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	<title>Olympo - La Bitácora del Tigre</title>
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	<description>Blog de Eduardo Larequi García: cine, libros, blogs y WordPress, temas educativos, lengua y literatura</description>
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	<title>Olympo - La Bitácora del Tigre</title>
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		<title>Curiosidades del Olimpo</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Eduardo Larequi]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 20 Jan 2007 20:00:14 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Libros]]></category>
		<category><![CDATA[Dan Simmons]]></category>
		<category><![CDATA[novela de ciencia ficción]]></category>
		<category><![CDATA[novela norteamericana]]></category>
		<category><![CDATA[Olympo]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Aspectos curiosos y llamativos de la novela <em>Olympo</em>, del escritor norteamericano Dan Simmons.</p>
<p>Esta entrada <a href="https://www.labitacoradeltigre.com/2007/01/20/curiosidades-del-olimpo/">Curiosidades del Olimpo</a> ha sido publicada en primer lugar en <a href="https://www.labitacoradeltigre.com">La Bitácora del Tigre</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>En al menos dos entradas de este blog (las del <a title="El mejor cómic de la historia" href="https://www.labitacoradeltigre.com/2006/12/27/el-mejor-comic-de-la-historia">27 de diciembre</a> y el <a title="Sin blog y en el Cráter París" href="https://www.labitacoradeltigre.com/2007/01/03/sin-blog-y-en-el-crater-paris">3 de enero</a> ) señalé mi propósito de escribir una larga reseña de <em>Olympo</em>, la colosal novela de Dan Simmons que la colección Nova de Ediciones B ha publicado en dos volúmenes a lo largo del pasado año. Tengo que anunciar ahora, entre otras razones para no faltar a mis propias <a title="La etiqueta en los blogs educativos" href="https://www.labitacoradeltigre.com/2007/01/15/la-etiqueta-en-los-blogs-educativos">normas de etiqueta bloguera</a>, que esa reseña no se va a publicar en <em>La Bitácora del Tigre</em>, porque ha acabado por desembocar en un proyecto algo más ambicioso, que espero fructifique en un formato distinto al del blog.</p>
<p>No quiero, sin embargo, dejar pasar la ocasión sin anotar unos cuantos detalles llamativos de la novela, que sin duda interesarán a los amantes de la ciencia ficción. Hay tantas referencias, ideas, hechos y anécdotas en las casi novecientas páginas de este relato que la lista de curiosidades podría multiplicarse por diez, y todavía no se agotaría. Seguro que las que figuran a continuación servirán de estímulo a los aficionados al género que todavía no hayan leído el libro.</p>
<p><span id="more-272"></span></p>
<figure id="attachment_4768" aria-describedby="caption-attachment-4768" style="width: 150px" class="wp-caption alignright"><img decoding="async" class="wp-image-4768 size-full" title="Portada del primer tomo de la novela Olympo, de Dan Simmons" src="https://www.labitacoradeltigre.com/edu-images/2007/01/olympo-novela1.jpg" alt="Portada del primer tomo de la novela Olympo, de Dan Simmons" width="150" height="228" /><figcaption id="caption-attachment-4768" class="wp-caption-text">Portada del primer tomo de la novela <em>Olympo</em>, de Dan Simmons</figcaption></figure>
<p>1. La <em>Reina Mab</em>, la nave de los robots moravecs que transporta una expedición de estos simpáticos e ingeniosos seres biomecánicos desde el asteroide Fobos a la Tierra, es una gigantesca estructura del tamaño del Empire State Building (capítulo 16), propulsada por explosiones atómicas (capítulo 31). Si algún lector cree que se trata del delirio de una mente calenturienta, le convendría saber que el proyecto de nave espacial impulsada por explosivos nucleares no tiene nada de fantástico. De hecho, se avanzó mucho en su concepción durante los años 50, y hasta se le dio nombre: el Proyecto Orión, sobre el cual puede consultarse un apasionante artículo de la <a title="Wikipedia, Project Orion" href="http://en.wikipedia.org/wiki/Project_Orion_(nuclear_propulsion)">Wikipedia</a> (en inglés). El mismo sistema