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	<title>novela de zombis - La Bitácora del Tigre</title>
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	<description>Blog de Eduardo Larequi García: cine, libros, blogs y WordPress, temas educativos, lengua y literatura</description>
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	<title>novela de zombis - La Bitácora del Tigre</title>
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		<title>De lo sublime a lo gamberro</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Eduardo Larequi]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 24 Mar 2010 20:43:02 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Libros]]></category>
		<category><![CDATA[Historia de la literatura española]]></category>
		<category><![CDATA[Jorge de Barnola Roberto Bartual y Miguel Carreira]]></category>
		<category><![CDATA[José-Carlos Mainer]]></category>
		<category><![CDATA[La casa de Bernarda Alba zombi]]></category>
		<category><![CDATA[novela de zombis]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Reseña de la <em>Historia de la literatura española</em>, coordinada por José-Carlos Mainer y de <em>La casa de Bernarda Alba zombi</em>, de Jorge de Barnola, Roberto Bartual y Miguel Carreira.</p>
<p>Esta entrada <a href="https://www.labitacoradeltigre.com/2010/03/24/de-lo-sublime-a-lo-gamberro/">De lo sublime a lo gamberro</a> ha sido publicada en primer lugar en <a href="https://www.labitacoradeltigre.com">La Bitácora del Tigre</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>El pasado viernes me enteré por <em><a title="Un infinito panteón de las letras" href="http://www.elpais.com/articulo/cultura/infinito/panteon/letras/elpepicul/20100319elpepicul_1/Tes">El País</a></em> de una noticia que no sé si ha tenido en la blogosfera educativa el eco que a buen seguro merece: el comienzo de la publicación, por parte de la <a title="Editorial Crítica" href="http://www.ed-critica.es/">Editorial Crítica</a>, de una monumental <em>Historia de la literatura española</em> en nueve volúmenes, coordinada por José-Carlos Mainer. Es, como han destacado todas las reseñas y notas de prensa, la primera obra de estas características que se publica en tres décadas, y si a ello se le añade la personalidad y la impresionante trayectoria académica del catedrático de la Universidad de Zaragoza, autor del sexto volumen de la serie (<em>Modernidad y nacionalismo. 1900-1939</em>), se comprenderá mi interés por este grueso volumen de algo más de 800 páginas e impecable encuadernación.</p>
<p>Claro está que no se compra un libro de estas características para devorarlo de una sentada, sino más bien para leer algunos capítulos de especial importancia –por ejemplo, el prólogo general y la introducción, ambos interesantísimos, con ese inimitable “toque Mainer” que aúna perspicacia, rigor intelectual y apabullante dominio de las fuentes- espigar entre sus capítulos y tenerlo a mano, en lugar destacado de la biblioteca. Así lo he venido haciendo desde el pasado sábado, y debo subrayar que me parece muy atinado el tono ensayístico que recorre la obra, voluntariamente aligerada de notas y referencias bibliográficas en busca de un público “que quiere ir más allá de la divulgación al uso y que busca panoramas estimulantes, críticos y no cerrados” (p. X).</p>
<p><span id="more-1184"></span></p>
