/helice-12-y-otros-documentos-en-pdf/">Hélice 12 y otros documentos en PDF</a> ha sido publicada en primer lugar en <a href="https://www.labitacoradeltigre.com">La Bitácora del Tigre</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p>Los aficionados a la literatura y el cine de ciencia ficción nos encontramos de enhorabuena, porque desde la semana pasada está disponible en la red el número 12 de la <a href="http://www.revistahelice.com/" target="_blank" aria-label="undefined (se abre en una nueva pestaña)" rel="noreferrer noopener">revista <em>Hélice</em></a>, dedicado precisamente a las no siempre fáciles y a menudo conflictivas y tensas relaciones entre textos literarios y cinematográficos pertenecientes al ámbito de la narración de ficción científica, ficción especulativa, prospectiva, o como cada cual prefiera denominar a dicho género.</p>



<p>Desde que apareció el número anterior, en enero de 2009, han pasado casi 10 meses, que suponen una cierta interrupción de la ya consolidada tradición de periodicidad de la revista (sé de buena tinta que los miembros de la <a href="http://www.xatafi.com/" target="_blank" aria-label="undefined (se abre en una nueva pestaña)" rel="noreferrer noopener">Asociación Cultural Xatafi</a> han estado entregados a proyectos que han consumido hasta la última gota de sus aparentemente inagotables energías). Sin embargo, no hay duda de que la espera ha merecido la pena, porque <em>Hélice</em> 12 es un número monumental, de 124 páginas, lo que prácticamente triplica la extensión habitual de la publicación.</p>



<span id="more-1012"></span>



<p>El índice no puede ser más jugoso: un estupendo artículo de Alberto Murcia sobre el cine de zombies, muy valiosas aportaciones de Fernando Ángel Moreno y Joaquín Moreno Álamo sobre <em>Blade Runner</em> (la primera de ellas, realmente enciclopédica), un interesante intento de clasificación estética del cine de ciencia ficción a cargo de Eduardo Vaquerizo, la reivindicación de un enfoque genuinamente español sobre el cine del fin del mundo que propone Julián Díez a propósito de <em>3 días</em>, de F. Javier Gutiérrez, las críticas de Fernando Ángel Moreno acerca de <em>El ansia</em>, de Tony Scott, y de Óscar Casado Díaz, sobre la celebérrima <em>Brazil</em>, de Terry Gilliam (por cierto, una película y un director que a mí siempre se me han indigestado), una reflexión de Alfonso Merelo en torno a la tendencia milenarista que parece cuajar en buen número de series televisivas contemporáneas, una muy bien documentada incursión de Sara Martín Alegre sobre el personaje de Frankenstein, con especial atención al <em>Frankenstein desencadenado</em> de Brian Aldiss, y por supuesto la habitual “doble hélice” de David Jasso y Antonio Rómar acerca del <em>Watchmen</em> de Zack Snyder.</p>



<div class="wp-block-image wp-image-4618"><figure class="aligncenter size-large"><img fetchpriority="high" decoding="async" width="566" height="800" src="https://www.labitacoradeltigre.com/edu-images/2009/11/Helice_12-566x800.jpg" alt="Portada del número 12 de la revista Hélice" class="wp-image-4618" srcset="https://www.labitacoradeltigre.com/edu-images/2009/11/Helice_12-566x800.jpg 566w, https://www.labitacoradeltigre.com/edu-images/2009/11/Helice_12-354x500.jpg 354w, https://www.labitacoradeltigre.com/edu-images/2009/11/Helice_12-768x1086.jpg 768w, https://www.labitacoradeltigre.com/edu-images/2009/11/Helice_12.jpg 1200w" sizes="(max-width: 566px) 100vw, 566px" /><figcaption>Portada del número 12 de la revista Hélice</figcaption></figure></div>



<p>Y, <em>last but not least</em>, si se me permite la falsa modestia (entre otras razones, porque no es la última de las colaboraciones que aparecen en el índice), un artículo mío sobre las dos versiones de <em>Ultimátum a la Tierra</em>: el clásico de Robert Wise (1951), y la reciente película homónima de Scott Derrickson (2008), quizás no tan endeble como parece a primera vista, pero a mi modo de ver muy inferior a su ilustre antecesora.</p>



<p>Coincidiendo con la publicación de este esperadísimo duodécimo número de <em>Hélice</em>, he estado haciendo algunos experimentos con diversos documentos en formato PDF. El primero ha tenido justamente como protagonista la citada entrega de la revista, sobre la que estuve haciendo diversas intentonas de transformación al formato DOC. De todas ellas, la más exitosa (y de hecho, la única que dio como resultado un documento presentable) fue la del servicio <a href="http://www.pdftoword.com/" target="_blank" aria-label="undefined (se abre en una nueva pestaña)" rel="noreferrer noopener">Convert PDF to Word (DOC)</a>, que tras una espera ciertamente larga me envió por email un documento formateado con esmero y prácticamente idéntico al original.</p>



<p>El segundo juego de experimentos se produjo en sentido contrario. En esta ocasión se trataba de transformar documentos web a PDF, siguiendo las propuestas de dos recientes artículos de Felipe Zayas (<a aria-label="undefined (se abre en una nueva pestaña)" href="http://www.fzayas.com/darlealalengua/?p=1172" target="_blank" rel="noreferrer noopener">De nuevo hablo de Loop</a>) y Francisco José Ruiz Rey (<a aria-label="undefined (se abre en una nueva pestaña)" href="http://internetrecursoeducativo.blogia.com/2009/112001-zinepal.-tu-blog-en-pdf.php" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Zinepal. Tu blog en PDF</a>), complementados por algún otro recurso que descubrí por mis propios medios. El resultado son tres PDFs que me han servido no sólo para apreciar las ventajas e inconvenientes de cada uno de los servicios utilizados (<a aria-label="undefined (se abre en una nueva pestaña)" href="https://addons.mozilla.org/en-US/firefox/addon/4738" target="_blank" rel="noreferrer noopener">la extensión Loop para Firefox</a>, <a aria-label="undefined (se abre en una nueva pestaña)" href="http://www.zinepal.com/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Zinepal</a> y <a aria-label="undefined (se abre en una nueva pestaña)" href="http://www.htm2pdf.co.uk/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">htm2pdf</a>), sino también para dar lustre a una reciente meta-entrada, <a title="Los ciento y pico libros del Tigre" href="https://www.labitacoradeltigre.com/2009/11/01/los-ciento-y-pico-libros-del-tigre/">Los ciento y pico libros del Tigre</a>, cuyo final luce a partir de ahora muy lindo, gracias al complemento de tres PDF (que, en rigor, son tres versiones del mismo contenido), por si alguien se los quiere descargar, imprimir o/y guardar a buen recaudo.</p>


<div class="su-button-center"><a href="https://www.labitacoradeltigre.com/edu-images/2020/07/los_ciento_y_pico_libros_del_Tigre_htm2pdf.pdf" class="su-button su-button-style-default" style="color:#FFFFFF;background-color:#2D89EF;border-color:#246ec0;border-radius:7px" target="_self"><span style="color:#FFFFFF;padding:7px 20px;font-size:16px;line-height:24px;border-color:#6cadf4;border-radius:7px;text-shadow:none"><i class="sui sui-download" style="font-size:16px;color:#FFFFFF"></i> Los ciento y pico libros del Tigre (html2pdf)</span></a></div>



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<div class="su-button-center"><a href="https://www.labitacoradeltigre.com/edu-images/2020/07/los_ciento_y_pico_libros_del_Tigre_Loop.pdf" class="su-button su-button-style-default" style="color:#FFFFFF;background-color:#2D89EF;border-color:#246ec0;border-radius:7px" target="_self"><span style="color:#FFFFFF;padding:7px 20px;font-size:16px;line-height:24px;border-color:#6cadf4;border-radius:7px;text-shadow:none"><i class="sui sui-download" style="font-size:16px;color:#FFFFFF"></i> Los ciento y pico libros del Tigre (Loop para Firefox)</span></a></div>



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<div class="su-button-center"><a href="https://www.labitacoradeltigre.com/edu-images/2020/07/los_ciento_y_pico_libros_del_Tigre_Zinepal.pdf" class="su-button su-button-style-default" style="color:#FFFFFF;background-color:#2D89EF;border-color:#246ec0;border-radius:7px" target="_self"><span style="color:#FFFFFF;padding:7px 20px;font-size:16px;line-height:24px;border-color:#6cadf4;border-radius:7px;text-shadow:none"><i class="sui sui-download" style="font-size:16px;color:#FFFFFF"></i> Los ciento y pico libros del Tigre (Zinepal)</span></a></div>



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<div style="height:30px" aria-hidden="true" class="wp-block-spacer"></div>
<p>Esta entrada <a href="https://www.labitacoradeltigre.com/2009/11/22/helice-12-y-otros-documentos-en-pdf/">Hélice 12 y otros documentos en PDF</a> ha sido publicada en primer lugar en <a href="https://www.labitacoradeltigre.com">La Bitácora del Tigre</a>.</p>
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		<title>Hélice 7</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Eduardo Larequi]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 29 Jan 2008 21:28:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Ciencia ficción]]></category>
		<category><![CDATA[Libros]]></category>
		<category><![CDATA[Cormac McCarthy]]></category>
		<category><![CDATA[crítica literaria]]></category>
		<category><![CDATA[ficción especulativa]]></category>
		<category><![CDATA[La carretera]]></category>
		<category><![CDATA[literatura fantástica y de ciencia ficción]]></category>
		<category><![CDATA[Revista Hélice]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Reseña del número 7 de la revista <em>Helice</em>, de reflexiones críticas sobre ficción especulativa.</p>
<p>Esta entrada <a href="https://www.labitacoradeltigre.com/2008/01/29/helice-7/">Hélice 7</a> ha sido publicada en primer lugar en <a href="https://www.labitacoradeltigre.com">La Bitácora del Tigre</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>Con este séptimo número, recién salido de las prensas virtuales en que se ha imprimido (pues, como saben los aficionados, se distribuye en <a title="Revista Hélice, número 7, enero 2008" href="http://www.revistahelice.com/revista/Helice_07.pdf">formato exclusivamente digital, en PDF</a>), la revista <a title="Revista Hélice" href="http://www.revistahelice.com/"><em>Hélice</em></a> cumple algo más de un año en la Red. <em>Hélice</em> ha sido fiel a su compromiso inicial de periodicidad -un número cada dos meses- y su trayectoria, cada vez más firme, se ve reconocida en la excelente acogida que cada nueva entrega merece entre los aficionados a la literatura fantástica y la ciencia ficción. En lo que a mí concierne, he de confesar que esperaba este número con ilusión muy especial, porque en él aparece una larga reseña de una de las novelas que más me han gustado en los últimos años: <em>La carretera</em>, de Cormac McCarthy, de la que ya traté brevemente en este blog, el pasado <a title="La carretera, de Cormac McCarthy" href="https://www.labitacoradeltigre.com/2008/01/10/la-carretera-de-cormac-mccarthy/">15 de enero</a>.</p>