de propulsión, en este caso dedicado a impulsar la nave <em>Miguel</em> contra unos malvados alienígenas que arrojan meteoritos contra la Tierra aparece también en <em><a title="Ruido de pasos (Footfall) en la Wikipedia" href="http://en.wikipedia.org/wiki/Footfall">Ruido de pasos</a></em>, novela de Larry Niven y Jerry Pournelle sobre la que escribí brevemente el pasado <a title="Unos cuantos libros" href="https://www.labitacoradeltigre.com/2006/11/04/unos-cuantos-libros">4 de noviembre</a>. La verosimilitud científica de este tipo de naves, en cuyo diseño participó el ingeniero Pournelle, se puede comprobar en este interesantísimo artículo de <a title="Michael en Up-Ship.com" href="http://www.up-ship.com">Up-Ship.com</a>, que incluye imágenes de gran detallismo.</p>
<p>2. Por entre las varias subtramas que confluyen en la novela se mueven los personajes de Próspero, Ariel, Calibán, Sycórax, Miranda o Moira y Ferdinand, que están tomados de <em>La tempestad</em>, de William Shakespeare (véanse los artículos que sobre esta obra teatral ofrece la Wikipedia, en <a title="La tempestad en la Wikipedia (español)" href="http://es.wikipedia.org/wiki/La_tempestad_(teatro)">español</a> y en <a title="The Tempest en la Wikipedida (inglés)" href="http://en.wikipedia.org/wiki/The_Tempest">inglés</a>). A su vez, <em>La tempestad</em> shakesperiana es una fuente reconocida de un clásico de la ciencia ficción de 1956, <em>Planeta prohibido (<a title="Forbidden Planet en la Wikipedia" href="http://en.wikipedia.org/wiki/Forbidden_Planet">Forbidden Planet</a>).</em> Pues bien, creo que hay algunos momentos de <em>Olympo</em> inspirados por el film de Fred M. Wilcox. El primero es la secuencia en que aparece el personaje de Sycórax ante Odiseo (capítulo 67), en un escenario paradisíaco, que recuerda a la escena de la película en que la virginal Altaira Morbius se presenta por primera vez ante el comandante John J. Adams y sus hombres. El otro tiene lugar en el capítulo 71, cuando el dios Hefesto desciende al Tártaro para ayudar a Aquiles, a través de un agujero dimensional, dentro de una especie de traje de presión fabricado con esferas metálicas superpuestas, cuyo aspecto trae a la memoria el de <em>Robby</em>, el orondo robot sabelotodo de esta famosísima (y, por otra parte, espléndida) película.</p>
<p>3. El <a title="Sin blog y en el Cráter París" href="https://www.labitacoradeltigre.com/2007/01/03/sin-blog-y-en-el-crater-paris">Cráter París</a>, que ocupa gran parte de la superficie de lo que fuera la capital de Francia (capítulo 36), se originó a consecuencia de un intento de viaje en el tiempo generado por un minúsculo agujero negro, que escapó de su campo de fuerza restrictor y cayó hasta el centro de la Tierra, arrastrando en su apocalíptica caída a once millones de personas. Una historia sorprendente, nacida como tantas otras de la fértil imaginación de Dan Simmons. Pero lo mejor viene a continuación: la causa de este viaje temporal es la obsesión del científico francés Henri Rees Delacourte por averiguar la autoría del <em>Manuscrito Voynich</em> (capítulo 64), un libro ilustrado realmente curioso, publicado a finales del siglo XV o principios del XVI, que hasta la fecha no ha podido ser descifrado y que tiene tras de sí una historia fascinante (según algunas teorías se trata de una minuciosa falsificación). Véanse, a este respecto, el sitio <a title="Voynich.nu" href="http://www.voynich.nu">Voynich.nu</a>, las entradas que la Wikipedia le dedica, tanto en <a title="El Manuscrito Voynich en la Wikipedia (español)" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Manuscrito_Voynich">español</a> como en <a title="El Manuscrito Voynich en la Wikipedia (inglés)" href="http://en.wikipedia.org/wiki/Voynich_manuscript">inglés</a>, y la <a title="Galería de imágenes del Manuscrito Voynich" href="http://beinecke.library.yale.edu/dl_crosscollex/SearchExecXC.asp?srchtype=CNO">galería de imágenes escaneadas</a>, publicada por la <a title="Beinecke Rare Book and Manuscript Library" href="http://www.library.yale.edu/beinecke/brblhome.html">Beinecke Rare Book and Manuscript Library</a>, de la Universidad de Yale.</p>