<figure id="attachment_4366" aria-describedby="caption-attachment-4366" style="width: 541px" class="wp-caption aligncenter"><img fetchpriority="high" decoding="async" class="wp-image-4366 size-large" title="Portada del libro Historia de la Literatura Española, 6. Modernidad y nacionalismo (1900-1936), de José-Carlos Mainer" src="https://www.labitacoradeltigre.com/edu-images/2010/03/historia-literatura-espanola6-541x800.jpg" alt="Portada del libro Historia de la Literatura Española, 6. Modernidad y nacionalismo (1900-1936), de José-Carlos Mainer" width="541" height="800" srcset="https://www.labitacoradeltigre.com/edu-images/2010/03/historia-literatura-espanola6-541x800.jpg 541w, https://www.labitacoradeltigre.com/edu-images/2010/03/historia-literatura-espanola6-338x500.jpg 338w, https://www.labitacoradeltigre.com/edu-images/2010/03/historia-literatura-espanola6-768x1135.jpg 768w, https://www.labitacoradeltigre.com/edu-images/2010/03/historia-literatura-espanola6.jpg 1200w" sizes="(max-width: 541px) 100vw, 541px" /><figcaption id="caption-attachment-4366" class="wp-caption-text">Portada del libro <em>Historia de la Literatura Española, 6. Modernidad y nacionalismo (1900-1936)</em>, de José-Carlos Mainer</figcaption></figure>
<p>También resulta muy prometedora la disposición del contenido de esta primera entrega, en cuatro partes que definen el armazón conceptual de los siete volúmenes iniciales del proyecto: la primera, titulada “Letras e ideas”, persigue el objetivo de fijar los rasgos esenciales del pensamiento literario de cada época; la segunda, denominada “La construcción de los escritores”, se pregunta “por los grados de su profesionalización y reconocimiento público o por la imagen que tienen de sí mismos…” (p. XII); la tercera, “Los autores y las obras”, contiene la historia literaria en sentido estricto, es decir, “una secuencia narrativa cronológica en la que se ha procurado que las obras y su análisis sea el eje del relato (ibid.); y la cuarta, “Textos de apoyo”, que reúne aquellos documentos que “ayuden a la comprensión de las constantes de la época de referencia, aunque también al entendimiento de autores de primera magnitud” (ibid.).</p>
<p>Para quienes no lo conozcan, éste es el plan de publicación de la obra:</p>
<ol>
<li><i>Edad Media</i>, de Juan Manuel Cacho Blecua y María Jesús Lacarra (previsto para mayo de 2011).</li>
<li><i>Siglo XVI</i>, de Bienvenido Morros (febrero de 2011).</li>
<li><i>Siglo XVII</i>, de Pedro Ruiz Pérez (mayo de 2010).</li>
<li><i>Siglo XVIII</i>, de María Dolores Albiac (abril de 2011).</li>
<li><i>Siglo XIX</i>, de Cecilio Alonso (noviembre de 2010).</li>
<li><em>Modernidad y nacionalismo (1900-1936)</em>, de José Carlos Mainer (ya a la venta).</li>
<li><i>Siglo XX (1939-2010)</i>, de Jordi Gracia y Domingo Ródenas (septiembre de 2010).</li>
<li><i>Historia de las ideas literarias en España</i>, de José María Pozuelo (octubre de 2011).</li>
<li><i>El lugar de la literatura española</i>, de Fernando Cabo Aseguinolaza (septiembre de 2011).</li>
</ol>
<p>Seguro que no es necesario encarecer la importancia de esos dos volúmenes finales, que constituyen probablemente la novedad más interesante de un proyecto editorial a cuyo desarrollo habremos de estar muy atentos. Cierto es que cada volumen vale sus buenos 35 euros, pero a juzgar por la calidad del primero, no me cabe la menor duda de que es un dinero muy bien invertido.</p>
<figure id="attachment_2470" aria-describedby="caption-attachment-2470" style="width: 150px" class="wp-caption alignright"><img decoding="async" class="size-full wp-image-2470" title="La casa de Bernarda Alba zombi, de Jorge de Barnola, Roberto Bartual y Miguel Carreira" src="https://www.labitacoradeltigre.com/edu-images/2010/03/bernarda_alba_zombi.jpg" alt="La casa de Bernarda Alba zombi, de Jorge de Barnola, Roberto Bartual y Miguel Carreira" width="150" height="211" /><figcaption id="caption-attachment-2470" class="wp-caption-text">La casa de Bernarda Alba zombi, de Jorge de Barnola, Roberto Bartual y Miguel Carreira</figcaption></figure>