<p>La sección de «Reflexión» de la revista comienza con un interesantísimo artículo de Juan Manuel Santiago sobre Alfred Bester, uno de los autores clásicos de la ciencia ficción de todos los tiempos. En realidad, el ensayo constituye una actualización o reedición revisada del texto que el propio Santiago publicó en la revista <em><a title="Bester, Bester, de Juan Manuel Santiago" href="http://www.gigamesh.com/criticalibros/besterbester.html">Gigamesh</a></em>, con el título de «¡Bester, Bester!», y que mereció el Premio Ignotus 2001 al mejor artículo de aquel año. No hay duda de que la calidad y rigor del estudio (uno de los mejores que hasta la fecha ha publicado <em>Hélice</em>), merece su reedición y la presencia destacada en esta séptima entrega de la revista<em>.</em></p>
<p><span id="more-464"></span></p>
<p>En esta misma sección (aunque con la colaboración de Fidel Insúa de por medio; no acabo de entender la afición de <em>Hélice</em> a esta práctica; seguro que las exigencias de maquetación se pueden soslayar de otro modo), Ismael Martínez Biurrun analiza la obra narrativa del novelista norteamericano Jonathan Lethem, y en especial sus novelas <em>La fortaleza de la soledad</em>, <em>Cuando Alice se subió a la mesa</em>, <em>Paisaje con muchacha</em> y <em>Huérfanos de Brooklyn</em> (por cierto, el título de esta novela aparece varias veces mal escrito, con «i» latina). El artículo es muy sugestivo, aunque a mi modo de ver menos consistente de lo necesario para situar en su correcta perspectiva la obra de Lethem. Lo mejor, sin duda alguna, son sus cuatro primeros párrafos, en los que Martínez Biurrun arremete con gracejo y una ironía muy recomendable contra esa manía perversa de las editoriales españolas («síndrome de las solapas olvidadizas», lo llama él) que consiste en camuflar novelas fantásticas o de ciencia ficción mediante observaciones esquinadas o elípticas, con el muy evidente propósito de impedir que los lectores puedan caer en la tentación de identificar el género y (según creen los responsables editoriales) desertar de la lectura.</p>
<p>Fidel Insúa abre el apartado de «Críticas» con un breve comentario a <em>Puente de pájaros</em>, de Barry Hughart (Bibliópolis, 2007), novela ganadora del Premio Mundial de Fantasía en su edición de 1985 (<em>ex aequo</em> con <em>Bosque Mitago</em>, de Robert Holdstock), cuya publicación en España (un mercado editorial «extraño», como apunta compasivamente el bueno de Fidel) ha tardado en llegar más de veinte años. Más vale tarde que nunca, cabría añadir. Por su parte, Teresa López Pellisa se ocupa de <em>Jabberwock 2</em> (Bibliópolis, 2007), el anuario fantástico dirigido por Arturo Villarrubia y Alberto García-Teresa, una obra que, en palabras de la reseñista «supone una novedad editorial en el panorama de la crítica [española, conviene precisar] sobre este género literario». Hay que advertir que el comentario de una obra como este <em>Jabberwock 2</em> (y conste que yo soy parte interesada, pues en él se publicó mi reseña de <em>La mujer del viajero en el tiempo</em>, de Audrey Niffenegger) no era empresa fácil, por la amplia nómina de autores y obras que figuran en el índice. Teresa López salva la papeleta dedicando la mayor parte de su atención a los artículos más jugosos, entre ellos el de Alberto García-Teresa («Las aventuras de Emmanuel Goldstein. Usos ideológicos de la ciencia-ficción», pp. 7-35), probablemente el más sustancioso de todo el libro. Es una elección plausible y del todo respetable. No obstante, tengo que decir que el enfoque que Teresa López proporciona a su comentario no acaba de convencerme. Cuando me vi en Madrid con los miembros del equipo de redacción de <em>Hélice</em> (véase <a title="Con la gente de Xatafi, en los madriles" href="https://www.labitacoradeltigre.com/2007/12/04/con-la-gente-de-xatafi-en-los-madriles/">Con la gente de Xatafi, en los madriles</a>), tuve ocasión de exponer a Alberto algunas de mis discrepancias, aunque tareas más urgentes, como la de encontrar un bar de tapas con que saciar el apetito, nos distrajeron de la conversación. Aprovechando esta reseña, vuelvo a ponerlas de manifiesto: sin negar algunos de los vicios ideológicos (la complacencia con el sistema, el amansamiento, la falta de verdadero aliento crítico) que tan agudamente señala Alberto García-Teresa en la mayor parte de la ciencia ficción contemporánea, no estoy seguro de que sea tarea de las obras literarias (y la ciencia ficción es literatura, y no sólo, ni siquiera en primer lugar, un discurso ideológico) obligarse a enmendarlos.</p>
<p><figure id="attachment_4590" aria-describedby="caption-attachment-4590" style="width: 1200px" class="wp-caption aligncenter"><img decoding="async" class="wp-image-4590 size-full" title="Portada del número 7 de la revista Hélice" src="https://www.labitacoradeltigre.com/edu-images/2008/01/Helice_07.jpg" alt="Portada del número 7 de la revista Hélice" width="1200" height="1791" srcset="https://www.labitacoradeltigre.com/edu-images/2008/01/Helice_07.jpg 1200w, https://www.labitacoradeltigre.com/edu-images/2008/01/Helice_07-335x500.jpg 335w, https://www.labitacoradeltigre.com/edu-images/2008/01/Helice_07-768x1146.jpg 768w, https://www.labitacoradeltigre.com/edu-images/2008/01/Helice_07-536x800.jpg 536w" sizes="(max-width: 1200px) 100vw, 1200px" /><figcaption id="caption-attachment-4590" class="wp-caption-text">Portada del número 7 de la revista <em>Hélice</em></figcaption></figure></p>
<p>De vuelta a la sección de «Críticas», Santiago Eximeno aborda el comentario de <em>Fantasmas de papel</em> (DeBolsillo, 2007), colección de relatos de José Carlos Somoza, de especial interés para los aficionados a la literatura fantástica, por la notoria presencia de este elemento en la narrativa del escritor español de origen cubano. De Somoza sólo he leído alguna cosilla suelta, y la verdad es que el comentario de Eximeno me ha puesto los dientes largos (seguramente, el mejor elogio que se puede hacer a la labor de un comentarista). En cuanto vea el libro, pienso comprarlo.</p>
<p>La revista concluye con la renovación de la ya tradicional sección de «Críticas enfrentadas», transformada ahora en «Doble Hélice», un nombre mucho más original y sugerente y desde luego más apropiado para la novela a la que se dedica, pues es difícil encontrar motivos de discrepancia con ella: nada menos que <em>La carretera</em>, de Cormac McCarthy (Mondadori, 2007), una de las novelas que ha merecido una acogida crítica más entusiasta en el año que acaba de terminar. Curiosamente, parece como si Antonio Rómar y un servidor nos hubiéramos contagiado de los hábitos literarios de Cormac McCarthy, porque nuestros respectivos comentarios de <em>La carretera</em> (Mondadori, 2007) comienzan de un modo muy parecido, con las breves frases nominales tan del gusto del escritor norteamericano. Más poética y subjetiva la crítica de Antonio, más analítica y sistemática la mía, ambas coinciden en casi todo lo esencial y sólo disienten en la valoración del desenlace, que es quizás el único reproche que cabe formular (al menos desde ciertas perspectivas; yo he tratado de argumentar en mi reseña que el final es perfectamente válido y coherente) a esta espléndida novela.</p>
<p>Esta entrada <a href="https://www.labitacoradeltigre.com/2008/01/29/helice-7/">Hélice 7</a> ha sido publicada en primer lugar en <a href="https://www.labitacoradeltigre.com">La Bitácora del Tigre</a>.</p>
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		<title>Hélice 5</title>
		<link>https://www.labitacoradeltigre.com/2007/09/19/helice-5/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Eduardo Larequi]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 19 Sep 2007 21:06:12 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Ciencia ficción]]></category>
		<category><![CDATA[Libros]]></category>
		<category><![CDATA[crítica literaria]]></category>
		<category><![CDATA[ficción especulativa]]></category>
		<category><![CDATA[literatura fantástica y de ciencia ficción]]></category>
		<category><![CDATA[Revista Hélice]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Reseña del número 5 de la revista <em>Hélice</em>, de reflexiones críticas sobre ficción especulativa.</p>
<p>Esta entrada <a href="https://www.labitacoradeltigre.com/2007/09/19/helice-5/">Hélice 5</a> ha sido publicada en primer lugar en <a href="https://www.labitacoradeltigre.com">La Bitácora del Tigre</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>Dice una máxima taurina, convertida en lugar común, que «no hay quinto malo». La validez del proverbio la confirma plenamente este quinto número de la <a title="Revista Hélice" href="http://www.revistahelice.com/">revista Hélice</a>, como los anteriores disponible para sus lectores en un cómodo y coqueto <a title="Revista Hélice, número 5" href="http://www.revistahelice.com/revista/Helice_05.pdf">PDF</a> de 50 páginas, muy bien maquetado y editado. Cincuenta páginas no es cualquier cosa, y menos para una revista <em>amateur</em> (y conste que utilizo el término en su mejor sentido, el de una obra en la que resultan determinantes la voluntad y el entusiasmo de sus colaboradores). De hecho, el medio centenar de páginas es, en cierta medida, un indicio de una publicación que va ganando enteros y avanza decididamente hacia su madurez.</p>
<p>La sección titulada «Reflexión» incluye un extenso debate entre Fidel Insúa, que ostenta la representación de <em>Hélice</em>, y varios cultivadores del género, críticos y editores. Es, desde mi punto de vista, la pieza más sólida y de mayor mérito de todo el volumen. Bajo el título «Panorámica de la ciencia ficción en el mercado editorial actual», la conversación comienza con las respuestas de Juan Miguel Aguilera, Santiago L. Moreno, Manuel de los Reyes, Eduardo Vaquerizo y Arturo Villarrubia a las siguientes preguntas: 1, ¿cómo ve el estado de la literatura de ciencia ficción actual?; 2, ¿existe una literatura de ciencia ficción en castellano con señas de identidad propias?; y 3, ¿cómo cree que evolucionará la ciencia ficción actual en el mercado editorial internacional en un futuro?</p>
<p><span id="more-410"></span></p>