<figure id="attachment_4767" aria-describedby="caption-attachment-4767" style="width: 150px" class="wp-caption alignright"><img decoding="async" class="wp-image-4767 size-full" src="https://www.labitacoradeltigre.com/edu-images/2007/01/olympo-novela2.jpg" alt="Portada del segundo tomo de la novela Olympo, de Dan Simmons" width="150" height="229" /><figcaption id="caption-attachment-4767" class="wp-caption-text">Portada del segundo tomo de la novela <em>Olympo</em>, de Dan Simmons</figcaption></figure>
<p>4. Muchos de los acontecimientos de la historia futura de la Tierra que aparecen en la novela han de leerse en una clave política determinada. Así ocurre, por ejemplo, con el enfrentamiento entre la Nueva Unión Europea y el Califato Global, instituciones cuyos paralelismos con la actualidad contemporánea no hace falta subrayar. En la feroz historia futura imaginada por Dan Simmons, la N.U.E. es derrotada en los campos de batalla de la Península Ibérica: «más de tres millones de protovoynix lanzados sobre doscientos mil caballeros de infantería mecanizada de humanos condenados» (p. 222, capítulo 66). El escenario de este combate, que parece una versión actualizada y apocalíptica de la batalla de Guadalete, es «un círculo de noventa kilómetros de anchura de tierra convertida en cristal» (p. 222). Quienes hayan leído <em>Ilión</em> y <em>Olympo</em> y quieran poner en orden su compleja cronología interna (y, de paso, sus referencias a la historia del porvenir), harán bien en leer la <a title="Línea de tiempo de Ilión-Olimpo (en inglés)" href="http://ilium.pbwiki.com/Overall%20Timeline">línea de tiempo</a> del interesantísimo wiki <a title="Ilium" href="http://ilium.pbwiki.com">Ilium</a> (en inglés).</p>
<p>Decía Jorge Luis Borges en el tantas veces citado epílogo de <em>Otras inquisiciones</em> que él estimaba «las ideas religiosas o filosóficas por su valor estético y aun por lo que encierran de singular y de maravilloso», una idea que a mí siempre me ha gustado mucho. Estoy seguro de que Dan Simmons firmaría también la declaración del maestro argentino, eso sí, siempre que se le permitiera aplicarla a muchas más disciplinas: la física cuántica, la ingeniería genética, la robótica, la aeronáutica, la historia, la filología, la crítica literaria y hasta la cultura pop.</p>
<p><strong>Adenda del 3 de diciembre de 2009</strong></p>
<p>La tecnología del proyecto Orión también ha sido escogida por el novelista norteamericano <a title="Neal Stephenson en la Wikipedia (en inglés)" href="http://en.wikipedia.org/wiki/Neal_Stephenson">Neal Stephenson</a> para la propulsión de la nave alienígena <em>Daban Urnud</em>, alrededor de la cual gira la trama de su última y gigantesca novela, <a title="Anathem en la Wikipedia (en inglés)" href="http://en.wikipedia.org/wiki/Anathem"><em>Anatema</em></a>, que tal vez haría feliz a Borges por su insólita combinación de motivos de ciencia ficción y filosofía platónica.</p>
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		<title>Sin blog y en el Cráter París</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Eduardo Larequi]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 03 Jan 2007 15:45:33 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Actualidad]]></category>
		<category><![CDATA[Libros]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Crónica del viaje a París y de la lectura de la novela <em>Olympo</em>, de Dan Simmons.</p>
<p>Esta entrada <a href="https://www.labitacoradeltigre.com/2007/01/03/sin-blog-y-en-el-crater-paris/">Sin blog y en el Cráter París</a> ha sido publicada en primer lugar en <a href="https://www.labitacoradeltigre.com">La Bitácora del Tigre</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>Bueno, el martes volví de París, una ciudad que me ha dejado casi agotado por la espera en las colas, ubicuas e interminables, y los embates del mal tiempo (frío, lluvia, viento y, en algunas ocasiones, todo a la vez). Como ésta no es una bitácora de temas turísticos, ni un diario de viajes, no consagraré en ella las impresiones de estos seis días en la capital del vecino país, aunque sí quisiera poner de relieve una idea que ya he anotado en una respuesta a dos comentaristas habituales del blog: que París no es lo mejor de Francia, ni mucho menos. Hay algo (o mucho) de fetichista en la universal mitificación de la ciudad del Sena. Por supuesto, es una ciudad bellísima e impresionante por muchos motivos, pero como escenario turístico resulta a menudo agobiante y a veces poco amistoso.</p>