<p>En uno de los textos de apoyo del volumen que acabo de comentar, la entrevista titulada “Federico García Lorca y el teatro de hoy” (pp. 723-725), señala el poeta granadino: “Me paso escuchando la radio casi todo el día. La luz y la radio me encantan” (p. 723). Conociendo la (crítica) fascinación lorquiana por los inventos y creaciones de la modernidad, no me parece demasiado audaz la suposición de que si Lorca viviera, habría acogido con gozosa curiosidad la aparición de Internet y muchos de los fenómenos asociados a la Red, como por ejemplo la publicación en formato digital de obras literarias.</p>
<p>Viene esto a cuento de otra sorpresa con la que me encontré en la prensa del pasado fin de semana. Nada menos que un artículo publicado en <em><a title="Clásicos en la batidora" href="http://www.elpais.com/articulo/portada/Clasicos/batidora/elpepuculbab/20100320elpbabpor_12/Tes">Babelia</a></em> sobre la creciente moda de versiones “zombis” de clásicos de la historia de la literatura, entre ellos <em>Orgullo y prejuicio</em>, el <em>Lazarillo de Tormes</em> y <em>La casa de Bernarda Alba</em>. Algún colega bloguero, como <a title="La noche de los clásicos vivientes" href="http://repasodelengua.blogspot.com/2010/03/la-noche-de-los-clasicos-vivientes.html">Antonio Solano</a> (Toni, qué envidia me da tu genio a la hora de titular las entradas), y los comentaristas de su cada día más imprescindible blog, ya han escrito casi todo lo que podía escribirse sobre el fenómeno, así que me limitaré a señalar aquí, pues no he leído las parodias de Austen y del anónimo que se citan en el artículo, que para este modesto aficionado a las películas y los libros de muertos vivientes y otras criaturas semejantes (véanse mis reseñas de <a title="Reseña de la película 28 días después, de Danny Boyle, en Lengua en Secundaria" href="http://www.lenguaensecundaria.com/resenas/28dias.shtml"><em>28 días después</em></a>, <a title="Reseña de la película 28 semanas después, de Juan Carlos Fresnadillo, en La Bitácora del Tigre" href="https://www.labitacoradeltigre.com/2007/06/30/28-semanas-despues/"><em>28 semanas después</em></a>, <a title="Reseña de la película Soy leyenda, de Francis Lawrence, en La Bitácora del Tigre" href="https://www.labitacoradeltigre.com/2008/01/20/dos-peliculas-dos-libros-dos-adaptaciones/">Soy leyenda</a> y <em><a title="Reseña de la novela Guerra Mundial Z, de Max Brooks, en La Bitácora del Tigre" href="https://www.labitacoradeltigre.com/2009/08/26/600-entradas-y-casi-100-de-libros/">Guerra Mundial Z. Una historia oral de la guerra zombi</a></em>), <em><a title="La casa de Bernarda Alba Zombie" href="http://bernardaalbazombi.blogspot.com/">La casa de Bernarda Alba zombi</a></em>, de Jorge de Barnola, Roberto Bartual y Miguel Carreira, es una deliciosa gamberrada literaria, especialmente por la parodia de las típicas introducciones a las ediciones comentadas, como las de la colección “Letras Hispánicas” de la editorial <a title="Ediciones Cátedra" href="http://www.catedra.com/">Cátedra</a>, cuyas inconfundibles portadas también han sido imitadas y burladas en la versión zombi con finísima precisión.</p>
<p>No creo que la revisión muertoviviente del drama lorquiano (a diferencia de los otros dos, su existencia hasta la fecha se reduce al consabido <a title="La casa de Bernarda Alba zombi (PDF)" href="http://rapidshare.com/files/236033227/la_casa_de_bernarda_alba_zombi.pdf">PDF</a>) vaya a ser un éxito arrollador, y menos entre las jóvenes generaciones –para disfrutar de ella conviene haber leído la obra teatral original, y además no es un texto particularmente fácil o accesible–, pero lo cierto es que tiene su gracia, y además abre una vía fructífera para otras invenciones del mismo tenor. Hace quince años una parodia semejante la hubieran conocido cuatro gatos, pero gracias a Internet, los blogs y el boca a boca, el fenómeno de las versiones sanguinolentas (o góticas, o policíacas, o sicalípticas, o en formato <em>microblogging</em>) lleva camino de convertirse en una ola arrolladora.</p>