<p>La mayor parte de las intervenciones dibujan un panorama bastante negativo: temas reiterados hasta la náusea, escasa calidad literaria, poca capacidad de innovación y de cuestionamiento del orden (literario o no) establecido, difícil aceptación de las obras nacidas en los aledaños del género y que sin embargo representan su única vía de renovación. Santiago L. Moreno, en una de sus brillantes intervenciones, expresa esta situación con acierto: «la realidad ha atropellado a la ciencia ficción» (pp. 11-12), un género que «se niega a evolucionar [&#8230;] y prefiere morir en su erial ideológico que sobrevivir poniendo por delante la literatura» (p. 12). Tras las respuestas al cuestionario, los participantes se embarcan en una discusión algo más abierta, en la que ofrecen perspectivas muy valiosas no sólo sobre la ciencia ficción o los géneros conexos, sino sobre la literatura en general, las tendencias culturales y sociales y el mercado editorial. En resumen: una conversación de altura, nada complaciente ni autojustificativa, que interesará a los aficionados a la ciencia ficción, por supuesto, pero también al público lector en general.</p>
<p>La sección de «Reflexión» se completa con el artículo-entrevista que dedica David G. Panadero a la obra narrativa de Juan Ramón Biedma, autor de varias novelas que han tenido una excelente acogida: <em>El manuscrito de Dios</em>, <em>El espejo del monstruo</em> y <em>El imán y la brújula</em>.</p>
<p>Cinco reseñas forman parte de la sección de «Críticas». La primera la firma Alberto García-Teresa, y está dedicada a <em>Invasor</em>, novela de Fernando Marías (Destino, 2004) cuyo protagonista es un médico militar español que forma parte de las tropas que invadieron Irak en la Segunda Guerra del Golfo. Curiosamente, es una novela que estuve a punto de comprar y leer en su día, pero me disuadió de mis propósitos una crítica muy negativa (me parece recordar que se publicó en <em>Babelia</em>), que tal vez tenga que reconsiderar a la luz de la elogiosa valoración que realiza el reseñista.</p>
<p>La segunda crítica la firma el autor de estas líneas, que desde muy chico ha sido un rendido admirador de Sir Arthur Conan Doyle. El objeto del artículo son las cinco narraciones incluidas en <em>Aventuras del profesor Challenger</em> (Valdemar, 2006), uno de los personajes inolvidables nacidos de la pluma del escritor escocés (Conan Doyle es mucho más que Sherlock Holmes), y protagonista de la mayor parte de los relatos que integran este volumen.</p>
<p>Manuel de Pedrolo, autor de un clásico de la ciencia ficción en catalán (<em>Mecanoscrit del segon origen</em>, de 1974, traducida al español como <em>Mecanoscrito del segundo origen</em>) merece en este número un tratamiento especial, con una reseña bilingüe (o una doble reseña), en español y catalán, a cargo de Álex Vidal. Por su parte, Antonio Rómar se ocupa de otro clásico indiscutible del género, <em>La mano izquierda de la oscuridad</em>, de Ursula K. LeGuin (Minotauro, 2002), en la que probablemente sea la reseña más interesante del volumen, no sólo por la importancia crucial que tanto la novela como su autora tienen para la historia de la ciencia ficción, sino por las valoraciones que propone el comentarista, tan sólidas y bien argumentadas como certeras.</p>
<p>Iván Fernández Balbuena comenta <em>Ondinas. Las ninfas del agua</em> (Siruela, 2005), un volumen de relatos fantásticos compilado por Juan Antonio Molina Foix, que tiene como protagonistas a estas criaturas acuáticas. Y cierra la sección el análisis de Susana Vallejo Chavarino a propósito de <em>Corazón de tango</em>, de la novelista alicantina Elia Barceló (451 Editores, 2007).</p>
<p>La siempre curiosa sección de «Críticas enfrentadas» ha escogido en esta ocasión una novela de Javier Azpeitia, <em>Nadie me mata</em> (Tusquets, 2007), comentada al alimón por Fernando Ángel Moreno y David G. Panadero, con menos variedad de perspectivas que lo que parece sugerir el título de la sección, pues ambos reseñistas coinciden en la consideración de que es una novela no del todo lograda.</p>
<p><figure id="attachment_4615" aria-describedby="caption-attachment-4615" style="width: 1200px" class="wp-caption aligncenter"><img decoding="async" class="wp-image-4615 size-full" title="Portada del número 5 de la revista Hélice" src="https://www.labitacoradeltigre.com/edu-images/2007/09/Helice_05.jpg" alt="Portada del número 5 de la revista Hélice" width="1200" height="1791" srcset="https://www.labitacoradeltigre.com/edu-images/2007/09/Helice_05.jpg 1200w, https://www.labitacoradeltigre.com/edu-images/2007/09/Helice_05-335x500.jpg 335w, https://www.labitacoradeltigre.com/edu-images/2007/09/Helice_05-768x1146.jpg 768w, https://www.labitacoradeltigre.com/edu-images/2007/09/Helice_05-536x800.jpg 536w" sizes="(max-width: 1200px) 100vw, 1200px" /><figcaption id="caption-attachment-4615" class="wp-caption-text">Portada del número 5 de la revista <em>Hélice</em></figcaption></figure></p>
<p>Para terminar este sucinto comentario de <em>Hélice 5</em>, quisiera destacar dos anuncios intercalados en la revista. El primero da cuenta de la aparición de <em>Jabberwock 2. Anuario de ensayo fantástico</em>, publicado por Bibliópolis, en el que participo con una crítica de <em>La mujer del viajero en el tiempo</em>, de Audrey Niffenegger. Espero que mi trabajo esté a la altura, porque produce cierto vértigo verse en una nómina de colaboradores en la que hay figuras tan destacadas como las de Margaret Atwood y José María Merino.</p>
<p>De la otra noticia no tenía la más mínima referencia hasta encontrármela en este número de <em>Hélice</em> (aparece en la página 45). Se trata de la convocatoria del I Congreso Internacional de Literatura Fantástica y de Ciencia Ficción, organizado por la <a title="Universidad Carlos III de Madrid" href="http://www.uc3m.es/">Universidad Carlos III de Madrid</a> y la <a title="Asociación Cultural Xatafi" href="http://www.xatafi.com/">Asociación Cultural Xatafi</a> (editora de <em>Hélice</em>), que habrá de celebrarse del 6 al 9 de mayo de 2008. Tiene ya su dominio y su sitio web, en <a title="Primer Congreso Internacional de Literatura Fantástica y de Ciencia Ficción" href="http://www.congresoliteraturafantastica.com">http://www.congresoliteraturafantastica.com</a> (aunque, de momento, sin contenido), y la lista de áreas temáticas que se sugieren para las colaboraciones tiene una pinta estupenda. Seguro que será todo un éxito.</p>
<p>He señalado al principio de este comentario que la revista tiene en cada número un <em>look</em> más profesional que en el anterior. Con todo y con eso, los duendes de la imprenta siguen haciendo de las suyas: por ejemplo, en la página 17 el apellido de <a title="Darko Suvin en la Wikipedia (en inglés)" href="http://en.wikipedia.org/wiki/Darko_Suvin">[Darko] Suvin</a>, uno de los teóricos más prestigiosos del género de la ciencia ficción, se transcribe como «Sukin», lo cual parece un descuido, más que posible error en una cita de memoria, habida cuenta de que en la página 37 el autor de <em>Metamorfosis de la ciencia ficción</em> aparece de nuevo, esta vez perfectamente citado.</p>
<p>Esta entrada <a href="https://www.labitacoradeltigre.com/2007/09/19/helice-5/">Hélice 5</a> ha sido publicada en primer lugar en <a href="https://www.labitacoradeltigre.com">La Bitácora del Tigre</a>.</p>
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		<title>Hélice 4</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Eduardo Larequi]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 20 Jun 2007 20:48:47 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Ciencia ficción]]></category>
		<category><![CDATA[Libros]]></category>
		<category><![CDATA[crítica literaria]]></category>
		<category><![CDATA[ficción especulativa]]></category>
		<category><![CDATA[literatura fantástica y de ciencia ficción]]></category>
		<category><![CDATA[Revista Hélice]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Reseña del número 4 de la revista <em>Hélice</em>, de reflexiones críticas sobre ficción especulativa.</p>
<p>Esta entrada <a href="https://www.labitacoradeltigre.com/2007/06/20/helice-4/">Hélice 4</a> ha sido publicada en primer lugar en <a href="https://www.labitacoradeltigre.com">La Bitácora del Tigre</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>La revista <a title="Revista Hélice" href="http://www.revistahelice.com/">Hélice</a>, de «Reflexiones críticas sobre ficción especulativa», continúa su andadura con paso firme y espíritu resuelto. La periodicidad bimensual de la publicación se está cumpliendo a rajatabla (además, sé de buena tinta que hay material más que suficiente para alimentar durante varios números los programas de maquetación y generación de PDFs), tal como demuestra este <a title="Hélice 4 (PDF)" href="http://www.revistahelice.com/revista/Helice_04.pdf">cuarto número</a>, tan sólido como los anteriores, pero, al menos para quien firma estas líneas, más atractivo que ellos.</p>
<p>Y lo es por razones que, me apresuro a señalar, son estrictamente personales. La primera se concreta en la larga y apasionante conversación que durante catorce páginas mantienen Santiago Eximeno y Javier Esteban Gayo con José María Merino, uno de mis novelistas predilectos y «el mejor escritor español actual de literatura fantástica», por utilizar el mismo y merecidísimo elogio que le dedica el editorial de este número. El segundo motivo es que la sección de «Críticas enfrentadas», que siempre cierra <em>Hélice</em>, está dedicada en esta ocasión a <em>Nunca me abandones</em> , del escritor inglés Kazuo Ishiguro, una novela que me gustó mucho y sobre la que en su día escribí un extenso comentario en <a title="Nunca de abandones, de Kazuo Ishiguro, en Lengua en Secundaria" href="http://www.lenguaensecundaria.com/resenas/abandone.shtml">Lengua en Secundaria</a>.</p>
<p><span id="more-363"></span></p>
<p>De la conversación entre Merino, Eximeno y Esteban es difícil extraer un resumen que le haga justicia, pues los tres contertulios (cuatro, si añadimos, por parte de <em>Hélice</em>, a Alberto García-Teresa, que formula pocas pero muy oportunas preguntas) conversan con casi total libertad sobre muchos y muy distintos temas: la pulsión que a todos les anima en favor de lo fantástico, el mercado editorial en España e Hispanoamérica, los atributos que debe tener un cuento, los microrrelatos, las características de los buenos y no tan buenos lectores, el realismo y sus fronteras, sus proyectos literarios, sus fuentes y autores más admirados, etc. Es una conversación entretenidísima, tal vez un poco desordenada pero, por la misma razón, muy atractiva, y de enorme interés no sólo para los lectores aficionados a la literatura fantástica y de ciencia ficción, sino también para un público más amplio, pues el diálogo toca temas de indudable relevancia para la literatura escrita en lengua española, tanto española como hispanoamericana.</p>