<p>Lo que sí he podido comprobar en París, con íntima y hasta un poco perversa satisfacción, es que se puede vivir perfectamente sin un blog, sin escribir en el blog propio y sin acercarse a los blogs habituales. No sin algún esfuerzo de auto represión de los bajos instintos, he conseguido mantenerme alejado de la bitácora, a pesar de haber entrado en un cibercentro de la Rue de Odessa, cercano al hotel donde nos alojábamos, para comprobar mis cuentas de correo (atestadas de spam, cómo no) y conocer más detalles sobre la vuelta de ETA a sus canalladas habituales. Que todavía quede gente que les supone capaces de sentarse a una mesa de diálogo y prescindir del argumento de las pistolas y los explosivos me parece más sorprendente que su último bombazo.</p>
<p><span id="more-258"></span></p>
<p>Como demostración efectiva de que mi síndrome de abstinencia bloguero era bastante más leve de lo que yo creía, la experiencia de casi una semana alejado de la blogosfera ha sido bastante positiva. Lo malo fue sentarse ayer por la tarde al ordenador y limpiar el blog de los comentarios-basura: casi 120 entradas en la base de datos, algunas gigantescas, con la porquería habitual. Tampoco llevo demasiado bien el haberme obligado a prescindir de mi cotidiano repaso de novedades en <a href="http://www.aulablog.com/planeta" target="_blank" rel="noopener">Planeta Educativo</a>. Ahora mismo ya no sé por dónde andan mis blogs de referencia, aunque estoy seguro de que ponerme al cabo de la calle será cosa de un par de días.</p>
<p>He aprovechado los viajes de ida y vuelta en el TGV para releer <em>Olympo</em>, de Dan Simmons, y tomar notas con vistas a la reseña que llevo anunciando desde hace algunas semanas. Me había propuesto acabar con los dos volúmenes, pero entre que el tren me da sueño (yo soy capaz de dormirme en casi cualquier medio de transporte) y que llegaba al hotel agotado después de interminables jornadas turísticas, sólo he completado la relectura del primero. La tan anunciada reseña se demora, pues, pero entre tanto ofrezco a los entusiastas de Dan Simmons una perla cultivada, que conecta con la <a href="https://www.labitacoradeltigre.com/2006/12/27/el-mejor-comic-de-la-historia">última entrada del 2006</a>.</p>
<p>Se trata de una ilustración que da idea de las dimensiones del Cráter París, provocado por un experimento fallido con agujeros negros y viajes temporales, que constituye uno de los escenarios donde transcurre esta novela de ciencia ficción. El mapa, elaborado a partir de los que ofrece <a href="http://maps.google.es/maps" target="_blank" rel="noopener">Google Maps</a>, está basado en los límites que se citan en las páginas 354-356 del primer tomo de la edición española: al norte, el Boulevard Haussmann; al sur, el Jardin du Luxembourg; al este, el extremo occidental de la Île de la Cité; y al oeste, el Champ de Mars, cerca de la Torre Eiffel:</p>
<figure id="attachment_4771" aria-describedby="caption-attachment-4771" style="width: 703px" class="wp-caption aligncenter"><img fetchpriority="high" decoding="async" class="wp-image-4771 size-full" title="El Cráter París, según el capítulo 36 de la novela Olympo, de Dan Simmons" src="https://www.labitacoradeltigre.com/edu-images/2007/01/crater_paris_grande.jpg" alt="El Cráter París, según el capítulo 36 de la novela Olympo, de Dan Simmons" width="703" height="595" srcset="https://www.labitacoradeltigre.com/edu-images/2007/01/crater_paris_grande.jpg 703w, https://www.labitacoradeltigre.com/edu-images/2007/01/crater_paris_grande-500x423.jpg 500w" sizes="(max-width: 703px) 100vw, 703px" /><figcaption id="caption-attachment-4771" class="wp-caption-text">El Cráter París, según el capítulo 36 de la novela <em>Olympo</em>, de Dan Simmons</figcaption></figure>