<p>Quién nos dice que algún bloguero insigne no se pone a la tarea y se anima a entregarnos títulos tan imperecederos como los que proponen <a title="Comentario de Serenus Zeitbloom a La noche de los clásicos vivientes" href="http://repasodelengua.blogspot.com/2010/03/la-noche-de-los-clasicos-vivientes.html?showComment=1269391174509#c3983382741779797093">Serenus Zeitbloom</a> o el propio <a title="Comentario de Antonio Solano a La noche de los clásicos vivientes" href="http://repasodelengua.blogspot.com/2010/03/la-noche-de-los-clasicos-vivientes.html?showComment=1269443487016#c2992455530434763583">Antonio Solano</a>: <em>El discurso del Método y los Resucitaos, </em>la <em>Crítica de la Razón Pura para muertos vivientes</em>, <em>El banquete zombi</em>, <em>Pesadilla en Walden Wood</em>, <em>El capital («proletarios zombis del mundo&#8230;»)</em>. Quizás no haya que llegar tan lejos, y nos baste, tal como propone <a title="Comentario de Marcos Cadenato a La noche de los clásicos vivientes" href="http://repasodelengua.blogspot.com/2010/03/la-noche-de-los-clasicos-vivientes.html?showComment=1269414555882#c8873340380794780942">Marcos Cadenato</a> con estupenda retranca, con la recreación de personajes claves de nuestras letras, a saber: «un don Quijote zombi -¿más, dirán algunos?, una Celestina zombi, un Augusto Pérez zombi -¿más aún, apostillarán otros-&#8230;». Que no decaiga.</p>
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		<title>600 entradas y casi 100 de libros</title>
		<link>https://www.labitacoradeltigre.com/2009/08/26/600-entradas-y-casi-100-de-libros/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Eduardo Larequi]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 26 Aug 2009 09:13:36 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Ciencia ficción]]></category>
		<category><![CDATA[Libros]]></category>
		<category><![CDATA[En las nubes]]></category>
		<category><![CDATA[Ernst Jünger]]></category>
		<category><![CDATA[Guerra Mundial Z. Una historia oral de la guerra zombi]]></category>
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		<category><![CDATA[Richard Yates]]></category>
		<category><![CDATA[Tempestades de acero]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Reseña de las novelas <em>Tempestades de acero</em>, de Ernst Jünger, <em>Las hermanas Grimes</em>, de Richard Yates, <em>En las nubes</em>, de Ian McEwan y <em>Guerra Mundial Z</em>, de Max Brooks.</p>
<p>Esta entrada <a href="https://www.labitacoradeltigre.com/2009/08/26/600-entradas-y-casi-100-de-libros/">600 entradas y casi 100 de libros</a> ha sido publicada en primer lugar en <a href="https://www.labitacoradeltigre.com">La Bitácora del Tigre</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>Como señala el título, ésta es la entrada número 600 del blog y la que hace el número 97 de entre las que he dedicado a una de mis aficiones más constantes, <a title="Entradas de La Bitácora del Tigre pertenecientes a la categoría 'Libros'" href="https://www.labitacoradeltigre.com/category/libros/">los libros y la literatura</a>. Tal vez no lo parezca, si se atiende a <a title="Entradas de La Bitácora del Tigre pertenecientes a la categoría 'Bitácoras y WordPress'" href="https://www.labitacoradeltigre.com/category/bitacoras-y-wordpress/">mi producción habitual en los últimos tiempos</a>, pero la de libros es la categoría que considero más representativa del auténtico espíritu de esta bitácora. Si no la pongo en práctica más regularmente es porque, como ya he señalado en más de una ocasión, cada vez me cuesta más tiempo y esfuerzo encontrar el estado de ánimo y la concentración adecuados. Soy, además, víctima de malos hábitos lectores, pues suelo leer varios libros a la vez, y raras veces tomo las notas imprescindibles para acometer la reseñas de los libros más largos o de más fuste, que requieren ideas bien asentadas y hasta cierto soporte documental.</p>