<p>Las críticas enfrentadas sobre <em>Nunca me abandones</em> vienen firmadas por Iván Fernández Balbuena y Julián Díez. Me resulta difícil tratar con ecuanimidad de sus respectivas posiciones, pues lo cierto es que la valoración del primero coincide en líneas generales con la que yo escribí en su día, mientras que la de Julián Díez está bastante alejada de mis posiciones. Sólo diré que, a mi modo de ver, este último critica con un rigor excesivo los defectos propios de la «cienciaficcionalidad» de <em>Nunca me abandones</em> (cuya adscripción genérica, por cierto, también yo considero discutible), sin reconocer, a cambio, unos méritos literarios que desde mi punto de vista compensan más que sobradamente los posibles desajustes o insuficiencias del planteamiento genérico de la novela. En todo caso, hay que reconocer que las objeciones de Julián Díez están bien planteadas y que sus puntos de vista, por mucho que uno no esté de acuerdo con ellos, merecen la debida atención.</p>
<p>Entre la tertulia del comienzo y las civilizadas discrepancias del final se sitúa el núcleo de la revista, que es la sección de «Críticas», integrada por siete reseñas que tocan todos los géneros: la novela, el relato breve, el ensayo y, lo que es más sorprendente en una publicación de este tipo, la poesía. Abre la sección Santiago L. Moreno con un comentario de <em>Lunar Park</em> (Mondador i, 2006), del siempre polémico Bret Easton Ellis, cuyo aspecto más interesante es, a mi modo de ver, la reflexión sobre el carácter autoficcional de la novela del escritor norteamericano. La segunda reseña corresponde a Iván Fernández Balbuena, quien se esfuerza en sacar petróleo de una antología de cuentos de escritores españoles e hispanoamericanos, publicada por Domingo Santos con el título de <em>Fragmentos de futuro</em> (Juan José Aroz Editor, 2006). El esfuerzo del reseñista por salvar los muebles es encomiable, aunque a tenor de sus propias palabras («si éste es el estado actual de la ciencia ficción en castellano, tenemos motivos para preocuparnos»), parece más bien improductivo.</p>
<p>Julián Díez también ofrece una crítica un tanto reticente, aunque en conjunto favorable, de dos novelas de Sergio Parra (<em>Jitanjáfora</em>, Grupo AJEC, 2006 y <em>Tanatomanía</em>, Juan José Aroz Editor, 2007), un escritor muy joven al que considera «un nombre a seguir». Mucho más elogioso, aunque a mí se me hecho sumamente pesado (me da la sensación de que algunos de los trabajos que forman el volumen deben de ser igualmente densos), es el comentario de Eduardo Vaquerizo sobre <em>Europa imaginaria. Cinco miradas sobre lo fantástico en el viejo continente</em>, una recopilación de ensayos que la editorial Valdemar publicó en 2006.</p>
<p>La novela <em>Terminal</em>, de Brian Keene (La Factoría de Ideas, 2005) es el objeto de la crítica de David Jasso. Como no la he leído, no estoy en condiciones de discutir los méritos que haya podido encontrar el reseñista en ella. Ahora bien, ni los fragmentos escogidos como ejemplos del tono y estilo del relato, ni la propia reseña, escrita con cierta torpeza, constituyen suficiente aliciente como para leer un libro cuyo «autor no escatima momentos desagradables o morbosos», y en la que «hay vómitos, diarreas y espasmos intestinales (y en ocasiones las tres cosas a la vez)». La verdad, se le quitan a uno las ganas que pudiera tener.</p>
<p><figure id="attachment_4743" aria-describedby="caption-attachment-4743" style="width: 1200px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-4743 size-full" title="Portada del número 4 de la revista Hélice" src="https://www.labitacoradeltigre.com/edu-images/2007/06/Helice_04.jpg" alt="Portada del número 4 de la revista Hélice" width="1200" height="1791" srcset="https://www.labitacoradeltigre.com/edu-images/2007/06/Helice_04.jpg 1200w, https://www.labitacoradeltigre.com/edu-images/2007/06/Helice_04-335x500.jpg 335w, https://www.labitacoradeltigre.com/edu-images/2007/06/Helice_04-768x1146.jpg 768w, https://www.labitacoradeltigre.com/edu-images/2007/06/Helice_04-536x800.jpg 536w" sizes="auto, (max-width: 1200px) 100vw, 1200px" /><figcaption id="caption-attachment-4743" class="wp-caption-text">Portada del número 4 de la revista <em>Hélice</em></figcaption></figure></p>
<p>Todo lo contrario de lo que ocurre con la reseña firmada por Alberto García-Teresa de <em>Cosmología esencial</em> (DVD Ediciones, 2000), una antología de Rafael Peréz Estrada prologada por José Angel Cilleruelo, especialista en el poeta malagueño. Aunque el lector sea, como es mi caso, bastante escéptico respecto a la posibilidad de que la poesía lírica sea compatible con lo fantástico, por su carácter dudosamente ficcional y no representativo (ya Todorov escribió al respecto en su <em>Introducción a la literatura fantástica</em>), el comentario de García-Teresa resulta estimulante y sugestivo.</p>
<p>La última crítica corresponde a Fernando Ángel Moreno, a quien le toca en suerte (nunca mejor dicho) un clásico de la bibliografía secundaria sobre los géneros de la imaginación. Me refiero a<em> De este y otros mundos: ensayos sobre literatura fantástica</em> (Alba Editorial, 2004), un libro de C.S. Lewis que he ojeado en más de una ocasión, y alguno de cuyos artículos tengo fotocopiado por ahí, pero que nunca he leído como Dios manda. A Moreno le ha entusiasmado Lewis, lo cual no es de extrañar, pues la reivindicación por parte del escritor británico del sentido de lo maravilloso y del disfrute de la fábula, entendida en el sentido narratológico del término, como elementos centrales de la experiencia literaria es un principio al que difícilmente un aficionado a la literatura fantástica y de ciencia ficción podrá poner reparos.</p>
<p>No quiero terminar este comentario sobre el cuarto número de <em>Hélice</em> sin referirme a dos aspectos de la revista que tal vez convenga revisar. El primero tiene que ver con los criterios de selección de las obras reseñadas: comprendo que es preciso atender las novedades que ofrece el mercado editorial y dedicar espacio a los escritores noveles, más si escriben en castellano; ahora bien, cuando los propios reseñistas encuentran difícil justificar los méritos de las obras que comentan (y esto ocurre en varias ocasiones), se hace difícil aceptar que tales criterios sean válidos. El segundo aspecto mejorable afecta al contenido de algunas críticas, pobremente escritas y con apreciaciones un tanto pedestres sobre la construcción y el estilo de los libros. Cito un par de ejemplos, que no son, ni mucho menos, los únicos: «aunque las frases son coloquiales y rápidas, sin embargo no se echan en falta virguerías estilistas y funciona perfectamente» o «cada palabra está en su sitio».</p>
<p>No me creo con derecho a dar lecciones de cómo se debe escribir una reseña, pues reconozco que en las que yo he escrito no siempre he estado a la altura de lo que ha leído, que en más de una ocasión he equivocado mi juicio o incluso que he tomado prestadas ideas que no eran mías. Por otra parte, sé muy bien que los peligros de la trivialidad o de la pedantería siempre acechan al autor de una reseña, y que no siempre se puede ser sublime. Con todo, me parece que faltaría a mi deber de lealtad con el equipo de gente entusiasta que se encarga de publicar <em>Hélice</em> si no dijera que me siento muy incómodo al leer juicios críticos como los que acabo de citar.</p>
<p>Esta entrada <a href="https://www.labitacoradeltigre.com/2007/06/20/helice-4/">Hélice 4</a> ha sido publicada en primer lugar en <a href="https://www.labitacoradeltigre.com">La Bitácora del Tigre</a>.</p>
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		<title>Lecturas juveniles fantásticas y de ciencia ficción</title>
		<link>https://www.labitacoradeltigre.com/2007/05/02/lecturas-juveniles-fantasticas-y-de-ciencia-ficcion/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Eduardo Larequi]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 02 May 2007 09:44:07 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Ciencia ficción]]></category>
		<category><![CDATA[Libros]]></category>
		<category><![CDATA[literatura fantástica y de ciencia ficción]]></category>
		<category><![CDATA[literatura juvenil]]></category>
		<category><![CDATA[selección de lecturas]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Lista de lecturas recomendadas para jóvenes, sobre literatura fantástica y de ciencia ficción.</p>
<p>Esta entrada <a href="https://www.labitacoradeltigre.com/2007/05/02/lecturas-juveniles-fantasticas-y-de-ciencia-ficcion/">Lecturas juveniles fantásticas y de ciencia ficción</a> ha sido publicada en primer lugar en <a href="https://www.labitacoradeltigre.com">La Bitácora del Tigre</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>José María González-Serna publicó ayer una interesantísima entrada, con el título <a title="El canon de la literatura juvenil" href="http://www.auladeletras.net/blog/?p=353">El canon de la literatura juvenil</a>, en el que, a partir de la glosa de una conferencia y un libro de Vicenç Pagès Jordà (sobre el autor y la obra, véanse los enlaces que José María proporciona en su artículo), propone su propio y motivado canon de lecturas para jóvenes.</p>
<p>Como hace tiempo que yo tenía en mente este asunto, me he decidido a ponerlo por escrito, aunque con ciertas particularidades, que paso a detallar. La primera es que la mía no es una selección convencional, pues todos sus títulos (cuarenta, no he sido capaz de conformarme con menos) tienen una clara orientación genérica, en torno a la literatura fantástica y de ciencia ficción. Así me evito repetirme con respecto a los cánones de Jordà y González-Serna, y además rindo homenaje a unos géneros sobre los que en <a title="Sobre la ciencia ficción (Lengua en Secundaria)" href="http://www.lenguaensecundaria.com/resenas/cienficc.shtml">alguna ocasión anterior</a> ya he ejercido de antologista. La segunda es que, a diferencia de la de Pagès Jordà, mi selección no evita los autores contemporáneos ni los de lengua española, pues, sobre todo en la literatura hispanoamericana, hay un riquísimo venero de escritores fantásticos que tienen indudable interés.</p>
<p><span id="more-343"></span></p>
<p>Con la vista puesta en su posible utilización por parte de los profesores, en la lista he tratado de incluir obras no demasiado largas (hay excepciones, como los novelones de Frank Herbert y Tolkien) y muchos libros de cuentos, pues, además de ser un vehículo muy apropiado para la expresión de lo fantástico, siempre permiten a los profesores realizar selecciones ad <em>hoc</em> o propuestas didácticas singulares. Por último, el catálogo tiene ciertas pretensiones de universalidad, aunque, como no podía ser de otra manera, también hay en él alguna elección descaradamente subjetiva. Es probable que el caso más evidente de parcialidad sea el de <em>Incidente en Atocha</em>, de José Ferrer-Bermejo (Alfaguara, 1982; lo más seguro es que sea inencontrable, salvo en bibliotecas): un libro delicioso, divertidísimo, al que le tengo una devoción inextinguible y sin fisuras.</p>