<p><a href="http://www.cafardcosmique.com/Olympos-de-Dan-SIMMONS" target="_blank" rel="noopener">Según mis noticias</a>, los franceses no se han tomado demasiado bien esta peculiar maldad de Dan Simmons, quien parece vengarse con ella de las colas y multitudes habituales en los museos parisinos: «las leyendas insistían en que donde estaba el cráter un enorme edificio llamado el Luv (o a veces el Lover) había sido absorbido hacia el centro de la tierra con el agujero fugitivo, que se había tragado un montón de «arte» de los humanos antiguos» (capítulo 36, p. 354). Si fuera sólo una broma, el escenario ficticio imaginado por el novelista norteamericano se podría admitir y hasta admirar por su ingenio; lo malo es que el Cráter París no es un chiste, sino parte esencial de un discurso ideológico más bien sectario y sumamente indigesto.</p>
<p>Sobre estos asuntos y muchos más versará la reseña de <em>Olympo</em>. Como hace el propio Dan Simmons en su novela, prefiero no decir más por el momento, y dejar al lector en la espera de una próxima entrega. Continuará.</p>
<p>Esta entrada <a href="https://www.labitacoradeltigre.com/2007/01/03/sin-blog-y-en-el-crater-paris/">Sin blog y en el Cráter París</a> ha sido publicada en primer lugar en <a href="https://www.labitacoradeltigre.com">La Bitácora del Tigre</a>.</p>
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		<title>El mejor cómic de la historia</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Eduardo Larequi]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 27 Dec 2006 11:32:27 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Libros]]></category>
		<category><![CDATA[Crisei]]></category>
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		<category><![CDATA[Hal Foster]]></category>
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		<category><![CDATA[Príncipe Valiente]]></category>
		<category><![CDATA[Rafael Marín]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Sobre la nueva edición de los álbumes de <em>Príncipe Valiente</em>, de Hal Foster, a cargo de Manuel Caldas.</p>
<p>Esta entrada <a href="https://www.labitacoradeltigre.com/2006/12/27/el-mejor-comic-de-la-historia/">El mejor cómic de la historia</a> ha sido publicada en primer lugar en <a href="https://www.labitacoradeltigre.com">La Bitácora del Tigre</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>Hace tiempo que incluí en la barra lateral de mi bitácora un enlace a <a href="http://crisei.blogalia.com" target="_blank" rel="noopener">Crisei</a>, el estupendo blog de Rafael Marín Trechera, escritor de novelas de ciencia ficción, traductor (a su pluma se debe la traducción de la duología <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Ilium_%28novel%29" target="_blank" rel="noopener"><em>Ilión</em></a>&#8211;<a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Olympos_%28novel%29" target="_blank" rel="noopener"><em>Olymp</em>o</a>, de <a href="http://www.dansimmons.com">Dan Simmons</a>, de la que estoy preparando una reseña y tal vez algún trabajo más enjundioso), cinéfilo impenitente y cadista de pro. No es que lea Crisei todos los días, ni mucho menos (mea culpa, porque el blog lo merece), pero consulto sus entradas con cierta asiduidad.</p>
<p>Cuando leí en <a href="http://crisei.blogalia.com/historias/41526" target="_blank" rel="noopener">Crisei</a> que Rafael Marín se había comprometido a traducir una nueva edición de <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Pr%C3%ADncipe_Valiente" target="_blank" rel="noopener"><em>Príncipe Valiente</em></a>, la historia gráfica de <a href="http://www.bpib.com/illustra2/foster.htm" target="_blank" rel="noopener">Harold Foster</a> (en opinión de muchos aficionados y expertos, el mejor cómic de la historia) me dio un vuelco el corazón. <em>Príncipe Valiente</em> forma, junto con <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Tint%C3%ADn" target="_blank" rel="noopener"><em>Tintín</em></a> y <a href="http://www.tebeosfera.com/Personaje/Blueberry/Lt.htm" target="_blank" rel="noopener"><em>El teniente Blueberry</em></a>, la trinidad de los cómics que más admiro. Sin embargo, a diferencia de las historias gráficas de Hergé y Charlier-Giraud, que he leído, releído y vuelto a leer, nunca he tenido la oportunidad de disfrutar la serie de <em>Príncipe Valiente</em> al completo, y sólo la he leído de manera fragmentaria, y un poco a salto de mata. Por eso me hizo todavía más ilusión, si cabe, el elogioso comentario que el autor de <em>Crisei</em> dedicaba al trabajo editorial de <a href="http://crisei.blogalia.com/historias/38500" target="_blank" rel="noopener">Manuel Caldas</a>, un especialista portugués en la obra de Hal Foster que ha llevado a cabo, con cuidado infinito, la que muchos admiradores del dibujante e ilustrador norteamericano consideran como mejor edición hasta la fecha de las aventuras del joven Val.</p>