<p>Aprovecho el párrafo precedente, que no es más que una versión un tanto pedestre de la clásica <a title="Captatio benevolentiae en la Wikipedia" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Captatio_benevolentiae">captatio benevolentiae</a>, para pedir de mis lectores una dosis de comprensión adicional. Habida cuenta de que estamos en verano, de que el calor y la galbana aprietan, les ruego que me permitan celebrar el sexcentésimo artículo del blog, y el nonagésimo séptimo de la categoría de libros, con un texto poco habitual, una suerte de reseña múltiple de los que he leído durante la temporada estival. Como el texto resultante ha resultado más largo de lo previsto, lo dividiré en dos artículos: éste y el que publicaré mañana, si mis planes no se tuercen.</p>
<p><span id="more-948"></span></p>
<figure id="attachment_2504" aria-describedby="caption-attachment-2504" style="width: 150px" class="wp-caption alignright"><img decoding="async" class="size-full wp-image-2504" title="Tempestades de acero, de Ernst Jünger" src="https://www.labitacoradeltigre.com/edu-images/2009/08/tempestades_acero.jpg" alt="Tempestades de acero, de Ernst Jünger" width="150" height="225" /><figcaption id="caption-attachment-2504" class="wp-caption-text">Tempestades de acero, de Ernst Jünger</figcaption></figure>
<p>Comenzaré por un relato extraordinario, que llevaba mucho tiempo en mi lista de lecturas pendientes, de la que sólo consiguió salir gracias a <a href="http://www.elpais.com/articulo/semana/Barro/sangre/metralla/elpepuculbab/20090425elpbabese_3/Tes">un jugosísimo artículo de Jacinto Antón</a> (¡cuántas recomendaciones le debo a este periodista, cuyos gustos y aficiones tantas veces han coincidido con los míos!) en torno a las novelas sobre la Primera Guerra Mundial. Se trata de <em>Tempestades de acero</em>, del escritor alemán <a title="Ernst Jünger" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Ernst_J%C3%BCnger">Ernst Jünger</a>, libro testimonial sobre la lucha de trincheras en el <a title="Frente occidental de la Primera Guerra Mundial en la Wikipedia" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Frente_Occidental_(Primera_Guerra_Mundial)">frente occidental</a>, donde Jünger sufrió la cifra asombrosa de catorce heridas (“más de veinte cicatrices”, señala en la página 306) en diversas acciones de guerra. Es probable que no guste a muchos lectores, por la estricta temática bélica y la estructura un tanto repetitiva del relato (al fin y al cabo basado en los diarios que el combatiente redactaba en el campo de batalla), pero lo que no puede discutirse es que el testimonio de su autor resulta de una viveza y sinceridad impresionantes.</p>
<p>Lo que a mí más me ha llamado la atención de <em>Tempestades de acero</em> no es la narración de las formidables acciones bélicas en que participó el jovencísimo Jünger –los ejemplos se podrían multiplicar, pero a mí me puso la carne de gallina la escena del asalto a una trinchera inglesa: el oficial alemán, a punto de ejecutar de un disparo en la sien a un enemigo caído, se conmueve cuando el soldado saca del bolsillo la foto de familia en la que aparecen su mujer y sus hijos-, sino el hecho de que los valores que destacan en su relato, la emoción de la guerra como una fiesta de carácter viril, el entusiasmo patriótico, el canto de la camaradería masculina (con frecuentes episodios de francachela y ebriedad), el intenso deseo de matar que no brota del odio sino de un ímpetu casi incontrolable y es compatible con el respeto y la piedad hacia los combatientes enemigos, parecen haberse congelado en un pasado imposible, tan alejado de nuestra experiencia contemporánea como si su autor hubiera pertenecido a una civilización muy distinta, acaso ficticia o legendaria.</p>