<p>He aquí mi lista, a los efectos oportunos:</p>
<ol>
<li>Isaac Asimov, <em>Yo, robot</em>.</li>
<li>Max Aub, <em>Escribir lo que imagino. Cuentos fantásticos y maravillosos</em>.</li>
<li>Gustavo Adolfo Bécquer, <em>Leyendas</em>.</li>
<li>Adolfo Bioy Casares, <em>Historias fantásticas</em>.</li>
<li>Arthur C. Clarke, <em>Cita con Rama</em>.</li>
<li>Jorge Luis Borges, <em>Ficciones</em> y <em>El Aleph</em>.</li>
<li>Ray Bradbury, <em>Crónicas marcianas</em>.</li>
<li>Julio Cortázar, <em>Casa tomada y otros cuentos</em>.</li>
<li>Arthur Conan Doyle, <em>El mundo perdido</em>.</li>
<li>Michael Crichton, <em>Parque Jurásico</em>.</li>
<li>Rubén Darío, <em>Cuentos fantásticos</em>.</li>
<li>Philip K. Dick, <em>El hombre en el castillo</em>.</li>
<li>Cristina Fernández Cubas, <em>El ángulo del horror</em>.</li>
<li>José Ferrer-Bermejo, <em>Incidente en Atocha</em>.</li>
<li>Gabriel García Márquez, <em>Cien años de soledad</em>.</li>
<li>William Golding, <em>El señor de las moscas</em>.</li>
<li>Robert A. Heinlein, <em>Tropas del espacio</em>.</li>
<li>Frank Herbert, <em>Dune</em>.</li>
<li>E.T.A. Hoffmann, <em>Cuentos</em>.</li>
<li>Aldous Huxley, <em>Un mundo feliz</em>.</li>
<li>M.R. James, <em>Cuentos de fantasmas</em>.</li>
<li>Ursula K Le Guin, <em>La mano izquierda de la oscuridad</em>.</li>
<li>Stanislaw Lem, <em>Fábulas de robots</em>.</li>
<li>H.P. Lovecraft, <em>El horror de Dunwich</em>.</li>
<li>Arthur Machen, <em>Cuentos</em>.</li>
<li>Guy de Maupassant, <em>El Horla y otros cuentos fantásticos</em>.</li>
<li>José María Merino, <em>La casa de los dos portales y otros cuentos</em>.</li>
<li>Walter M. Miller, <em>Cántico por Leibowitz</em>.</li>
<li>Augusto Monterroso, <em>Cuentos y fábulas</em>.</li>
<li>George Orwell, <em>1984</em>.</li>
<li>Joan Perucho, <em>Fabulaciones</em>.</li>
<li>Edgar Alan Poe, <em>Narración de Arthur Gordon Pym</em>.</li>
<li>Horacio Quiroga, <em>El síncope blanco y otros cuentos de horror</em>.</li>
<li>Clifford D. Simak, <em>Estación de tránsito</em>.</li>
<li>J.R.R. Tolkien, <em>El señor de los anillos</em>.</li>
<li>Mark Twain, <em>Un yanqui en la corte del Rey Arturo</em>.</li>
<li>Julio Verne, <em>La isla misteriosa</em>.</li>
<li>Kurt Vonnegut, <em>Matadero cinco</em>.</li>
<li>H.G. Wells, <em>La guerra de los mundos</em>.</li>
<li>John Wyndham, <em>El día de los trífidos</em>.</li>
</ol>
<p>¿Qué tal si los colegas blogueros de Lengua y Literatura y de otras áreas se animan a elaborar sus propias selecciones? Creo que en la blogosfera educativa ya se han publicado más de una vez este tipo de listas, pero no vendría mal contar con unas cuantas propuestas. Si la iniciativa cuaja (esto no es un meme, lagarto, lagarto), yo me brindo a recopilarlas y elaborar con ellas el PDF correspondiente.</p>
<p>Esta entrada <a href="https://www.labitacoradeltigre.com/2007/05/02/lecturas-juveniles-fantasticas-y-de-ciencia-ficcion/">Lecturas juveniles fantásticas y de ciencia ficción</a> ha sido publicada en primer lugar en <a href="https://www.labitacoradeltigre.com">La Bitácora del Tigre</a>.</p>
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		<title>Hélice 3</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Eduardo Larequi]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 20 Apr 2007 08:50:32 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Ciencia ficción]]></category>
		<category><![CDATA[Libros]]></category>
		<category><![CDATA[crítica literaria]]></category>
		<category><![CDATA[ficción especulativa]]></category>
		<category><![CDATA[literatura fantástica y de ciencia ficción]]></category>
		<category><![CDATA[Revista Hélice]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Reseña del número 3 de la revista <em>Hélice</em>, de reflexiones críticas sobre ficción especulativa.</p>
<p>Esta entrada <a href="https://www.labitacoradeltigre.com/2007/04/20/helice-3/">Hélice 3</a> ha sido publicada en primer lugar en <a href="https://www.labitacoradeltigre.com">La Bitácora del Tigre</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>Apenas dos meses después de su anterior entrega se ha publicado el <a title="Tercer número de la revista Hélice" href="http://www.revistahelice.com/revista/Helice_03.pdf">tercer número</a> de la revista <em><a title="Revista Hélice" href="http://www.revistahelice.com/">Hélice</a></em>, elaborada por la <a title="Asociación Cultural Xatafi" href="http://www.xatafi.com/">Asociación Cultural Xatafi</a> (por cierto, su sitio web se presenta con un nuevo diseño de añeja resonancia tipográfica, estéticamente muy logrado). El ritmo de publicación y la calidad de los contenidos demuestran que la criatura nació con buena salud y una potente herencia genética, cuyos méritos corresponden a un equipo de colaboradores entregado y entusiasta. A los lectores nos toca contribuir a la difusión de la revista, hacer votos para que la fortuna le sonría y contribuir en lo posible a convertirla en un clásico de las publicaciones online.</p>
<p>Alberto García-Teresa abre la sección titulada <strong>Reflexión</strong> con un interesantísimo artículo, «El valor del caleidoscopio. Por una crítica cooperativa», en el que propone superar los apriorismos y rigideces en que con frecuencia tiende a encastillarse la crítica literaria, tanto en el género que aquí nos ocupa como en otros. Su propuesta va acompañada, además, con un ejemplo muy sugestivo de las múltiples posibilidades de lectura e interpretación que ofrece <em>Los desposeídos</em>, una de las más famosas novelas de Ursula K. LeGuin. Por su parte, Pedro Pablo G. May nos ofrece en «La sociedad», bajo la irónica apariencia de uno de esos discursos conspirativos tan de moda en la narrativa popular de los últimos años, una inspirada panorámica de la literatura de ciencia ficción. La sección culmina con un muy sensato artículo de Gabriella Campbell, «Hermenéutica relativista: cuando la sospecha se convierte en intriga cósmica», que reclama sentido común y mesura a la hora de interpretar los textos literarios, ciencia ficción incluida. Es, probablemente, la mejor de todas las piezas de la revista, y demuestra que la crítica de ciencia ficción puede ser amena y risueña sin faltar al rigor, a la cita sesuda y a las convenciones académicas.</p>
<p><span id="more-333"></span></p>
<p>El primer texto de la sección de <strong>Críticas</strong> corresponde a Santiago Eximeno, quien presenta un juicio bastante severo de <em>Gothika</em>, la novela de Clara Tahoces ganadora del Premio Minotauro en su edición de 2007. No conozco la novela (la verdad, después de leer la crítica no me quedan muchas ganas) y por tanto no estoy en condiciones de discutir sus méritos o la validez de los juicios del reseñista. En todo caso, me parece muy oportuno el toque de atención que Eximeno da a los responsables del Premio Minotauro, cuya deriva comercial se hace, en cada edición, más evidente. A continuación, y tras unas reflexiones muy enjundiosas sobre los defectos habituales en los artificios narrativos propios del género de las ucronías, Julián Díez se emplea a fondo con <em>Roma eterna</em>, de Robert Silverberg (Minotauro, 2007). Aunque ni la novela ni el escritor norteamericano quedan bien parados, la reseña me ha picado la curiosidad: me apetece arriesgarme a enfrentar mi <a title="Miklós Rosza, Valse Crespesculaire" href="https://www.labitacoradeltigre.com/2006/04/21/miklos-rosza-valse-crespesculaire/">romanofilia declarada</a> con el que Julián Díez considera el «peor libro» de Robert Silverberg.</p>
<p><figure id="attachment_4758" aria-describedby="caption-attachment-4758" style="width: 1280px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-4758 size-full" title="Portada del número 3 de la revista Hélice" src="https://www.labitacoradeltigre.com/edu-images/2007/04/Helice_03.jpg" alt="Portada del número 3 de la revista Hélice" width="1280" height="1910" srcset="https://www.labitacoradeltigre.com/edu-images/2007/04/Helice_03.jpg 1280w, https://www.labitacoradeltigre.com/edu-images/2007/04/Helice_03-335x500.jpg 335w, https://www.labitacoradeltigre.com/edu-images/2007/04/Helice_03-768x1146.jpg 768w, https://www.labitacoradeltigre.com/edu-images/2007/04/Helice_03-536x800.jpg 536w" sizes="auto, (max-width: 1280px) 100vw, 1280px" /><figcaption id="caption-attachment-4758" class="wp-caption-text">Portada del número 3 de la revista <em>Hélice</em></figcaption></figure></p>
<p>De la sección crítica también forman parte la que firma Fidel Insúa, quien se ocupa de <em>Metropol</em>, de Walter John Williams (Bibliópolis, 2006), y la de Santiago L. Moreno, autor de una muy atinada revisión de lo que significó en su día <em>Mirrorshades, una antología ciberpunk</em>, de Bruce Sterling, con versión española de 1998 (Siruela). Quizás la más interesante de todas las reseñas sea la que Julián Díez ha redactado sobre <em>El primer siglo después de Beatrice</em>, de Amin Maalouf (Alianza, 2003), por su valiente reivindicación de una ciencia ficción menos escapista y más apegada a la realidad. Por el contrario, y a pesar de que contiene aspectos valiosos, el análisis comparativo que David Jasso realiza sobre dos recientes novelas de terror de autores españoles, <em>Infierno nevado</em>, de Ismael Martínez Biurrun (Equipo Sirius, 2006), y <em>Noche cerrada</em>, de Emilio Bueso (Verbigracia, 2006), resulta excesivamente proclive a ese entusiasmo un tanto acrítico del <em>fandom</em> contra el que en más de una ocasión han advertido los colaboradores de la propia revista <em>Hélice</em> .</p>
<p>Como siempre, la revista se cierra con la sección de <strong>Críticas enfrentadas</strong>, en esta ocasión dedicada a la novela <em>Seis</em> (Juan José Aroz, editor, 1997), de Daniel Mares, observada a través de dos prismas muy diferentes: el análisis crítico, muy completo, a cargo de Fernando Ángel Moreno, y el testimonio del propio autor, que ofrece jugosos detalles sobre sus fuentes literarias, el proceso de creación, la invención del narrador, etc.</p>
<p>Quiero terminar la reseña con una nota final que pretende ser constructiva y en absoluto impertinente: hay varios textos de la revista que hubieran agradecido una revisión a fondo, pues no faltan en ellos las construcciones gramaticales poco afortunadas, los anacolutos e incluso alguna clamorosa falta de ortografía. Son fallos que afean la apariencia de un proyecto que, justamente por gozar de todas mis simpatías, quisiera ver siempre impecable.</p>