<p><span id="more-257"></span></p>
<p>Me ha costado algún esfuerzo conseguir el primer volumen de la mencionada edición, en el que aparecen las planchas publicadas entre 1937 y 1938, pero ha merecido la pena. Es un trabajo impecable, «en glorioso blanco y negro», como dice <a href="http://crisei.blogalia.com/historias/41526" target="_blank" rel="noopener">Rafael Marín</a> (conviene advertir que la ilustración que acompaña a este artículo no pertenece al primer volumen), impreso en gran formato, en justa correspondencia a su fama y al modo en que lo concibió Hal Foster. La edición de Manuel Caldas es un gozo para la vista y para la imaginación, una aventura de los sentidos, que le transporta a uno muchos años atrás, a la edad en que los cómics y las historias gráficas eran, casi, un alimento espiritual. Tendré que hacerles sitio, pero puedo asegurar que este primer volumen, y los que le sigan, merecen ocupar un lugar de privilegio en mis estanterías.</p>
<figure style="width: 6320px" class="wp-caption aligncenter"><a href="http://www.manuelcaldas.com/coleccion.php?col=val_es" target="_blank" rel="noopener"><img loading="lazy" decoding="async" src="http://www.manuelcaldas.com/imagenes/PV213_big.png" alt="Un ejemplo de las páginas de Príncipe Valiente, en la edición de Manuel Caldas" width="6320" height="8254" /></a><figcaption class="wp-caption-text">Un ejemplo de las páginas de <em>Príncipe Valiente</em>, en la edición de Manuel Caldas</figcaption></figure>
<p>Bueno, con esta entrada me despido del año 2006. Mañana me voy a París (una ciudad en la que he estado sólo unas horas, y de noche), donde pasaré la Nochevieja, espero que desconectado de mi cada vez más obsesiva blogoadicción. El 2006 ha sido fecundo para <em>La Bitácora del Tigre</em>: si no he contado mal, 177 entradas y muchas decenas de miles de palabras. Vistas en perspectiva, las cifras agobian; uno se pregunta cuánto de lo escrito merecerá perdurar, siquiera mínimamente, cuánto habrá sido leído, cuánto desaparecerá en el olvido, como las lágrimas en la lluvia, según la inmortal confesión del androide <a href="http://es.wikiquote.org/wiki/Blade_Runner" target="_blank" rel="noopener">Roy Batty</a>&#8230;</p>
<p>En fin, nada de melancolía, que mañana parto rumbo a la Ciudad de la Luz en el TGV. En la novela <em>Olympo</em>, que acabo de terminar, la capital de Francia desaparece por culpa de un agujero negro descontrolado. Su origen es por demás curioso: los ingenieros franceses lo ponen en funcionamiento para viajar al pasado y encontrar al autor del misterioso <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Manuscrito_Voynich" target="_blank" rel="noopener">manuscrito Voynich</a>. La bibliomanía, es lo que tiene&#8230; Espero que la fantasía desbordarte de Dan Simmons no sea premonitoria.</p>
<p>Una última observación: la entrada, incluida la ilustración, ha sido íntegramente redactada, corregida y enviada a la bitácora mediante <a href="http://www.qumana.com/spanish.htm" target="_blank" rel="noopener">Qumana 3.0</a>, un estupendo <a href="https://www.labitacoradeltigre.com/2006/12/24/todavia-mas-recursos-de-escritura-aunque-sea-nochebuena">editor para blogs</a> que es una ayuda inapreciable para los blogueros que padecemos la maldición de la verborragia.</p>
<p>Suerte y felicidad para todos en este año 2007 que está a punto de llegar. A ver si puedo celebrarlo con champán.</p>
<p>Esta entrada <a href="https://www.labitacoradeltigre.com/2006/12/27/el-mejor-comic-de-la-historia/">El mejor cómic de la historia</a> ha sido publicada en primer lugar en <a href="https://www.labitacoradeltigre.com">La Bitácora del Tigre</a>.</p>
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