<figure id="attachment_2503" aria-describedby="caption-attachment-2503" style="width: 150px" class="wp-caption alignright"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-full wp-image-2503" title="Las hermanas Grimes, de Richard Yates" src="https://www.labitacoradeltigre.com/edu-images/2009/08/hermanas_grimes.jpg" alt="Las hermanas Grimes, de Richard Yates" width="150" height="233" /><figcaption id="caption-attachment-2503" class="wp-caption-text">Las hermanas Grimes, de Richard Yates</figcaption></figure>
<p>Aunque participó de forma directa, como tantos otros novelistas norteamericanos, en los campos de batalla de la Segunda Guerra Mundial (una experiencia que seguramente se vio reflejada en el guión de <em><a href="http://www.imdb.com/title/tt0064110/fullcredits">El puente de Remagen</a></em>), nada hay más alejado del entusiasmo bélico y el vértigo de la guerra en las trincheras que la obra del novelista norteamericano <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Richard_Yates_(novelist)">Richard Yates</a>, con la cual tuve contacto por primera vez a través de la adaptación cinematográfica de su primera novela, <a title="Revolutionary Road en la Wikipedia (en inglés)" href="http://en.wikipedia.org/wiki/Revolutionary_Road">Revolutionary Road</a>. Sólo después de haber visto la película, de la que escribí una <a title="Revolutionary Road y los Oscar 2009" href="https://www.labitacoradeltigre.com/2009/01/28/revolutionary-road-y-los-oscar-2009/">entusiasta reseña en este blog</a> hace algo más de medio año, leí la novela, y me gustó tanto que en cuanto tuve noticia de la publicación de <em>Las hermanas Grimes</em>, a través de la <a title="Escribiendo con sangre. Crítica de Rosa Montero sobre 'Las hermanas Grimes', de Robert Yates" href="http://www.elpais.com/articulo/narrativa/Escribiendo/sangre/elpepuculbab/20090530elpbabnar_4/Tes">elogiosa crítica de Rosa Montero</a>, me faltó tiempo para comprar la que para muchos es su novela más lograda.</p>
<p>Al igual que <em>Revolutionary Road</em>, pero en este caso de una manera más honda y conmovedora, <em>Las hermanas Grimes</em> es un libro triste, a veces desolador, sobre cuyos personajes gravita el sino de una condición profundamente desgraciada, presente ya en la primera frase del relato. Pocas novelas presentan con más nitidez y crudeza el reverso frustrado y grisáceo del «sueño americano» durante los años de expansión y desarrollo fulgurante tras la Segunda Guerra Mundial que este libro, donde brilla el talento de Richard Yates en el retrato de personajes –las dos hermanas protagonistas, Sarah y Emily, y su madre Pookie, las tres atrapadas en perspectivas de la realidad diferentes, pero en los tres casos falsas o incompletas-, y su excepcional manejo del diálogo y de un estilo llano, muy apegado al detalle, por momentos casi documental, que sin embargo es capaz de convertir los episodios más triviales de la vida cotidiana en objetos plenos de significación artística.</p>
<figure id="attachment_2501" aria-describedby="caption-attachment-2501" style="width: 150px" class="wp-caption alignright"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-full wp-image-2501" title="En las nubes, de Ian McEwan" src="https://www.labitacoradeltigre.com/edu-images/2009/08/en_las_nubes.jpg" alt="En las nubes, de Ian McEwan" width="150" height="238" /><figcaption id="caption-attachment-2501" class="wp-caption-text">En las nubes, de Ian McEwan</figcaption></figure>