<p>Esta entrada <a href="https://www.labitacoradeltigre.com/2007/04/20/helice-3/">Hélice 3</a> ha sido publicada en primer lugar en <a href="https://www.labitacoradeltigre.com">La Bitácora del Tigre</a>.</p>
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		<title>En memoria de H.P. Lovecraft</title>
		<link>https://www.labitacoradeltigre.com/2007/03/16/en-memoria-de-hp-lovecraft/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Eduardo Larequi]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 16 Mar 2007 11:26:47 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Libros]]></category>
		<category><![CDATA[Howard Phillips Lovecraft]]></category>
		<category><![CDATA[literatura fantástica y de ciencia ficción]]></category>
		<category><![CDATA[relato de terror]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Homenaje al escritor norteamericano Howard Phillips Lovecraft, en el septuagésimo aniversario de su muerte.</p>
<p>Esta entrada <a href="https://www.labitacoradeltigre.com/2007/03/16/en-memoria-de-hp-lovecraft/">En memoria de H.P. Lovecraft</a> ha sido publicada en primer lugar en <a href="https://www.labitacoradeltigre.com">La Bitácora del Tigre</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><em>La Bitácora del Tigre</em> no tiene costumbre de hacerse eco de aniversarios o efemérides, que son uno de los trucos clásicos del oficio de bloguero, pero no es del todo insensible a ciertas fechas señaladas. Como muy oportunamente recordaba un blog tan interesante como <a title="A Nosa Biblioteca" href="http://biblioweb.blogspot.com/2007/03/lovecraft.html">A Nosa Biblioteca</a>, ayer, 15 de marzo, se cumplieron setenta años de la muerte de <a title="Howard Phillips Lovecraft en la Wikipedia" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Howard_Phillips_Lovecraft">Howard Phillips Lovecraft</a>, el pálido y elitista escritor norteamericano de relatos terroríficos.</p>
<p>Lo confieso sin rubor: yo también tuve una época rabiosamente lovecraftiana (y <a title="Arthur Machen en la Wikipedia" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Arthur_Machen">macheniana</a> y <a title="Lord Dunsany en la Wikipedia (inglés)" href="http://en.wikipedia.org/wiki/Edward_Plunkett,_18th_Baron_Dunsany">lordunsanyana</a>), durante la cual devoré los libros que de H.P. Lovecraft se publicaban en España; casi todos de la editorial Alianza en su colección Libro de Bolsillo, con aquellas portadas inquietantes del inolvidable diseñador gráfico que fue <a title="Daniel Gil en la Wikipedia" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Daniel_Gil">Daniel Gil</a>, pero también unos cuantos de Siruela y Valdemar.</p>
<p><span id="more-320"></span></p>
<p>Durante muchos meses me llené los ojos y la mente con las cosmogonías lovecraftianas, con sus rituales paganos e impíos, con las invocaciones al <em>Necronomicon</em>, el libro secreto del árabe loco Abdul Alhazred, con sus repulsivos y babeantes dioses subnormales, cuyos nombres (Cthulhu, Nyarlathotep, Azathoth, Shub-Niggurath) tienen resonancias de culturas lejanas y terribles sacrificios. Me recuerdo perfectamente a mí mismo sentado bajo un árbol, en la Vuelta del Castillo de Pamplona, leyendo a Lovecraft, completamente ajeno a las tentaciones que la primavera extendía a mi alrededor. Fue una de mis mejores épocas como lector: compulsiva, adictiva, interminable, gozosamente caótica.</p>
<p>Aunque haya sido reivindicado <em>pro domo sua</em> en algunos círculos marginales o alternativos, mi fascinación por el escritor de Providence va por otros derroteros. De hecho, nunca me creí ni media línea de las espantosas genealogías maléficas de Lovecraft, como tampoco he hecho demasiado caso de las implicaciones¡s ideológicas o simbólicas que algunos extraen de los minuciosos universos narrativos de J.R.R. Tolkien. Lo que me gusta de uno y otro es lo que siempre me ha gustado en la literatura: la capacidad de invención, la maravilla que supone levantar a través del lenguaje mundos ficticios que, al menos durante el tiempo de lectura, compiten en intensidad y verosimilitud con los hechos del tantas veces anodino mundo real. Valga como ejemplo un fragmento del relato «La llamada de Cthulhu», tan deudor del Poe de <em>Arthur Gordon Pym</em>, donde se describe a ciudad muerta de R’lyeh (véase el texto completo en <a title="La llamada de Cthulhu, de H.P. Lovecraft, en Ciudad Seva" href="http://www.ciudadseva.com/textos/cuentos/ing/lovecraf/llamada.htm">Ciudad Seva</a>):</p>
<blockquote><p>Ya en el yate capturado, Johansen y sus hombres, impulsados por la curiosidad, prosiguen viaje hasta avistar una alta columna de piedra que emerge del océano, y a los 49°9&#8242; de latitud oeste, y 126°43&#8242; de longitud sur, se encuentran ante una costa barrosa, y una albañilería ciclópea cubierta de algas que no puede ser sino la sustancia tangible del terror supremo del universo: la ciudad muerta de R&#8217;lyeh, construida hace millones de años, antes de los comienzos de nuestra historia, por las enormes y espantosas criaturas que descendieron desde unos astros desconocidos. Allí yacen el gran Cthulhu y sus compañeros, ocultos en unas bóvedas verdes y húmedas desde donde envían, luego de incalculables ciclos, pensamientos que aterrorizan a los hombres sensibles y reclaman imperiosamente a los fieles del culto que inicien el peregrinaje de la liberación y la restauración.</p></blockquote>
<p>Me gustaba mucho H.P. Lovecraft, pero tengo que reconocer que acabé bastante harto de su escritura ritualizada y pesada, de sus obsesiones por la limpieza de sangre, la anormalidad física y mental, de sus reiteradas y casi mecánicas escenografías siniestras. En todo caso, no reniego de aquellos libros ni de los días y noches que pasé entregado a la fecunda invención del novelista norteamericano. Por ahí tengo un artículo que publiqué en torno a las relaciones entre «There Are More Things», uno de los últimos cuentos de Borges (forma parte de <em>El libro de arena</em>) y la narrativa lovecraftiana, para cuya elaboración leí miles de páginas, redacté cientos de fichas, y elaboré tres o cuatro borradores, que me llevaron muchas semanas de trabajo.</p>
<p>Miro hacia atrás y me entra un terrible ataque de melancolía, por el tiempo pasado y las energías derrochadas. Además, hace años que no leo nada de H.P. Lovecraft. Los muchos relatos, ensayos y poemas salidos de su pluma que pueblan mi biblioteca (<em>Dagon y otros cuentos macabros</em>, <em>El caso de Charles Dexter Ward</em>, <em>El clérigo malvado y otros relatos</em>, <em>El horror de Dunwich</em>, <em>El horror en la literatura</em>, <em>En la cripta</em>, <em>En las montañas de la locura y otros relatos</em>, <em>Hongos de Yuggoth y otros poemas fantásticos</em>, <em>La habitación cerrada y otros cuentos de terror</em>, <em>Los que vigilan desde el tiempo y otros cuentos</em>, <em>Los mitos de Cthulhu. Narraciones de horror cósmico</em>, Viajes <em>al otro mundo. Ciclo de aventuras oníricas de Randolph Carter</em>, varias recopilaciones y antologías del denominado «Círculo de Lovecraft» y la biografía que sobre el escritor norteamericano publicó L. Sprague de Camp) no hacen otra cosa que acumular polvo en sus anaqueles. Han perdido (o yo me he olvidado de ellas) su mágica fascinación, su invocación a ese modo de locura febril y transitoria que es la lectura.</p>
<p>Me gustaría volver, aunque fuera brevemente, sobre algunas de sus mejores páginas, pero tengo miedo (y ése sí que es un miedo real, que poco tiene que ver con los deleitosos escalofríos del terror fantástico) a no ser capaz de reencontrarme con las emociones que a mis veintitantos años poblaban mis sueños.</p>
<p>Esta entrada <a href="https://www.labitacoradeltigre.com/2007/03/16/en-memoria-de-hp-lovecraft/">En memoria de H.P. Lovecraft</a> ha sido publicada en primer lugar en <a href="https://www.labitacoradeltigre.com">La Bitácora del Tigre</a>.</p>
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		<title>Hélice 2</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Eduardo Larequi]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 18 Feb 2007 00:02:48 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Actualidad]]></category>
		<category><![CDATA[Ciencia ficción]]></category>
		<category><![CDATA[Libros]]></category>
		<category><![CDATA[crítica literaria]]></category>
		<category><![CDATA[ficción especulativa]]></category>
		<category><![CDATA[literatura fantástica y de ciencia ficción]]></category>
		<category><![CDATA[Revista Hélice]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Reseña del número 2 de la revista <em>Hélice</em>, de reflexiones críticas sobre ficción especulativa.</p>
<p>Esta entrada <a href="https://www.labitacoradeltigre.com/2007/02/18/helice-2/">Hélice 2</a> ha sido publicada en primer lugar en <a href="https://www.labitacoradeltigre.com">La Bitácora del Tigre</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>El segundo número de la revista <em><a title="Revista Hélice" href="http://www.revistahelice.com">Hélice</a></em>, dedicada a las «Reflexiones críticas sobre ficción especulativa», acaba de ver la luz. El <a title="Hélice, número 2 (PDF)" href="http://www.revistahelice.com/revista/Helice_02.pdf">PDF</a>, algo más largo y desde luego mucho mejor maquetado que el primero (véase mi entrada del pasado <a title="La revista Hélice, ya en la Red" href="https://www.labitacoradeltigre.com/2006/12/18/la-revista-helice-ya-en-la-red">18 de diciembre</a>), ofrece un primer plato realmente sustancioso, de la mano de Julián Díez, cuya interesantísima «Propuesta para una nueva caracterización de la ciencia ficción», constituye, desde el mismo momento de su publicación, una referencia inexcusable.</p>
<p>Todo el artículo es muy brillante (y polémico, en el mejor sentido de la palabra), pero se me permitirá que destaque las páginas 17-18, en las que se trazan cinco posibles caminos para la ciencia ficción española que ningún autor que a partir de ahora quiera publicar dentro del ámbito de este género literario debería desconocer. Y, aunque sea anecdótico, no me resisto a destacar algo que para mí constituye un mérito añadido: ¡que por fin alguien se atreve a poner en su sitio a ese insoportable pestiño que los hermanos Wachowski nos entregaron con la segunda y tercera parte de <em>Matrix</em>!</p>
<p><span id="more-296"></span></p>
<p>La sección de críticas ofrece textos de mucha enjundia. A mí me han gustado especialmente los comentarios de Juan Manuel Santiago en torno a <em>La posibilidad de una isla</em>, de Michel Houellebecq (Alfaguara), el muy inspirado análisis de Alberto García-Teresa acerca de una de las novelas de ciencia ficción más emotivas de todos los tiempos, la <em>Estación de tránsito</em> de Clifford D. Simak (Minotauro), y la reseña de Santiago L. Moreno, que se atreve a lidiar con la famosísima <em>Kafka en la orilla</em>, de Haruki Murakami, publicada por Tusquets (por cierto, del que ahora mismo estoy leyendo, <em>Tokio Blues</em>; tengo a <em>Kafka en la orilla</em> esperando su turno, sobre la mesilla de noche).</p>
<p>La sección se completa con la reseña que Iván Fernández Balbuena dedica a <em>Una aventura extraordinaria en las sombras y otros relatos fantásticos</em>, de James Mangan, uno de esos autores anglosajones muy poco conocidos que la Editorial Valdemar suele rescatar del olvido; con los comentarios de Ignacio Illarregui Gárate sobre la colección de relatos de Mike Resnick que ha editado Alianza en su colección «Runas», <em>Sueños nuevos por viejos</em>; y con el análisis de Fidel Insúa sobre un clásico de las novelas de fantasía, <em>La espada rota</em>, de Poul Anderson, también publicado por Alianza en la citada colección.</p>
<p><figure id="attachment_4762" aria-describedby="caption-attachment-4762" style="width: 1200px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-4762 size-full" title="Portada del número 2 de la revista Hélice" src="https://www.labitacoradeltigre.com/edu-images/2007/02/Helice_02.jpg" alt="Portada del número 2 de la revista Hélice" width="1200" height="1698" srcset="https://www.labitacoradeltigre.com/edu-images/2007/02/Helice_02.jpg 1200w, https://www.labitacoradeltigre.com/edu-images/2007/02/Helice_02-353x500.jpg 353w, https://www.labitacoradeltigre.com/edu-images/2007/02/Helice_02-768x1087.jpg 768w, https://www.labitacoradeltigre.com/edu-images/2007/02/Helice_02-565x800.jpg 565w" sizes="auto, (max-width: 1200px) 100vw, 1200px" /><figcaption id="caption-attachment-4762" class="wp-caption-text">Portada del número 2 de la revista <em>Hélice</em></figcaption></figure></p>
<p>Por último, de la sección de «Críticas enfrentadas» se ocupan en este segundo número David Jasso y Santiago Eximeno, con un duelo de lo más interesante y original en torno a <em>La fábrica de pesadillas</em>, de Thomas Ligotti. No conozco el libro de relatos, pero lo que sí puedo decir es que el incruento enfrentamiento entre Jasso y Eximeno resulta muy estimulante, incluso para quien no tenga ni la menor idea del autor o de su obra.</p>
<p>Lo más digno de mención en este segundo número de la revista <em>Hélice</em> es la audacia y la seguridad en sí misma con que se ha planteado. Nada de remilgos y de esconderse en la cueva y, en cambio, propuestas combativas (todas las de Julián Díez), análisis de novelas clásicas (las de Anderson y Simak), pero también de escritores originales (Murakami) o que nadan a contracorriente (Houellebecq) y la necesaria dosis de orgullosa especificidad del género (Mangan, Ligotti) que sólo los buenos aficionados a los géneros de la imaginación saben paladear.</p>
<p>En su primer número, <em>Hélice</em> arrancó con brío; el segundo demuestra que la revista impulsada por la <a title="Asociación Cultural Xatafi" href="http://www.xatafi.com">Asociación Cultural Xatafi</a> va por muy buen camino y que tiene todas las papeletas para convertirse en una publicación de referencia en el ámbito de la crítica de literatura fantástica y de ciencia ficción en lengua española. Como diría un castizo, que no decaiga.</p>
<p>Esta entrada <a href="https://www.labitacoradeltigre.com/2007/02/18/helice-2/">Hélice 2</a> ha sido publicada en primer lugar en <a href="https://www.labitacoradeltigre.com">La Bitácora del Tigre</a>.</p>
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		<title>¿Por qué no les gusta a las mujeres la ciencia ficción?</title>
		<link>https://www.labitacoradeltigre.com/2007/01/22/por-que-no-les-gusta-a-las-mujeres-la-ciencia-ficcion/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Eduardo Larequi]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 22 Jan 2007 19:34:17 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Ciencia ficción]]></category>
		<category><![CDATA[gustos literarios]]></category>
		<category><![CDATA[literatura fantástica y de ciencia ficción]]></category>
		<category><![CDATA[novela de ciencia ficción]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Una reflexión sobre las razones por las que el género de ciencia ficción no es apreciado habitualmente por las mujeres.</p>
<p>Esta entrada <a href="https://www.labitacoradeltigre.com/2007/01/22/por-que-no-les-gusta-a-las-mujeres-la-ciencia-ficcion/">¿Por qué no les gusta a las mujeres la ciencia ficción?</a> ha sido publicada en primer lugar en <a href="https://www.labitacoradeltigre.com">La Bitácora del Tigre</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>El título de este artículo, con sus resonancias provocadoras y hasta escandalosas, viene motivado por un hecho que a primera vista los lectores de esta bitácora considerarán paradójico (pero espero que al final se resuelva la paradoja): dos comentarios a la entrada del pasado sábado, en la que trataba algunas <a title="Curiosidades del Olimpo" href="https://www.labitacoradeltigre.com/2007/01/20/curiosidades-del-olimpo">curiosidades de <em>Olympo</em>, la novela de Dan Simmons</a>, han sido escritos por Laia y <a title="BlogTic" href="http://www.lacoctelera.com/blogtic">Carmen</a>, asiduas comentaristas de <em>La Bitácora del Tigre</em> y, por lo que parece, aficionadas al género de la ciencia ficción. Esos comentarios han coincidido, además, con mi lectura de <a title="Mujeres y tecnología" href="http://comounareina.blogspot.com/2006/09/mujeres-y-tecnologa.html">Mujeres y tecnología</a>, una entrada del blog de María José Reina Blanes que se coló de rondón en días pasados en <a title="Planeta Educativo" href="http://www.aulablog.com/planeta">Planeta Educativo</a>, a pesar de haber sido escrita en septiembre de 2006.</p>
<p>Dice Mª José en su blog: «Es un hecho constatable la poca presencia de mujeres en ámbitos relacionados con la tecnología y la informática», y sostiene que hay algo en nuestra sociedad que empuja a las mujeres fuera del ámbito de la tecnología. A esas reflexiones yo podría añadir que también hay algo (no sé bien qué, pero parece relacionado con la constatación de Mª José) que aleja a las mujeres de las secciones de ciencia ficción de las librerías, a pesar de que todas las estadísticas señalan que son lectoras más asiduas y dedicadas que los varones.</p>
<p><span id="more-275"></span></p>
<p>Alguna vez he señalado en <em>La Bitácora del Tigre</em> y en comentarios a los blogs de otros colegas que el docente aficionado a la ciencia ficción sobrelleva su afición de manera casi clandestina. Raramente encuentra un alma gemela y a veces hasta tiene que ocultar o disfrazar sus preferencias para que los compañeros y compañeras de profesión no le vean como el proverbial BEM (<a title="Bugeyedmonster.com" href="http://www.bugeyedmonster.com">bug eyed monster</a>, o &#8216;monstruo de ojos saltones&#8217;) tan característico de los subproductos del género. Es cierto que una sala de profesores de un Instituto de Secundaria es, al fin y al cabo, un lugar civilizado, y los adultos que en ella habitan saben que la tolerancia hacia las pequeñas extravagancias de los colegas es una condición esencial de la convivencia cotidiana, por lo cual sus muestras de asombro hacia el raro de turno no pasan de un cortés alzamiento de cejas o un mohín de decepción («con lo majo que parecía ese chico», parecen decir).</p>
<p>En las aulas las reacciones son más espontáneas y carentes de inhibiciones (y así debe ser, por supuesto). Los alumnos, que en estos asuntos tienen vista, oído y olfato de linces, no pierden la oportunidad de refrotarnos por los morros a los profesores nuestras rarezas e inconfesables aficiones. Las chicas, sobre todo, que se saben más maduras y leídas que sus compañeros, no se recatan en pasar de las muecas educadas de sus mayores a manifestaciones más rotundas: desde la interjección inarticulada y expresiva («puff&#8230;»), al gesto de hacer girar el índice sobre la sien, que pocas explicaciones ulteriores necesita.</p>
<p>Sale uno del marco escolar y se encuentra con situaciones semejantes: las secciones de las librerías dedicadas a la ciencia ficción son frecuentadas por un público casi exclusivamente masculino, los círculos del <em><a title="Fandom en la Wikipedia" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Fandom">fandom</a></em> (al menos en España) apenas acogen intervenciones femeninas, y raramente se publican en nuestro país títulos de ciencia ficción escritos por novelistas españolas o hispanoamericanas. En las salas de cine donde se proyectan títulos de ciencia ficción, se dan situaciones semejantes: por cada mujer que ocupa su asiento hay tres o cuatro hombres.</p>
<p>Más de una vez he tratado de este asunto con Pilar, o con compañeras y amigas profesoras, y hasta con alguna alumna receptiva a mis propuestas lectoras. Las reflexiones que he intercambiado con ellas sobre el particular creo que son de interés, y por eso las señalo a continuación:</p>
<ul>
<li>Un reproche que he oído con frecuencia entre mis interlocutores (aquí no distingo entre hombres y mujeres, aunque la crítica sea más frecuente entre ellas) es la entidad «deshumanizada» de la ciencia ficción. Para determinados lectores y lectoras, todo lo que sea abordar una problemática no humana, o sólo tangencialmente relacionada con la experiencia humana habitual, todo lo que sea prescindir de la profundización psicológica o subordinarla a otros propósitos, resulta carente de interés literario o artístico. Como dice Pilar, los tripulantes de la nave <em>Nostromo</em> (me refiero a <em><a title="Alien en la Wikipedia" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Alien,_el_octavo_pasajero">Alien</a></em>, la celebérrima película de Ridley Scott), son unos gilipollas; el único que merece la pena es, aparte del alien, el androide tan sólidamente interpretado por Ian Holm (esto último ya es de mi cosecha).</li>
<li>El reproche anterior se combina con otro fenómeno que alguna vez ya he tratado en este blog: <a title="De lecturas obligatorias y dificultades de lectura" href="https://www.labitacoradeltigre.com/2006/09/20/de-lecturas-obligatorias-y-dificultades-de-lectura">la reticencia ante las manifestaciones artísticas no realistas</a>, que muchos lectores consideran poco «serias», infantiles, inmaduras o directamente inverosímiles. Según mi experiencia, esta crítica es más frecuente entre las mujeres, a pesar de que por lo general son ellas las mejores lectoras y las más persistentes (al menos, en las aulas).</li>