<p>Otra recomendación, <a title="Obstáculos en la lectura" href="http://www.fzayas.com/darlealalengua/?p=716">esta vez de Felipe Zayas</a>, me llevó hasta <em>En las nubes</em>, del escritor inglés <a title="IanMcewan.com" href="http://www.ianmcewan.com/">Ian McEwan</a>, a quien ya he dedicado <a title="Entradas de La Bitácora del Tigre con la etiqueta 'Ian McEwan'" href="https://www.labitacoradeltigre.com/?s=mcewan">un par de entradas en este blog</a>. La sucesión de las lecturas no fue premeditada, pero no hay mejor remedio que esta obrita para sobreponerse al riesgo de decaimiento del ánimo que acecha al lector entre las páginas de la novela de Richard Yates. En efecto, el de McEwan es un libro delicioso, en cuya certera brevedad parecen haberse condensado todas las virtudes –emoción, belleza, alegría, el gozo del reconocimiento de las mejores experiencias de la vida y el deleite de conocer, vicariamente, las que no se han saboreado en carne propia- de la mejor y más perdurable literatura. Organizada a modo de novela episódica, formada por diversas historias casi independientes entre sí, que se suceden en un marco común –el relato de las ensoñaciones y fantasías de un niño inteligente e imaginativo, que vive en una casa y en el seno de una familia muy convencionalmente inglesas, pero al mismo tiempo adorables-, el libro de McEwan es un continuo hallazgo literario, un prodigio de inventiva, pero también de aguda observación de la realidad, siempre retratada con una mirada pícara, jovial, comprensiva y llena de humor.</p>
<p>Decía Zayas en su artículo que leyó <em>En las nubes</em> sin conseguir olvidarse del todo de ese “modo de lectura profesional [que] está acechando siempre y viene a perturbar el gozo de la lectura ociosa”. Pues bien, aunque es probable que yo recorriera el libro de Ian McEwan con mayor despreocupación que la de mi colega (al fin y al cabo fue la lectura de mis dos o tres primeros días de <a title="Diez horas en Ibiza" href="https://www.labitacoradeltigre.com/2009/07/31/diez-horas-en-ibiza/" target="_blank" rel="noopener">vacaciones levantinas</a>), tampoco pude sustraerme a esa peculiar variedad de la deformación profesional que nos afecta a los profesores de lengua, y que nos lleva a considerar todos los libros <em>sub specie docendi</em>. Desde esta perspectiva, que no es incompatible –ni mucho menos- con el disfrute apasionado y desinteresado de la literatura, me apresuro a señalar que <em>En las nubes</em> es uno de esos libros que se pueden recomendar sin ninguna reserva para que lo lean los alumnos (me atrevo a precisar más, los del primer ciclo de Secundaria), y sus profesores junto a ellos. Se encontrarán con una novela tan inglesa como la interminable serie harrypotteriana y desde luego mucho mejor que ella.</p>
<figure id="attachment_2502" aria-describedby="caption-attachment-2502" style="width: 150px" class="wp-caption alignright"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-full wp-image-2502" title="Guerra Mundial Z, de Max Brooks" src="https://www.labitacoradeltigre.com/edu-images/2009/08/guerra_mundial_z.jpg" alt="Guerra Mundial Z, de Max Brooks" width="150" height="235" /><figcaption id="caption-attachment-2502" class="wp-caption-text">Guerra Mundial Z, de Max Brooks</figcaption></figure>
<p>El verano ofrece tiempo y oportunidad no sólo para lo sublime, sino también para lo popular, y aun para lo populachero. En alguna de estas dos categorías, aunque no sabría precisar muy bien en cuál de ellas, habría que ubicar la novela de Max Brooks, <em>Guerra Mundial Z. Una historia oral de la guerra zombi</em>, libro que hace entera justicia a su título, pues se trata justamente de eso, un relato de ciencia ficción –por cierto, con dosis escasísimas, por no decir nulas, de fundamentación científica- que plantea con un tono claramente sarcástico, a menudo al borde de la parodia, el escenario de un futuro muy próximo en el que la humanidad se enfrenta a una horrible pandemia que convierte a una parte significativa de la población mundial en una horda de zombis sedientos de sangre, inmunes a los remedios de la medicina, a la piedad, a las balas y hasta a las bombas de fragmentación.</p>
<p>Así resumido, el planteamiento de la historia es muy poco novedoso. pero lo cierto es que <a title="Max Brooks en la Wikipedia (en inglés)" href="http://en.wikipedia.org/wiki/Max_Brooks">Max Brooks</a> –escritor de ilustre cuna, hijo del humorista <a title="Mel Brooks en la Wikipedia" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Mel_Brooks">Mel Brooks</a> y la extraordinaria actriz <a title="Anne Bancroft en la Wikipedia" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Anne_Bancroft">Anne Bancroft</a>&#8211; lo trata con un enfoque bastante original, a base de sucesivos testimonios procedentes de voces muy distintas –de aquí lo de “historia oral”, aunque los relatos no tengan precisamente el tono ni las características de la oralidad-, que componen algo así como un caleidoscopio sangriento y apocalíptico del futuro de la especie humana, enfrentada a un nada desdeñable riesgo de extinción de los propios conceptos de civilización y humanidad. Quizás Max Brooks abusa de la militarización del relato (el despliegue de tecnologías y artefactos mortíferos es abrumador, aunque su inutilidad generalizada seguramente es un síntoma de los propósitos sarcásticos del escritor) y de una perspectiva de la guerra en la que el protagonismo de la iniciativa norteamericana, a pesar de los reveses iniciales, no parece en absoluto inocente.</p>
<p>Con todo, la <em>Guerra Mundial Z</em> es un libro para disfrutar a manos llenas de las paradójicas delicias del <a title="Cine gore en la Wikipedia" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Cine_gore">gore</a> y las fantasías apocalípticas, sobre todo si el lector se encuentra bien relajado, en la playa o en la piscina, con una cervecita (un servidor prefiere el granizado de limón) al alcance de la mano. Yo, que no soy precisamente experto, pero sí practicante regular de los subgéneros cinematográficos y literarios de los relatos de zombis –véanse, por ejemplo, mis reseñas de las películas <em><a title="Reseña de la película 28 días después, de Danny Boyle, en Lengua en Secundaria" href="http://www.lenguaensecundaria.com/resenas/28dias.shtml">28 días después</a></em>, <a title="Reseña de 28 días después, de Juan Carlos Fresnadillo" href="https://www.labitacoradeltigre.com/2007/06/30/28-semanas-despues/"><em>28 semanas después</em></a> y <em><a title="Dos películas, dos libros, dos adaptaciones" href="https://www.labitacoradeltigre.com/2008/01/20/dos-peliculas-dos-libros-dos-adaptaciones/">Soy leyenda</a></em>&#8211; pasé unos ratos muy entretenidos con la novela de Max Brooks. Sólo espero que, tras la llegada de los fríos otoñales, la tantas veces augurada propagación de la <a title="Gripe A en la Wikipedia" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Pandemia_de_gripe_A_(H1N1)_de_2009">Gripe A</a>  no me haga arrepentirme de haber considerado una pandemia universal como un asunto casi de risa.</p>
<p class="notasbib">Ernst Jünger, <em>Tempestades de acero</em>, Barcelona, Tusquets (Col. “Tiempo de Memoria”, 45/1), 2008, 448 páginas.<br />
Richard Yates, <em>Las hermanas Grimes</em>, Madrid, Alfaguara, 2009, 224 paginas.<br />
Ian McEwan, <em>En las nubes</em>, Barcelona, Anagrama (Col. “Panorama de Narrativas”, 655), 2007, 149 páginas.<br />
Max Brooks, <em>Guerra Mundial Z. Una historia oral de la guerra zombi</em>, Córdoba, Editorial Almuzara (Col. “Narrativa”), 2009, 457 páginas.</p>
<p>Esta entrada <a href="https://www.labitacoradeltigre.com/2009/08/26/600-entradas-y-casi-100-de-libros/">600 entradas y casi 100 de libros</a> ha sido publicada en primer lugar en <a href="https://www.labitacoradeltigre.com">La Bitácora del Tigre</a>.</p>
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					<wfw:commentRss>https://www.labitacoradeltigre.com/2009/08/26/600-entradas-y-casi-100-de-libros/feed/</wfw:commentRss>
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