<li>Mi buena amiga Mariola Infante me hizo una vez una observación con respecto a sus géneros cinematográficos preferidos que creo resulta perfectamente aplicable al caso: «no me gustan las películas sólo de hombres», me confesó. Y es verdad que en el género de la ciencia ficción, tanto en la literatura como en el cine, es frecuente que los personajes femeninos brillen por su ausencia o que se les asignen papeles marginales y hasta decorativos. Títulos tan emblemáticos, y tan valiosos literariamente como <em>Un mundo feliz</em>, de Aldous Huxley (que a mí me impresionó la primera vez que lo leí, con quince o dieciséis años), son muy representativos de esta actitud.</li>
<li>La ciencia ficción, tanto en la literatura como en el cine (pero más en esta última expresión artística) aparece asociada a una actividad de especulación científica y tecnológica que, hasta cierto punto, representa una variante sofisticada del gusto por el «cacharreo», por utilizar una expresión coloquial, una tendencia muy frecuente en los varones pero que, por razones educativas o de otro tipo (vuelvo a citar <a title="Mujeres y tecnología" href="http://comounareina.blogspot.com/2006/09/mujeres-y-tecnologa.html">la opinión de María José Reina</a>), suele estar poco extendida entre el público femenino. Y no hay que olvidar que, por cada especulación de indudable interés, hay cien o doscientas que son el equivalente cienciaficcional de esas modalidades del «cacharreo» que tanto nos gusta a algunos hombres: hurgar en el motor del coche o abrir las tripas del ordenador sólo por el gusto de ver qué tienen dentro.</li>
<li>No hay modelos literarios ni cinematográficos populares, esto es, accesibles al gran público, con los que las mujeres puedan identificarse rápidamente, circunstancia que no se da en otros géneros. Para encontrar una ciencia ficción sensible a una problemática femenina, o incluso <a title="Mujer, feminismo y ciencia ficción" href="http://www.pensamientocritico.org/raflar0905.htm">feminista</a>, hay que escarbar mucho, y eso a pesar de que uno de los pilares sobre los que se asienta la evolución histórica del género lo levantó una mujer, <a title="Mary Shelley en la Wikipedia" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Mary_Shelley">Mary W. Shelley</a>, con <em><a title="Frankenstein en la Wikipedia" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Frankenstein_(novela)">Frankenstein o el moderno Prometeo</a></em>. La obra de <a title="Ursula K. LeGuin en la Wikipedia" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Ursula_K._Le_Guin">Ursula K. LeGuin</a>, <a title="Marion Zimmer Bradley en la Wikipedia (inglés)" href="http://en.wikipedia.org/wiki/Marion_Zimmer_Bradley">Marion Zimmer Bradley</a> o <a title="Lois McMaster Bujold en la Wikipedia (inglés)" href="http://en.wikipedia.org/wiki/Lois_McMaster_Bujold">Lois McMaster Bujold</a> (o el caso más reciente de <a title="Audrey Niffenegger en la Wikipedia (inglés)" href="http://en.wikipedia.org/wiki/Audrey_Niffenegger">Audrey Niffenegger</a>, autora de <em><a title="La mujer del viajero en el tiempo, de Audrey Niffenegger, en la Wikipedia (inglés)" href="http://en.wikipedia.org/wiki/The_Time_Traveler%27s_Wife">La mujer del viajero en el tiempo</a></em>, sobre la que he escrito una reseña que se publicará en breve en un anuario especializado), nombres que siempre se invocan cuando se habla de estos asuntos entre los aficionados, no se cuentan entre los que más suenan en los catálogos editoriales.</li>
<li>Hay un último aspecto en la configuración sociológica del género que retrae a cierto tipo de público, y no sólo femenino, y del que somos culpables los aficionados, y todavía más los aficionados de sexo masculino: la actitud de secta-para-iniciados, de gueto orgullosa y militantemente automarginado en que con frecuencia incurre la gente del <em>fandom</em> cuando se trata de defender lo suyo. Yo siempre he creído que tales ademanes constituyen un error flagrante y una condena. Si hay algo que puede provocar el rechazo de una mujer (y de cualquier hombre sensato) es una reunión de <em>fans</em> hirsutos, greñudos, gritones y dudosamente aseados, enfrascados en discusiones minuciosas y esencialmente estériles.</li>
</ul>
<p>Con todo, los comentarios de Laia y Carmen, y su interés por el <em>Olympo</em> de Dan Simmons (novela que reúne, de forma harto desconcertante, algunos de los más indudables atractivos del género y buen número de sus defectos más conspicuos) demuestran que la realidad es más completa, variopinta y apasionante que cualquier simplificación. Ojalá que este artículo despierte el interés apasionado de un montón de buenas aficionadas a la ciencia ficción, y que les sirva de estímulo para callarme la boca, con buenos y contundentes argumentos.</p>
<p>Nota final: he aprovechado la publicación de esta entrada para inaugurar con ella una nueva categoría en <em>La Bitácora del Tigre</em>, dedicada al género de mis amores. Prometo solemnemente que la utilizaré con mesura, y que esta novedad no es el primer indicio de una preocupante derivación del blog hacia el universo friki.</p>
<p>Esta entrada <a href="https://www.labitacoradeltigre.com/2007/01/22/por-que-no-les-gusta-a-las-mujeres-la-ciencia-ficcion/">¿Por qué no les gusta a las mujeres la ciencia ficción?</a> ha sido publicada en primer lugar en <a href="https://www.labitacoradeltigre.com">La Bitácora del Tigre</a>.</p>
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		<title>La revista Hélice, ya en la Red</title>
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					<comments>https://www.labitacoradeltigre.com/2006/12/18/la-revista-helice-ya-en-la-red/#comments</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[Eduardo Larequi]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 18 Dec 2006 17:51:25 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Ciencia ficción]]></category>
		<category><![CDATA[Libros]]></category>
		<category><![CDATA[crítica literaria]]></category>
		<category><![CDATA[ficción especulativa]]></category>
		<category><![CDATA[literatura fantástica y de ciencia ficción]]></category>
		<category><![CDATA[Revista Hélice]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Anuncio de la publicación online, en formato PDF, del primer número de la revista <em>Hélice</em>, de reflexiones críticas sobre ficción especulativa.</p>
<p>Esta entrada <a href="https://www.labitacoradeltigre.com/2006/12/18/la-revista-helice-ya-en-la-red/">La revista Hélice, ya en la Red</a> ha sido publicada en primer lugar en <a href="https://www.labitacoradeltigre.com">La Bitácora del Tigre</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>A ese pequeño segmento de los docentes blogueros que se declara entusiasta de la ciencia ficción (un saludo a <a href="http://mitarima.wordpress.com" target="_blank" rel="noopener">Javier García Calleja</a> y <a href="http://www.lbarroso.com" target="_blank" rel="noopener">Lourdes Barroso</a>, colegas de chifladura) tal vez le interese saber que acaba de publicarse el <a href="http://www.revistahelice.com/revista/Helice_01.pdf" target="_blank" rel="noopener">número 1</a> de la revista <a href="http://www.revistahelice.com" target="_blank" rel="noopener"><em>Hélice</em></a>, que impulsa la <a href="http://www.xatafi.com" target="_blank" rel="noopener">Asociación Cultural Xatafi</a> y cuyo objetivo son las «reflexiones críticas sobre ficción especulativa». Es una revista gratuita, que se publica exclusivamente en formato digital (en PDF), de periodicidad bimensual.</p>
<p>El índice de este primer número ofrece los siguientes textos: en la sección <strong>Reflexiones</strong>, «Sobre la Crítica», un ensayo de Fernando Ángel Moreno, y «La Guerra de las Galaxias y el mito artúrico», conversación entre Luis Alberto de Cuenca y Eduardo Martínez Rico. En la sección de <strong>Críticas</strong>, las reseñas de <em>Señores del Olimpo</em>, de Javier Negrete, por Eduardo Larequi (que soy yo, claro), de <em>Negro</em>, de Olivier Pauvert, a cargo de Javier Vidiella, de <em>La casa de la colina negra</em>, de José Antonio Cotrina, realizada por Fidel Insúa, de <em>La mujer del viajero en el tiempo</em>, una interesantísima novela de Audrey Niffenegger sobre la que escribe Eduardo Vaquerizo (y sobre la cual yo tengo un artículo en prensa), y de <em>Que la fuerza te acompañe</em>, antología de poemas de tema «galáctico», por Juan Manuel Santiago. Finalmente, la sección de <strong>Críticas enfrentadas</strong> acoge las reseñas de Alberto García-Teresa e Ignacio Illarregui Gárate sobre <em>Jonathan Strange y el señor Norrell</em>, de Susanna Clarke.</p>
<p><span id="more-251"></span></p>
<p><figure id="attachment_5004" aria-describedby="caption-attachment-5004" style="width: 595px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-5004 size-full" title="Portada del número 1 de la revista Hélice" src="https://www.labitacoradeltigre.com/edu-images/2006/12/Helice_01.jpg" alt="Portada del número 1 de la revista Hélice" width="595" height="842" srcset="https://www.labitacoradeltigre.com/edu-images/2006/12/Helice_01.jpg 595w, https://www.labitacoradeltigre.com/edu-images/2006/12/Helice_01-353x500.jpg 353w, https://www.labitacoradeltigre.com/edu-images/2006/12/Helice_01-565x800.jpg 565w" sizes="auto, (max-width: 595px) 100vw, 595px" /><figcaption id="caption-attachment-5004" class="wp-caption-text">Portada del número 1 de la revista <em>Hélice</em></figcaption></figure></p>
<p>Quisiera destacar, de entre estos materiales, todos ellos de indudable interés para los aficionados a las literaturas de la imaginación, la conversación entre Luis Alberto de Cuenca y Eduardo Martínez Rico, a propósito de la relación entre <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Star_Wars" target="_blank" rel="noopener">la saga galáctica de George Lucas</a> y el <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Ciclo_art%C3%BArico" target="_blank" rel="noopener">ciclo artúrico</a>: un diálogo lleno de referencias iluminadoras, cuyo alcance desborda claramente el ámbito del <em>fandom</em>. Luis Alberto de Cuenca y Eduardo Martínez hablan de todo -cine, mitos, literatura, cómics, antropología y hasta miniaturas- con pasión, lucidez y capacidad de convicción.</p>
<p>Ojalá que <em>Hélice</em> crezca y se desarrolle, y tenga la continuidad que tantos otros proyectos españoles relacionados con la ciencia ficción no han disfrutado. Desde aquí me comprometo públicamente a hacer lo posible por que dure.</p>
<p>Esta entrada <a href="https://www.labitacoradeltigre.com/2006/12/18/la-revista-helice-ya-en-la-red/">La revista Hélice, ya en la Red</a> ha sido publicada en primer lugar en <a href="https://www.labitacoradeltigre.com">La Bitácora del Tigre</a>.</p>
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